Editorial-El Correo
- La dimisión de la alcaldesa de Santurtzi y el escándalo por el derribo de un palacete en Getxo minan al partido jeltzale a un año de las elecciones
Los escándalos en los ayuntamientos de Santurtzi y de Getxo han terminado por pasar factura al PNV, partido que lidera ambos gobiernos municipales. Vinculadas a presuntas irregularidades en la gestión, las dos crisis que le han estallado en apenas un mes se han saldado de momento con cuatro dimisiones de cargos electos y la sombra de la sospecha por el presunto uso del poder para favorecer intereses personales en las filas jeltzales. Son casos diferentes, pero su gravedad se confirma por las investigaciones en curso y las medidas internas avaladas hasta la fecha por la dirección que encabeza Aitor Esteban.
Karmele Tubilla, la alcaldesa de la localidad marinera, renunció a la makila solo unas horas antes de que su exconcejala de Seguridad Sonia López, apartada del puesto por «pérdida de confianza», prestase declaración en la comisión local organizada para esclarecer la eventual filtración de un examen de una OPE en la Policía Municipal. En concreto, López fue señalada por facilitarlo supuestamente a su pareja sentimental, en unos hechos que ella niega. Aunque Tubilla justificara su abrupto adiós para no agravar el desgaste de sus siglas, lo cierto es que las revelaciones de quien era su ‘mano derecha’ en el mandato exigen al partido nuevas explicaciones. La denuncia de López sobre presiones del PNV para colocar a afines en la Guardia Urbana precisa del necesario contraste para verificar una acusación tan grave como es el clientelismo en la Administración pública.
La dirección jeltzale en Bizkaia se apresuró a evitar comparaciones entre la crisis de Santurtzi que le ha costado el puesto a su regidora y el escándalo por el derribo sin licencia de un palacete de Getxo que ha provocado la imputación de tres concejales, dos de ellos integrantes de la cooperativa que iba a edificar viviendas de lujo en el solar y, a la vez, miembros de la Junta de Gobierno que manejaba toda la información sobre la operación. Es inevitable que la dimisión de Tubilla no eleve la presión sobre la alcaldesa de Getxo, Amaia Agirre, que se mantiene en el cargo después de que la Ertzaintza registrara por orden judicial su Ayuntamiento, mientras el juzgado de instrucción número dos investiga a tres de sus concejales por los presuntos delitos de prevaricación y contra el patrimonio histórico. A poco más de un año de las elecciones municipales, los dos escándalos minan al partido que lidera Esteban, obligado a reconducir su rumbo en pleno pulso con el PSE y Bildu.