Olatz Barriuso-El Correo

  • Avisa al Gobierno de que sus cinco votos «no están asegurados» y dependerán de que se cumplan los acuerdos

Diez meses después de tomar las riendas del PNV, Aitor Esteban tiene un aire distinto. No sólo por su evidente cambio físico -ha perdido 18 kilos tras aparcar las «desordenadas» rutinas horarias y alimenticias de Madrid-, sino por su discurso posibilista, menos a la defensiva, y más dispuesto a asumir que, si la legislatura de Sánchez sigue adelante, el PNV tratará de aprovechar a su favor los ‘minutos de la basura’, lejos de quienes piden elecciones ya, como Urkullu o Aburto.

– ¿Aprueba o suspende Pedro Sánchez la reválida anunciada sobre el cumplimiento de sus compromisos con el PNV?

– Se han cumplido unas cuantas cosas del acuerdo de investidura, pero ciertamente no puede tener un aprobado porque ha rebasado el plazo del calendario que él mismo propuso.

– ¿Diría que apoyar a Sánchez ha merecido la pena?

– La única manera de formar gobierno era esa, no había otra mayoría posible. Y la obligación de quienes nos dedicamos a la política es dar estabilidad a las instituciones y generar acuerdos. Algunos hemos sido más responsables que otros, que han ido a lo suyo.

– ¿La responsabilidad de armar una mayoría en torno a su proyecto no es de Sánchez?

– Algunos solo han visto su agenda y no estaban dispuestos a tragar píldoras pero querían hacérnoslas tragar a los demás. Si tú vas a facilitar un gobierno, lo mínimo es darle un Presupuesto. Algunos no han tenido esa voluntad desde el minuto uno.

– ¿Qué sentido tiene avisar de que no es conveniente agotar la legislatura y a la vez plantear una negociación tan ambiciosa como la de la Seguridad Social o el nuevo estatus?

– Mientras dure la legislatura, ¿por qué no vamos a seguir discutiendo de todo eso? Es verdad que la situación es de bloqueo, que no hay vías para que prospere una mínima legislación y que se hace imposible armar una mayoría regular en el Congreso. Esto no casa muy bien con el sistema parlamentario, y forzar año y medio así va a ser complicado para todos. Pero nosotros, desde luego, mientras haya partido lo jugaremos.

– ¿Entiende que voces como la de Urkullu consideren «absolutamente necesario» convocar elecciones ya?

– Lo que ocurre es que la pelota está en el tejado de Sánchez. Los mecanismos constitucionales son los que son. Básicamente, está la moción de censura, que es constructiva, y ahí está el elefante en el garaje que es Vox y que la imposibilita de cualquier manera. Según cómo evolucione la legislatura, él verá si tiene que disolver. Pero lo normal en estas condiciones no es agotarla; negarlo sería ridículo.

– ¿Han sobreactuado lo agónico de la negociación de las últimas cinco transferencias para engordar el relato de los réditos?

– Andueza ha hablado de escenificación y él sabe perfectamente que no es así. Además dice que tuvo que intervenir para desbloquear las cosas, con lo cual había bloqueo. A mí no me gusta nada que las cosas sean así, pero después de tantos años en Madrid, me he acostumbrado a que las cosas sean en el último minuto.

– ¿El PNV tiene algún margen de maniobra real para hacer cumplir lo que firma?

– Todos tenemos que cumplir lo que prometemos. ¿Cuál es nuestra fuerza, nuestra garantía? Cinco votos. Los hemos puesto siempre al servicio de este país.

– ¿Les ha cogido la medida Sánchez porque no les necesita?

– Eso es lo que le gustaría a Bildu. Los únicos avances prácticos -no solo traspasos, también temas eléctricos, urbanísticos, la cuestión de Usansolo- los ha sacado adelante el PNV. Mejor hoja de servicios que la nuestra no la puede exhibir nadie.

– ¿Se han planteado alguna vez hacerse un Junts y romper con Sánchez?

– Ni nos hemos planteado hacer un Junts, que no es nuestro estilo, ni hacer un Bildu, que tampoco lo es. Bildu dice a todo que sí. Nosotros, ni una cosa ni la otra. Somos un partido responsable que intenta apoyar la estabilidad y la gobernabilidad. Y, a partir de ahí, adoptaremos nuestras decisiones en función del momento, la materia y el voto. El voto del PNV a cualquier cosa que presente el Gobierno no está asegurado. Y está condicionado a que se cumplan los acuerdos.

El brazo a torcer

– ¿Qué le hace pensar que será posible, por ejemplo, firmar la gestión de las pensiones?

– No sé por qué tenemos que dar el brazo a torcer y darlo por perdido. El Gobierno vasco ha presentado hace meses toda la documentación. Hemos hecho los deberes.

– En puertos y aeropuertos, son sus propios socios del PSE los que se oponen.

