Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Todo indica que un acuerdo de Gobierno entre PP y Vox va a ser más que difícil. Vox abandonó los gobiernos regionales que compartía con el PP y no parece que esa estrategia le haya salido mal. Sube, y mucho, en todas las citas electorales

Los resultados de Aragón no tienen discusión. El PP obtuvo una amplia victoria y Vox duplicó su representación. El centro y la derecha superan el 50 por ciento de los sufragios emitidos. Algo inimaginable no hace tanto en una región tradicionalmente controlada por los socialistas. Una comunidad donde Podemos llegó a sumar 14 escaños, que ahora se han evaporado con el único consuelo de un escaño para Izquierda Unida.

Todo indica que un acuerdo de Gobierno entre PP y Vox va a ser más que difícil. Vox abandonó los gobiernos regionales que compartía con el PP y no parece que esa estrategia le haya salido mal. Sube, y mucho, en todas las citas electorales. Hay que reconocer que, como estrategia política, es muy novedosa: un partido que se presenta a las elecciones no para tener poder, sino para seguir haciendo oposición a sus aliados naturales.

Claro que, la gran cuestión que se plantea es si el PP y Vox son aliados naturales o no. Desde hace meses el discurso de Vox niega esa afinidad. Se lo hemos oído una y mil veces: PP y PSOE son la misma cosa. Y con un lema así, es imposible que pueda prosperar ningún tipo de acuerdo entre el Partido Popular y Vox. Y eso me parece especialmente grave porque yo creo que en España sólo puede haber una prioridad hoy: desalojar a Sánchez de la Moncloa. Y no parece que esa sea la prioridad de Vox. Porque si lo fuese, Vox estaría dispuesto a pactar con el PP. Pero no hacen más que repetir que no lo pueden hacer porque son la misma cosa que el sanchismo. Lo que sí, si yo fuera Núñez Feijóo lo consideraría un insulto. Y grave.

No está de menos que los votantes de Vox se pregunten por qué siguen siendo un argumento para el PSOE. Yo no creo de ninguna manera que Vox sea un partido antidemocrático. Al revés, me alegra ver que partidos de extrema izquierda y profundamente totalitarios han sido abandonados por el electorado. No quiere eso decir que sus ideas se hayan esfumado. Al contrario, el PSOE ha contribuido a la desaparición de Podemos asumiendo su programa. ¿Se acuerdan de cuando Sánchez nos decía que gobernar con Podemos le produciría pesadillas? Pues ahora él mismo es Podemos porque nunca tuvo una idea propia. Siempre mintió al respecto. Acuérdense cuando ganó a Eduardo Madina en las primarias del PSOE: Sánchez se presentó como la opción liberal de la socialdemocracia española. Hoy ya, ni liberal, ni socialdemócrata ni nada. Marxismo sin más.

Por más que Vox se empeñe en convencernos de que el PP y el PSOE son la misma cosa, lo cierto es que buena parte del electorado no parece verlo así y está deseando un entendimiento entre ellos. Porque si no, se puede acabar como ayer domingo en Portugal: André Ventura, el candidato del partido hermano de Vox, Chega, sufrió una aplastante derrota frente al socialdemócrata António José Seguro, que logró dos tercios de los votos. Sin duda, Vox cree que están recorriendo un camino que los llevará a superar al PP en unas elecciones generales. Pero, aun si eso fuera factible alguna vez, todo indica que no sucedería en 2027. Y que ese empecinamiento lleve a cuatro años más de Sánchez sería un asesinato político. Y la víctima sería España.