Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • El partido de Abascal pide prudencia a sus dirigentes para alterar el trasiego de votos socialistas hacia sus listas

Una reciente encuesta del partido valenciano Compromís dice que Vox puede ganar las próximas elecciones en la Comunidad valenciana por delante del PP y del PSOE. Lo que coincide con los pronósticos al alza que los sondeos electorales anuncian a Vox, en el ámbito nacional, el 20 % en la intención de voto y unos 60 escaños. En línea con los recientes resultados electorales de Extremadura y con los que se anuncian en Aragón este domingo donde Vox mejorará notablemente sus actuales siete escaños. El empeño de Sánchez de señalar a Vox como el ‘lobo’ de extrema derecha ha encumbrado a Santiago Abascal como importante actor de la oposición, a la par o incluso por delante del PP. Lo que tiene efectos demoledores para el PSOE y sus aliados nacionalistas y de la extrema izquierda, al convertir el partido de Abascal en destacada tercera fuerza política nacional, la que hoy nadie sabe hasta donde puede llegar.

Y entre otras cosas, gracias a la desastrosa gestión pública de los gobiernos del PSOE, la corrupción del entorno político y familiar del presidente Pedro Sánchez y sus pactos con los nacionalistas y la extrema izquierda. A lo que se añade el liderazgo blando y perezoso de Alberto Núñez Feijóo en el PP y en la Oposición. Un Feijóo que esta semana, en la Comisión del Congreso sobre la Dana de Valencia (y lejos de la ironía de Mariano Rajoy y de la moderación de Juanma Moreno), se enzarzó en agrias disputas con el PSOE y los partidos aliados de Sánchez buscando así el líder del PP titulares que le permitan frenar a Vox en la recta final de los comicios de aragoneses.

A lo que el PP sumó la comparecencia en el Congreso del denunciado por presunto acoso sexual y ex alto cargo de La Moncloa, Paco Salazar. Aunque parece que este ‘partido’ de señalamientos de acoso lo podría empatar el PSOE tras la aparición de una presunta denuncia de acoso sexual de una ex concejal del PP de la localidad de Móstoles en contra del alcalde ‘popular’, Manuel Bautista. Lo que Isabel Ayuso y su equipo ahora niegan.

Titulares y salvavidas

De manera que Sánchez también busca titulares y salvavidas para la que se anuncia como náufraga de las elecciones del domingo y presunta víctima de una ‘maldición’ de Javier Lamban, la ex ministra Pilar Alegría que ya no parece tener salvación. Y puede que en pos de dicha notoriedad, Sánchez anunció, en contra de los que llama ‘tecno oligarcas’, el tope de los 16 años para tener acceso de los jóvenes españoles a las redes de internet. Lo que será muy difícil de llevar a cabo y lo que ha provocado la ira y los insultos de Elon Musk, en su red ‘X’, donde le llamó a Sánchez ‘sucio, tirano y traidor’.

A lo que se sumo el presidente de Telegram, Pavel Durov, quien dijo que el presidente español amenaza las libertades para convertir España en un ‘Estado vigilado, bajo el pretexto de la protección’.

Un debate este del acceso de los muy jóvenes a las redes sociales que está en marcha en Australia y Francia y que España quiere ampliar en la UE. Llegando Sánchez incluso a señalar, a los dueños y líderes de esas redes, como posibles ‘responsables penales de los contenidos’ que difunden, lo que ha desautorizado por la Comisión Europea que si responsabiliza a los gestores de las plataformas. Donde sin duda circulan y habitan personajes peligrosos para los jóvenes, se difunden contenidos execrables ajenos a la libertad de expresión y a la calidad de la información.

Y donde los ‘amos’ de esas redes pueden introducir toda clase de algoritmos para ‘orientar’ interesadamente a los usuarios. E incluso para el control de sus datos y de su intimidad. Y para ponerlos al servicio de dirigentes políticos como presidente Donald Trump. El que ha vuelto a insultar en una rueda de prensa en La Casa Blanca a una reportera de la CNN, mientras su amigo y presidente de Amazon, Jeff Bezos, (el financiador de la película Melania) está destruyendo, con una oleada despidos el legendario diario The Washington Post.

Como Meloni y Milei

Pero no creemos que estos recientes incidentes de Sánchez con los amos de las redes sociales vayan a cambiar a estas alturas los pésimos resultados para el PSOE, en Aragón. Los que podrían repetirse en los comicios primaverales de Castilla y León (donde no puede aparecer Oscar Puente) y en Andalucía donde la vicepresidenta María Jesús Montero sufrirá duras críticas, por sus concesiones a la financiación catalana.

En Vox, sus máximos dirigentes contienen su euforia y recomiendan prudencia y moderación a sus jefes regionales y locales para no alarmar y para facilitar el traspaso a Vox de votantes del PSOE y del PP. Sobre todo entre los más jóvenes electores inquietos por sus problemas laborales y de acceso a una vivienda digna. Y hoy menos preocupados por la inmigración, cuestión que sí favorece a Vox entre los votantes de la tercera edad. Y a no olvidar el compromiso especial de Vox con los agricultores y el mundo rural. Hasta el punto que en la dirección de Vox hay incluso quienes consideran que el agotamiento de la legislatura hasta mediados de 2027 les favorece y mejora su ascenso electoral, que podría convertir a Vox en el segundo partido nacional delante del PSOE. Incluso los más ilusos dicen que, cuando lleguen las vísperas de las elecciones generales, habrá ‘en las casas de apuestas de Londres’ quienes se jueguen su dinero por la victoria de Vox, en línea con lo ocurrido con Meloni en Italia o Milei en Argentina.

Un listón este demasiado alto salvo que Sánchez, tras la nueva debacle en Aragón, decida abrir el melón de un pretendido ‘frente popular, confederal y republicano’ -como lo insinúan en su entorno-, poniendo en tela de juicio la Transición Española y la Constitución de 1978. Un disparate ‘atómico’ que aumentaría la crisis existencial del PSOE e impulsaría el trasvase de los votos socialistas hacia el PP y hacia Vox.