– El PSE guipuzcoano está haciendo bandera con el puerto de Pasaia pero se equivoca. Es el sistema actual el que manteniendo el puerto en interés general impide hacer inversiones más allá de los fondos propios del puerto. En los aeropuertos se están discutiendo fórmulas y entiendo que no habrá oposición. Me duele bastante que el secretario de Estado de Transportes (el socialista José Antonio Santano) sea vasco, guipuzcoano. Debería tener mayor sensibilidad.

– ¿Existe en el partido una corriente de opinión para que el PNV recupere libertad de movimientos a derecha e izquierda?

– Somos muy capaces de mantener coaliciones estables y sólidas con el PSE y, a la vez, pactar Presupuestos con Podemos o el Ararteko con el PP. Hay que hablar con todo el mundo, menos con quien no cree en la democracia.

– ¿Quiere decir que han recompuesto los puentes con el PP?

– Con De Andrés he hablado en varias ocasiones e intento mantener un hilo de diálogo.

– ¿Y con Feijóo?

– No he hablado, pero llegará el momento de estar y hablar. Con el PP no he perdido el contacto. Ahora estamos en posiciones alejadas pero la conversación hay que tenerla siempre y normalizarla. Habría que preguntarles a ellos por qué su agresividad con el PNV, por ejemplo para sacarnos del Parlamento Europeo.

– ¿No es aplicar la ley?

– No nos oponemos a que se ponga el listón de representación en el 5%, siempre que refleje la realidad del país. Y eso se consigue con algo que Europa permite: hacer circunscripciones.

– ¿Por qué no se lo exigen a Sánchez?

– Está exigido. No entendemos las resistencias: al final es querer acallar la voz de los nacionalistas como hace Vox o hizo Cs en su momento.

– ¿Están preparando el terreno para escenificar que esta vez tampoco habrá acuerdo para el nuevo estatus?

– Desde el primer día he dicho que no es sencillo. Todavía no tiro la toalla, pero no es fácil. Estamos en el momento nuclear y no tiene mucho sentido alargarlo más. En las próximas semanas, sabremos.

– Por ahora, PNV y PSE no se han puesto de acuerdo ni en cuál es el escollo principal. El vicelehendakari Torres dice que el derecho a decidir, una vez más, lo bloquea todo.

– No quiero entrar en polémicas ni con el PSE ni con nadie. Sólo puedo decir que yo estoy en las conversaciones y él no. Además, quedamos en no hablar de estos temas. En cualquier caso, todos los trabajos que se han hecho hasta ahora sirven para el futuro. Los nuestros y los de los expertos.

– El PSE sospecha que el blindaje de las competencias es un salto soberanista encubierto que bordea la legalidad. ¿Para ustedes es innegociable?

– Un blindaje absoluto es casi imposible. Más allá del cepillado del Constitucional, en Cataluña se generó una jurisprudencia en la que si algo no está precisado en un Estatuto no se puede entender como incluido. Nuestro Estatuto está basado en lo contrario y a futuro lo tiene que seguir estando porque descansamos en la foralidad. Y la foralidad tienes que conjugarla en función de las circunstancias.

– ¿Cómo es posible que el PNV alavés reniegue del acuerdo con Bildu en Vitoria y su teniente de alcaldesa celebre que se «enriquece» el Presupuesto?

– Le voy a ser sincero: la alcaldesa (Maider Etxebarria, del PSE) debería haber intentado algo más para cerrar ese acuerdo por otras vías, que ya se habían explorado en Gipuzkoa, en la Diputación de Álava (donde se acordó con Elkarrekin Podemos). Pero Bildu estaba necesitado. Se había quedado fuera de todo y ha entregado su apoyo a cambio de casi nada. Pero, bien, perfecto, tenemos Presupuesto en Vitoria.

– ¿Temen que el PSE esté explorando vías alternativas o que Sánchez se lo imponga?

– No veo a Andueza en una estrategia de pactar con Bildu y marginarnos a nosotros. Estamos en un momento de estabilidad envidiable. La salud del pacto es muy buena.

– ¿Están intentando expulsar a Bildu del centro del tablero, allí donde se ganan las elecciones?

– Bildu no es centro. No lo ha sido en la vida. El PNV es de los pocos que puede exhibir que es de centro en estos tiempos en que todo gira a los extremos. A veces hacen el camaleón, se disfrazan, pero no pierdo el tiempo en distinguirme. Piden una lista nacional cuando hace dos años nos acusaban de ser lo mismo que Vox. Lo que le pasa a Bildu es que no sabe en qué carril ponerse porque su único objetivo es desbancar al PNV.

– ¿Hasta qué punto le preocupa el rebrote violento en Euskadi?

– Me preocupa, sí. Aquí se ha inculcado generacionalmente a la gente una falta de respeto a las instituciones, un incivismo que está justificado si es a favor de lo nuestro. No puede ser. Quienes pueden controlarlo deben controlarlo porque los responsables de haberlo generado son ellos.

– ¿Bildu puede controlarlo?

– Pues le digo una cosa. ¿Se ha parado un poquito, no? Siempre actúan jerárquicamente. En eso son como un ejército.