Editorial-El Correo
El PSOE evitó la autocrítica para explicar el batacazo electoral de Pilar Alegría en Aragón y ha rematado la semana del descalabro con unas desafortunadas declaraciones del ministro Óscar López sobre la figura de Javier Lambán, el barón socialista en aquella comunidad que falleció de cáncer en agosto. El partido se ha enredado en un lamentable cruce de valoraciones después de que López señalase a Lambán, muy crítico con los pactos de Pedro Sánchez para salvar la legislatura, como responsable de los pobres resultados en las urnas al insinuar una escasa labor de oposición al PP. Lejos de rectificar, el titular de Transformación Digital y aspirante a rivalizar con Isabel Díaz Ayuso en Madrid, insistió ayer en el señalamiento como parte de una «reflexión política», a pesar de la ola de rechazo que han suscitado sus comentarios en el socialismo aragonés y en otros disidentes como Emiliano García-Page. López se ha equivocado por partida doble si quería desviar así la atención del eventual voto de castigo recibido por Sánchez el domingo. Sus alusiones han sido hirientes para sus compañeros de filas y ahondan en la división interna cuando las siglas además salen debilitadas de unas elecciones.