Tonia Etxarri-El Correo

Alos ministros de La Moncloa les habría gustado, en medio de la tormenta, parapetarse tras el silencio ante la imposibilidad de mejorarlo pero, ante el cúmulo de tantas anomalías, no les queda otra que salir al escenario y repetir el lema del día. Muchas veces no se les entiende (como a María Jesús Montero con la financiación), otras faltan a la verdad o responden con el comodín del PP ante cualquier pregunta. Pero Óscar Puente ha optado por tomarse un respiro después de una sobreexposición en los medios que podría costarle algún disgusto judicial, hasta el punto de dejar plantados a dos periodistas televisivos con quienes tenía comprometidas sendas entrevistas. Se ha marcado, en realidad, un Imanol Arias en su comedia titulada ‘Mejor no decirlo’ para no meter más la pata.

El caso es que España ha entrado en un oscuro túnel. Pero antes que seguir aguantando el chaparrón de la airada actitud de las víctimas de los trenes, Sánchez, más pendiente de su permanencia en Moncloa, prefiere hablar de inmigración, pensiones y del PP, claro. Que, cuando menos se lo espera, sale Felipe González diciendo que han dimitido los que saben de esto «para que los que no saben, sigan».

La repentina regularización de más de medio millón de inmigrantes, una cifra que podría duplicarse si se contabiliza la agrupación familiar, ha sido vía real decreto. La cuestión no es tanto el fondo, que tiene sus objeciones (no es lo mismo estar libre de antecedentes penales que de antecedentes policiales y va a contracorriente de las medidas restrictivas que se están tomando en varios países de la UE), sino la forma. Se debería haber aprobado en el Congreso, uno de los pilares de nuestra democracia. Pero el presidente optó por negociar con Podemos para que sus cuatro diputados no pongan objeción al pacto migratorio suscrito entre el PSOE y Junts hace más de un año. El traspaso «integral» de las competencias a Cataluña. Veremos cómo se concreta esa cadena de favores.

Mejor también entretenerse con el fracaso parlamentario del Gobierno tras su obsesiva tendencia a ‘colar’ la revalorización de las pensiones con otras medidas como las antidesahucio. Ningún grupo que se mueva en clave electoral se atrevería a ponerse en contra de los casi diez millones de jubilados. Por eso no solo el PP sino Vox y Junts pidieron una votación expresa. ¿No le habría valido más la pena al Gobierno haber aprobado el incremento de las pensiones, sin más? Pero no se trataba de los jubilados, sino del PP. La campaña oficial estaba tan preconcebida que, antes de la votación, Sánchez ya había grabado su vídeo en el que reprochaba a los populares tomar como «rehenes» a los jubilados. La misma calificación que Feijóo empleó para hablar de Sánchez.

Maniobras de distracción aparte, España ha pasado de ser el segundo país del mundo, después de China, en transporte ferroviario de alta velocidad a estar a la cabeza de la UE en pasajeros fallecidos en accidentes de tren. Los familiares de las víctimas de Adamuz, antes del funeral que hoy se celebrará en Huelva, advierten de que no quieren homenajes de los políticos sino asunción de responsabilidades. Eso sí hay que decirlo.