Irene González-Vozpópuli
- La realidad es que este acuerdo sólo debía haberse firmado entre Alemania y los países del Mercosur, pues es el único que se va a beneficiar
Estos días van a estar sometidos a una fuerte campaña de engaño masivo celebrando el Acuerdo suicida para Europa con Mercosur bajo consignas falsas de libre comercio. Todos aquellos que lo celebren, lo defiendan o no hagan nada para tumbarlo, sino que finjan pedir una cláusula de salvaguardia inútil, esos serán los traidores y culpables de nuestra ruina. Les hablarán de los beneficios, inexistentes para España. La realidad es que este acuerdo sólo debía haberse firmado entre Alemania y los países del Mercosur, pues es el único que se va a beneficiar mientras va a condenar a la ruina y escasez al resto. Pero eso es en esencia la Unión Europea, un organismo burocrático creado para anular la soberanía de las naciones europeas ante los intereses de terceros, centralizar su sumisión en un órgano no elegido democráticamente, a cambio los países dominantes, Francia y Alemania, se beneficiarían de subyugar los intereses de sus competidores europeos a los suyos, porque las naciones de Europa no tienen los mismos intereses en todo.
El sector agrícola y ganadero en Europa ha estado perseguido por la Unión Europea durante las últimas tres décadas con regulaciones climáticas, administrativas y fiscales que han llevado a la ruina a quienes nos daban de comer. En Francia se suicida un agricultor al día según registros de los últimos años. El estrangulamiento por parte de la Unión Europea al sector primario junto a otro sector esencial en la supervivencia, el energético, ha llevado a que Europa sea una región dependiente, débil con alto riesgo de desabastecimiento alimentario y apagones con una población empobrecida que cada vez paga más impuestos y precios más caros por tener productos de peor calidad. Esto es pura Agenda 2030. No se debe a la incompetencia ni a gobernantes estúpidos, es precisamente el triunfo del plan, de la Agenda 2030 creada para destruir nuestra civilización, y la Unión Europea está ejecutando a la perfección su labor de destrucción.
Comer insectos
Ahora llega este acuerdo de Mercosur-UE prometiendo precios bajos a corto plazo, pero ¿qué sucederá cuando esos países vean que ya no hay agricultores ni ganaderos en Europa y dependemos de ellos? Pues subir precios, exigir lo que quieran por nuestra dependencia y la opción siempre será comer insectos importados del estercolero indio.
Este acuerdo de Mercosur certifica que Europa depende de países que están a 12.000 km de distancia para poder comer, renuncia a su soberanía alimentaria, después de haber renunciado a su soberanía energética. El Mercosur certifica que quedamos expuestos al desabastecimiento ante una crisis que no pueda traernos carne, frutas o los huevos desde el otro lado del Atlántico. Todo para que Alemania pueda importar su industria farmacéutica, química y maquinaria a cambio materias primas necesarias para su industria sin aranceles. Para que Alemania pueda importar allí los coches que ya no puede vender en Europa por la destrucción de la industria automovilística por culpa de la Unión Europea y su regulación climática, unido al empobrecimiento del consumidor europeo por la subida de precios. Los alemanes hacen los mejores coches del mundo y se ven obligados a ir en bici al trabajo en un clima de perros con frío, lluvia y nieve.
Obligaron a matar vacas en Europa y ahora nos obligan a importarlas del otro lado del océano Atlántico. El Pacto Verde buscaba que países como Irlanda sacrificasen sus terneras para reducir emisiones. Una vez destruida la producción de cercanía nos ponen como “solución” traer vacas del otro lado del océano porque allí deben de emitir menos gases y el transporte para cruzar medio mundo no contamina el planeta. Con el Mercosur se van a importar huevos después de que en España han dictado una regulación que persigue tener gallinas. En cuestiones de salud es altamente peligroso comer un huevo que haya viajado más de 12.000 km, mientras que tú no puedes tener una gallina en tu jardín. Sólo algo diabólico que nos odia y busca nuestro fin, no sin antes disfrutar de habernos sometido y humillado hasta anularnos a su voluntad sería capaz de hacer esto. La Unión Europea es el instrumento que el Mal usa contra nosotros.
Francia no ha firmado el acuerdo porque los agricultores y ganaderos franceses llenaron de estiércol los edificios públicos de la República, pero no ha sido suficiente para paralizarlo porque Meloni ha votado que sí con el paripé de las cláusulas de salvaguarda al reducirlas del 8 al 5%. Cuando los precios de los productos nacionales bajen más de ese porcentaje será porque el productor está en perdidas técnicas. Y quién paralizará las exportaciones en ese caso, cuánto tiempo, hasta que haya escasez? La mera existencia de las cláusulas de salvaguardia es prueba de que el Mercosur es una condena a la desaparición de los productores nacionales. No sirven de nada, salvo para engañar a los pobres europeos.
Italia ha traicionado los intereses de los italianos y a sus propios agricultores, España con Sánchez ni se la espera. Los agricultores no usaron el estiércol en sus protestas y por tanto han sido menos efectivas. Esto nos deja la lección de extender la vía francesa. El Partido Popular siempre queriendo engañar e incapaz de tener una idea propia, no le parece mal el Mercosur, sino que Sánchez no haga el paripé de Italia pidiendo esas inútiles cláusulas.
Quien defienda el Mercosur desde España o la Unión Europea es el problema, es el traidor, es el enemigo de nuestra supervivencia, un estúpido probablemente corrompido por nuestros enemigos, frito por la ideología liberaloide que le incapacita para distinguir la realidad, la prosperidad del comercio con lo que es un acuerdo de destrucción de mercado nacional.
No es libre comercio, no es por el planeta, es por nuestra desaparición y reducción a ser un parque temático con catedrales para turistas en Instagram. Es desolador, es un crimen. Salvar Europa pasa por acabar con la Unión Europea y hacer acuerdos puntuales entre naciones. Eso nos daría una mínima oportunidad de no acabar siendo el patio trasero del mundo. España quizá sí tenga que importar “huevos”, pero de los agricultores de Francia.