- El truco ya lo saben, da hasta apuro formularlo: desviar la atención que presta a los muertos una España aterida de frío, de modo que la fije en otra cosa. Es crucial que aparten la vista. ¡Atizad el fuego que sea, no importa, pero que dejen de mirar la carnicería de Puente!
El truco es conocido. Cualquier trilero sabe jugar al despiste, y la banda de Sánchez amañando partidas con sus subalternos es casi imbatible. A la destreza unen un temple que solo lo dan las apuestas de alto riesgo. Otros como ellos siguen poniendo una caja en la plaza con cubiletes o barajas. ¿Dónde está la jota? El trile de Sánchez, capo, y Belarra, currita con mucha baranda, es de campeonato mundial. Cuarenta y seis muertos y centenares de heridos señalan en silencio y en dolor al Gobierno de las mordidas y de la ineptitud. España se ha dado cuenta de que bien podría estar en manos de chimpancés.
Un arco de luces funerales forma en el aire trenes que van de Atocha a Adamuz, poblando las noches de los miembros de la banda. Advertimos que el propio cabecilla ha perdido el sueño. Su rostro demacrado no acusa cansancio, o no solo. Contiene una energía maligna que sale de los huesos y de los ojos encendidos. Su voz está afilada como una espada lista, desmintiendo un aspecto que sugiere debilidad y afonía. Hay algo demoníaco en esa tropa desde Zapatero. Lo menos satanista del que capitalizó en 11-M eran sus hijas, al cabo adolescentes (entonces) disfrazadas. Hoy testaferros con expectativas de heredar algún día las venezoladas del padre.
El truco ya lo saben, da hasta apuro formularlo: desviar la atención que presta a los muertos, una España aterida de frío (el frío de la verdad cuando uno la ha pospuesto demasiado), de modo que la fije en otra cosa. Es crucial que aparten la vista. ¡Atizad el fuego que sea, no importa, pero que dejen de mirar la carnicería de Puente! Ahí aparece la segundona con mucha tela, la subalterna Ione, todo por apuntarse un tanto la podemita, que se aviene, con su habitual falta de escrúpulos, a prestar el servicio que haga falta siempre que sea contra España y contra el bienestar, contra la ley y contra la prosperidad, contra la libertad… y contra los judíos. Seguro que encuentran alguna relación, vienen manchados en el alma con la marca antigua que apesta el mundo. La lacra que impide a Occidente enorgullecerse un instante, pues una lluvia de muertos enterrará a los vivos cada vez que se explote el mito de la conspiración judía.
Con la atención convenientemente desviada, esperan salir del agujero en que les habían colocado con justicia las víctimas, los maquinistas, los ingenieros, el personal que se estaba jugando la vida, los familiares que se negaron a la ceremonia laica del blanqueo, los periodistas libres que nunca dejan a gusto a Óscar Puente, los que han iniciado acciones penales contra la gentuza que desatiende las vías, ya que deben dedicarse a robar y no hay tiempo para todo. Fuera del agujero esperan tomar la iniciativa, acusar de fascistas y racistas y violentos (la Belarra, en vanguardia de la hez, va por ahí) a cuantos se oponen a su regularización masiva. Quieren montarnos un Minneapolis para disimular.