Miquel Escudero-El Correo

Hace más de medio siglo que Cecilia compuso la memorable canción ‘Dama, dama’. Su sugestiva letra me ha traído a la memoria a Trump, «que dice lo que le viene en gana»; siempre acompañado de burlas, escarnios, ridiculizaciones de otros mandatarios, ofreciendo un espectáculo bochornoso y estúpido. Claro está que él sería sin miedo «la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro con tal de dejar su sello»: un afán enfermizo por exhibirse malicioso y prepotente, con desprecio absoluto a ser juicioso y justo. Que esto suceda con el presidente de la primera potencia mundial es una amenaza seria para todos. Dice sin tapujos que, «por las buenas o por las malas», se hará con Groenlandia. No tiene límite este matón que tiene el nacionalismo estadounidense como pantalla simuladora de su desvergonzada egolatría. ¿Quién puede dejarse engañar por ello? Sin duda, María Corina Machado, quien en un gesto indigno y servil le ha entregado su premio Nobel de la Paz.

No puede ignorarse que muchos de quienes despotrican de Trump compiten en la misma liga populista. Así las derivaciones ‘podemitas’, beneficiadas desde su inicio por el chavismo y el jomeinismo, callan conchabadas ante sus atrocidades.

Trump contamina cuanto toca y ha pedido a los manifestantes iraníes que no paren en sus protestas, asegurándoles que está en camino la ayuda que les va a dar. Agua de borrajas. Nada es lo que parece. Días después, sacó pecho por haber pactado con los ayatolás detener unas ejecuciones en la horca. La cifra de asesinados durante esta revuelta contra el régimen teocrático asciende a varios miles de personas. Una nueva matanza impune.