Editorial-El Correo
La Comisión Europea pretende presentar como un giro estratégico el préstamo de 90.000 millones que permitirá mantener en marcha a Ucrania durante dos años. Según los términos de la ayuda, la nación invadida por Rusia destinará una tercera parte a sus necesidades financieras y los restantes 60.000 millones a adquirir armamento en empresas comunitarias, incluidas las propias. Solo podrá comprar en el exterior si en el continente no encuentra los sistemas que necesita o no se los pueden suministrar con la rapidez requerida; situaciones muy posibles, como demuestran casi cuatro años de guerra. Los datos que aporta el nuevo y joven ministro de Defensa, Mijailo Fedorov, dan cuenta del salto de gigante al que se ha visto forzada la producción nacional de drones y misiles. A EE UU, que vende a los europeos el 53% de las armas, le llega un mensaje claro: un Trump cada vez más beligerante no puede seguir facturando a la Unión. Kiev recibe el apoyo en medio de una grave crisis humanitaria en los grandes centros de población. Con temperaturas que alcanzan los 20 grados bajo cero, Putin destruye cada día instalaciones energéticas para rendir a los civiles por frío y desesperación.