Miquel Giménez-Vozpópuli

  • Sánchez se ha quejado a su compañera de clase Giorgia Meloni de no haber sido invitado a la reunión entre líderes europeos

Cuando iba al colegio, cuando Fernando VII usaba paletó, en todas las clases había siempre el cuatro ojos – servidor -, el empollón, el chulo, el chivato, el que tenía un año más porque repetía curso y el repelente niño Vicente. Ese mismo esquema se repite en el colegio terrible, siniestro y absolutamente pasado de moda que es la Unión Europea. A Sánchez, el repelente niño Vicente de la política mundial, sus compañeros de pupitre lo desprecian. No se juntan con él, no le hablan y ahora ni siquiera lo llaman para las reuniones. Igual podría denunciarlos por bullying, término de moda que no es más que la consecuencia de permitir que la autoridad desaparezca de aulas y patios y los abusones – que siempre los hubo – tengan manga ancha para mortificar a los críos llevándolos, desgraciadamente, incluso al suicidio.

Pero volviendo al educando Sánchez, se ha quejado a su compañera de clase Giorgia Meloni de no haber sido invitado a la reunión entre líderes europeos – es una forma de hablar – lo que ha hecho que el monclovita haya dado tres o cuatro patadas al mobiliario de su despacho como hace cuando se enfada. Cuando ve Horizonte, verbigracia. Se conoce que el presidente del Consejo, António Costa, había convocado este jueves una reunión en Bilzen, Bélgica. No, no, ministro Albares, la capital de Bélgica no es Belgrado, pero vayamos a lo nuestro.

Antes de la reunión en la que se trataron asuntos como la profundización del mercado único, la mejora de la competitividad y otras cosas de meter salvo las que realmente afectan a la gente, que de eso va la UE, la taimada Meloni, secundada por el canciller alemán Merz y el premier belga Bart de Weber – debe pronunciarse Bar de Beber -, hicieron una quedada con veinte compañeros de clase más. Objetivo: simplificar el carajal burocrático europeo y desregularizarlo, porque es un sin Dios. No creo que sea preciso explayarse acerca de lo que piensa Meloni del monclovita. Ni tampoco sobre lo que piensan sus homónimos de Europa. Así que pasaron de él. Y, claro,
Sánchez sanfadao y ha dicho que a ver por qué no le han dicho que fuera, que se le aleguen razones y que ellos se lo han perdido.

Además, los ha reñido diciéndoles eso que se mentaba antes en los partidos de izquierdas y que suponía la expulsión deshonrosa, el trabajo fraccional. O sea, hacer rancho aparte. Como sea que Meloni no le va a decir nada, y bien que hace, ya se lo explico yo: nene, no te juntan porque vas con malas compañías, las peores, no te invitan porque eres el más zote de la clase, no te invitan porque eres un pesao, y no te invitan porque saben que a ti te importa un huevo de sisón de Bengala todo.

El sisón, por cierto, es una avutarda en peligro de extinción que se caracteriza por un dimorfismo sexual y dar saltos en épocas de cría. Ah, y por cambiar de plumaje, que eso significa dimorfismo. Total, Meloni lo considera un pájaro de cuenta y no lo quiere ver ni en pintura. Por eso no se juntan con él. Luego dirá que en el cole le tienen manía.