Pablo Martínez Zarracina-El Correo
- IU confirma el final del movimiento de Yolanda Díaz como referencia a la izquierda del PSOE
Antonio Maíllo llega hoy a la Coordinadora Federal de Izquierda Unida con la propuesta de hacerle a Sumar lo que le hace el veterinario al animalito que ya no puede más. Los motivos, eso sí, son algo distintos. No se trata de que Sumar deje de sufrir, sino de que el espacio a la izquierda del PSOE que no está ocupado por Podemos, o sea, en llamas, comience a funcionar.
En el informe político que presenta hoy a la dirección de su partido, Maíllo cuestiona la utilidad de Sumar como instrumento y subraya la necesidad de construir algo que se diferencie de «un PSOE cuya alma neoliberal y atlantista impide una agenda de gobierno de avance real que frene al trumpismo en España». Toma ya. Izquierda Unida lee el momento e identifica en su propio origen antiOTAN una oportunidad electoral. Otra cosa es que, de aquí a que el espacio a la izquierda del PSOE se reorganice, lo más probable es que con la OTAN acabe personalmente Donald Trump.
Sumar surgió en el verano de 2022 como proceso de escucha, con aires de frente amplio y con Bernardo Atxaga y Manuel Rivas como padrinos intelectuales. «Esto no va de partidos ni de siglas, sino de inteligencias colectivas», anunció Yolanda Díaz en un acto de presentación con mucho foco y famoseo. Estaban por allí James Rhodes, Elizabeth Duval, Elvira Sastre, Quique Peinado… Fue en Matadero Madrid. No acudió ningún primer espada de Podemos. Pronto supimos que la elección del sitio no fue casual sino premonitoria. Cuatro años después, Sumar es un pecio que flota en el océano gubernamental y Díaz una política achicharrada. Ha llegado el momento de que Antonio Maíllo, que tiene algo de adulto cansado de inventos, pida que duerman para siempre a la coalición. Lo siguiente es organizar una nueva coalición. El líder de Izquierda Unida tiene claro que al proyecto hay que cambiarle el nombre. Maíllo llama a superar Sumar. Y a todos se nos ocurre lo mismo: Multiplicar. Pero la política es un arte sofisticado y se puede hilar más fino. Basta con conjugarlo para parasitarle la música a los pugnaces vecinos de morado: Multipliquemos. Para que no se note el plagio, le antepones el comparativo diferencial: Más Multipliquemos. Es un primer esbozo, pero ya se ve que solo puede funcionar.
A la orden
El jueves el director del CIA se reunió con Delcy Rodríguez en Caracas. Este director se llama John Ratcliffe y es un tipo muy trumpista. También es el responsable de inteligencia que reveló la identidad de una agente encubierta en el chat aquel en el que la cúpula de Seguridad Nacional de Trump se enviaba emoticonos bélicos y tenían invitado por error al editor de ‘The Atlantic’. Delcy Rodríguez es por su parte la sucesora de Maduro al frente de Venezuela. El jueves advirtió con voz resuelta y tono épico que a ella los yanquis la van a encontrar siempre de pie, nunca arrastrada, con la bandera tricolor y el ‘gloria al bravo pueblo’ latiéndole en el corazón. Antes dijo que la revolución bolivariana está en un momento de resistencia victoriosa ante la agresión salvaje y criminal de los Estados Unidos. Y que la revolución tiene una hermandad de hierro con China. Y que su destino, el de Delcy, solo lo decide Dios. Y que Bolívar le enseñó que la libertad es el único objetivo digno del sacrificio de los hombres. El caso es que el jueves el director de la CIA viajó a Caracas. Y se fue a ver a Delcy Rodríguez como se va el director de la central a visitar cualquier delegación. Y Delcy Rodríguez le dijo que sí a todo, claro. Que a la orden.