Juan Francisco Ferré-El Correo
- Lo esotérico y lo paranormal dominarán la política española hasta que no haya elecciones
Lo esotérico y lo paranormal son categorías activas en la vida política española. A estas alturas de la historia mágica del país, nadie debería sorprenderse del fenómeno. Elección tras elección, decreto tras decreto, un acontecimiento tras otro, se revalida la regla y se enreda la situación. No hace falta ser Balzac para comprender que la trama de tramas en que anda involucrada la banda del Peugeot no es, precisamente, una conspiración masónica ni un complot satánico. Tampoco es necesario ser Iker Jiménez para entender la sinrazón de la permanencia en el poder del único miembro de la banda que aún no ha pasado por la cárcel. Quizá sí sería útil poseer un sexto sentido instruido en la captación de signos espectrales para esclarecer las intrigas de la toma del poder en el partido y el país.
No hace falta, sin embargo, recurrir al espiritismo ni a la ciencia esotérica para explicar que la estrategia de cebar al cerdo de la extrema derecha para debilitar al cordero de la derecha moderada es tan vieja como la democracia liberal. Eso sí, los conocimientos en satanismo básico vendrían bien para diagnosticar las secuelas del plan maligno en el rostro emaciado de su artífice. Sacar a colación a los gremlins, en esta tesitura, sonaría a cuento cándido si no fuera porque el desafío a que se somete a los votantes, en cada cita electoral, es digno de una mala película de terror adolescente. Nadie sabe cuánto estará dispuesto a soportar el sadomasoquismo del votante socialista con tal de que no gobiernen los ultracuerpos de la derecha y la ultraderecha. Esta historieta de terror trasnochado solo le quita el sueño a la minoría más sectaria. Los demás, la mayoría, viven como una experiencia cotidiana el miedo a Sánchez y a su entorno maléfico de incompetencia y corrupción.
Cuanto más tarde el presidente en convocar elecciones, más profunda será la sima abierta en el subsuelo de su partido. Más le valdría consultar a ufólogos y parapsicólogos que a la maldita legión de asesores que lo guía al infierno. Y tomar en serio sus profecías negativas, no sea que tengan razón al final y convenga cerrar el ciclo diabólico antes de que ocurra el apocalipsis. Esperar hasta 2027 es peligroso. Cuando lo paranormal se convierte en norma y gobierna la cloaca de lo esotérico, no es inteligente provocar a las fuerzas arcanas de la oposición. En España falla hoy la conjura que triunfó en Europa hace más de sesenta años: tomar la extraña resolución, como escribió Borges, de ser razonables.