Mayte Alcaraz-El Debate
–Pedro Sánchez vuelve a perder por séptima vez consecutiva unas elecciones en España: gobierna el político con menos apoyo popular de nuestra historia.

–El sanchismo, que se examinaba en la figura de la que hasta hace unos meses sonaba como posible sustituta del líder socialista y su portavoz más sumisa, ha perdido estrepitosamente, instalada ya en el suelo histórico del socialismo en Aragón. Está más lejos del PP que de Vox, que le pisa los talones.

–Sus votos se han ido en parte a la exitosa Chunta, pero también al propio partido de Abascal, una tendencia consolidada que ya apuntaron los comicios extremeños y que se repite en gran parte de Europa. Hay un voto obrero que huye del popularsocialismo para refugiarse en partidos de la derecha radical.

–La derecha, como en Extremadura, es la ganadora de este envite. Es un golpe a la agenda impostada de la izquierda, con debates alejados de los intereses ciudadanos, con una gestión nefasta de los servicios públicos y con pactos espurios que privilegian a los partidos que sostienen a Pedro Sánchez en La Moncloa.

–Azcón, vencedor indiscutible, solo ha conseguido uno de sus objetivos: hundir al PSOE, pero no ha logrado distanciarse del partido que tiene a su derecha, del que pretendía independizarse y del que depende cada vez más. Ha de demostrar su fama de «hombre de consenso» para llegar a acuerdos con el otro partido que ha doblado sus escaños.

–Convocar elecciones para dejarse en el camino dos diputados es gastar unas alforjas valiosísimas para un viaje demasiado arriesgado.

–PP y Vox están condenados a entenderse y cuando antes lo hagan, mejor será para todos. Feijóo tiene que normalizar esas relaciones y Abascal debe asumir de una vez responsabilidades reales.

–Los aragoneses, como hace un mes los extremeños, avanzan que España necesita a las dos fuerzas de la derecha unidas para desalojar a Sánchez, el deseo que indefectiblemente gritan las urnas cada vez que se abren.

–Mercosur, un asunto que sí marca la agenda ciudadana en Aragón, ha propulsado al partido de Abascal.

–A Pedro Sánchez le compensa acabar con todo su poder territorial siempre que él mantenga el despacho. No derramará una sola lágrima por Alegría.

–Su estrategia es Moncloa y, en su defecto, Ferraz. Colocar a sus ministros para perder es una apuesta para el día que tenga que abandonar el poder: se garantiza que el poder orgánico continúe en sus manos para pilotar su sucesión o, en su caso, su regreso. Cuando convoque elecciones generales, dirá que él es el único líder que puede luchar contra la coalición PP-Vox. Repetirá el relato de 2023.

MORALEJA:

–No hay perdedores en Aragón; todos han ganado (incluido Podemos, que no ha obtenido escaño).

–El batacazo de Pilar Alegría es culpa de los tecnoligarcas.

–Estaba Pedro Sánchez luchando contra los supervillanos de las redes sociales, cuando se enteró que a la Alegría de su casa le tiene que buscar un sitio en Paradores o en el Hipódromo, donde sus víctimas viven ya hacinadas.

–Hoy, huelga de trenes. Y Sánchez a buscar otra cortina de humo.