Mayte Alcaraz-El debate
- Hoy es una más de los ministros que Sánchez ha enviado a los territorios para laminar la disidencia interna y hundir la representación territorial del PSOE; hasta que solo quede él en un despacho oficial
María del Pilar Alegría Continente (Zaida, Zaragoza, 48 años) es desde hace un mes otra persona. Ha dejado en su casa de Madrid los trajes bien cortados, el rouge de labios y los escoltas. Es casi seguro que, si le preguntasen, podría afirmar que no le suena un señor alto apellidado Sánchez Pérez-Castejón que reparte prebendas a los separatistas catalanes, atropellando la igualdad con los aragoneses y el resto de España, a cambio de que le mantengan unos días más en su despacho. Esta amnesia se ha manifestado súbitamente en la exportavoz del Gobierno desde que el presidente aragonés, Jorge Azcón, anunció que adelantaba las elecciones autonómicas al próximo domingo.
Fue hacerlo y Alegría desempolvó de la casa del pueblo su ropa de faena, sus vaqueros más usados, ese gastado plumífero escondido en el desván, su mejor sonrisa electoral y hasta a algún miembro de su familia para compulsivamente grabar tiktok insufribles, que son un auténtico insulto a sus votantes. Todo para conjurar las mentiras que ha derrochado desde la sala del Consejo de Ministros todos los martes y, sobre todo, para tapar una foto inadecuada que le gustaría destruir, porque refuta su pretendido perfil feminista, pero que le perseguirá siempre, especialmente en su campaña como candidata a presidir el Gobierno aragonés: la que captaba su almuerzo con uno de los asesores más queridos de Sánchez, Paco Salazar, días después de que se supiera públicamente que había un grupo de trabajadoras socialistas de Moncloa que le habían denunciado en los canales internos del partido por «acoso sexual». Ella –que no es ajena a la pasividad con la que el partido respondió a las quejas– primero justificó la comida por la amistad que compartían, pero terminó reconociendo que fue un error. Por si ello fuera poco, tres días antes de los comicios, Salazar tendrá que comparecer en el Senado. Un aperitivo muy amargo para la candidata socialista.
Nadie olvida su cara de decepción en Ferraz cuando, contra todo pronóstico, su hoy jefe venció a Susana Díaz
Antes de todo ello, la mañana del Comité Federal del PSOE que enterró a Santos Cerdán, Alegría ya había patinado al respecto. Preguntada por la prensa sobre el ya en ese momento dimitido Salazar, defendió su integridad. La cara en ese instante de sus asesores de prensa fue un poema. Luego, tuvo que volver a salir a la palestra para rectificar, una vez que fue informada de que el elegido estaba recogiendo para irse. Primero Alegría lo llamó Paco, luego Francisco y estuvo a punto de referirse a él como «ese señor del que usted me habla». Después llegaría la famosa foto del restaurante. Antes, hay otro episodio que no tiene parangón en su acreditada carrera feminista: como delegada del Gobierno en Aragón asistió a la noche de desenfreno en el Parador de Teruel, con Ábalos y sus sobrinas de protagonistas. La hoy aspirante a desbancar a Azcón solo ha aclarado a duras penas que durmió en ese Parador aquel 15 de septiembre de 2020, pero que no estuvo a los pies de la cama de Ábalos y que, por tanto, no supo lo que ocurrió.
Como cazatalentos Sánchez no tiene precio. Con los secretarios de Organización ha sido un eficaz captador de materia gris, pero con sus portavoces en Moncloa lo ha bordado. Inauguró el cásting Isabel Celáa, siguió Marisu Montero, a la que sustituyó Raquel Sánchez, aquella ministra que encargó un tren más ancho que el túnel por el que tenía que pasar –preparando al personal para lo que vendría después con Óscar Puente–. Sánchez colocó en Ferraz a Pilar Alegría, ella sí encargada de hacer proselitismo socialista desde el partido. Pero hubo un día en que Su Sanchidad pensó que no había necesidad de separar lo institucional de lo partidista, así que se la trajo al Gobierno, de donde ha salido para competir en Aragón.
Alegría es una criatura de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que da pistas sobre su naturaleza política. Nunca lo fue de Pedro Sánchez, hasta que, inopinadamente, él la rescató del ostracismo. Aunque fueron compañeros en la bancada socialista durante los años de oposición a Rajoy, la exministra de Educación negó dos veces a Pedro. Cuando en 2014 este anunció su candidatura a suceder a Rubalcaba contra Eduardo Madina, Alegría apoyó al vasco desde el PSOE aragonés. En la siguiente batalla, esta vez contra Susana Díaz y Patxi López, Pilar se sumó a la dirigente andaluza e incluso fue portavoz de su candidatura. Nadie olvida su cara de decepción en Ferraz cuando, contra todo pronóstico, su hoy jefe venció a Susana. Así que, con su nefasto olfato político, se replegó a Aragón, de donde la había sacado Zapatero para incluirla en la Ejecutiva federal.
Alegría es una criatura de Zapatero, lo que da pistas sobre su naturaleza política. Nunca lo fue de Sánchez, hasta que, inopinadamente, él la rescató del ostracismo
Fue consejera de Innovación y Universidad en el Gobierno de Javier Lambán y candidata a la alcaldía de Zaragoza. Ganó, pero la suma de PP, Vox y Ciudadanos la dejó en la oposición. Hasta que Sánchez –ante la sorpresa de todos– la designó delegada en Aragón y, después, portavoz en Ferraz. Alegría es diplomada en Magisterio y vive de la política desde los 30 años. Madre de un hijo, al que lleva al Liceo Francés Molière de Zaragoza, internacional y bilingüe. Nada que objetar si no fuera porque como ministra criminalizó la educación privada y personalmente da poco ejemplo de apego por la pública. Hoy es una más de los ministros que Sánchez ha enviado a los territorios para laminar la disidencia interna y hundir la representación territorial del PSOE; hasta que solo quede él en un despacho oficial. Ha empezado en esa carrera el extremeño Miguel Ángel Gallardo y la siguiente será Alegría, la misma que rompió el partido en Aragón enfrentándose al que fue su jefe, el fallecido Javier Lambán. Su grupo parlamentario ni siquiera aplaudió que en el Parlamento se anunciara un homenaje al exbarón. Alegría no estaba allí, pero inspiró el indignante desaire a Lambán.
No hay que olvidar que, en una de sus últimas entrevistas, el mandatario fallecido recordaba cómo Alegría y Santos Cerdán, comandados por Moncloa, le habían hecho la vida imposible. En ese pecado llevarán los socialistas su penitencia, que probablemente comenzará cuando se abran las urnas aragonesas a las ocho de la tarde del domingo que viene. El propio PSOE tiene encuestas que adelantan un terremoto electoral. Los sondeos incluso apuntan a un posible sorpasso de Vox a los socialistas en Teruel y Zaragoza. De confirmarse, será otro de los grandes éxitos de Pedro Sánchez, con Alegría de avanzadilla.