Bieito Rubido-El Debate
  • Cuando los políticos no saben de historia ni han leído a los autores que, con sus obras y sus ideas, han moldeado nuestra civilización a lo largo de los últimos 5.000 años, ocurre que personajes como Rufián o el portavoz de los asesinos de ETA se acaban sentando en el Congreso de los Diputados

Es difícil sobrellevar este tiempo de tanta confusión mediática e ideológica. El espectáculo de ayer en el Congreso de los Diputados, en la comisión de la dana de Valencia, donde socialistas y extrema izquierda quisieron acorralar a Feijóo, es digno de la mejor antología del esperpento. Menos mal que el líder popular se despachó a gusto. Lo hizo porque sabía que le asistía la razón y no hay nada que dé más fuerza a la argumentación de una persona que sentirse en el lado bueno del debate.

Según los herederos de ETA, los corifeos de Sánchez, los golpistas de Esquerra y demás portavoces de la ultraizquierda, el culpable de lo ocurrido en Valencia es Feijóo. Un hombre sin responsabilidad ni competencia alguna tanto en el Gobierno central –verdadero responsable– como en la autonomía. Sin embargo, siguen sin citar a Teresa Ribera, la ministra a la fuga. Esa que, mientras caían 200 litros por metro cuadrado durante horas, se preparaba para aprobar el examen que le iba a llevar a ganar más de 30.000 euros al mes en la UE. La misma de la que dependía la Aemet. Ya saben: esa agencia que nos anunció un invierno seco y cálido. Ni Rappel falló tanto. Esa agencia que avisó tarde y mal. Y qué decir de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana o del presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar. ¿Dónde estaban o qué hacían mientras se moría la gente en Paiporta?

Volvamos, de todos modos, a Teresa Ribera. Ella es la responsable de que no se hicieran las obras del barranco del Poyo. Ella es la intransigente que no dejaba limpiar los ríos y que destruyó hasta unas 150 presas, teóricamente para salvar el cauce de algunos ríos. ¿Les parece poca responsabilidad? Teresa Ribera, junto con Pedro Sánchez, son los mayores responsables del desastre ocurrido en Valencia entre el 29 y el 30 de octubre de 2024.

Se autodenominan progresistas por proteger al lobo o por derribar diques de abrigo. Ignoran la historia. El discurrir de los siglos ha sido siempre una lucha del hombre por domar a la Naturaleza. Hasta que logró la humanidad su superioridad frente a los elementos. Cuando las fuerzas de la Naturaleza se muestran con tanta virulencia como aquella tarde-noche en Paiporta y el barranco del Poyo, poco podemos hacer los seres humanos. Esas fuerzas se dominan después, con calma y racionalidad, y esa es la demostración de la superioridad del género humano sobre los elementos. Solo en esos casos podemos hablar de progreso y de progresistas. No es el caso de Teresa Ribera.

Cuando los políticos no saben de historia ni han leído a los autores que, con sus obras y sus ideas, han moldeado nuestra civilización a lo largo de los últimos 5.000 años, ocurre que personajes como Rufián o el portavoz de los asesinos de ETA se acaban sentando en el Congreso de los Diputados.