Manuel Vilas-El Correo

  • No soportan a Felipe González porque, estés o no estés de acuerdo con él, siempre vale la pena escucharlo

España se descacharra y el problema es Felipe González. El verbo es descacharrar. No hay mejor verbo en el diccionario del español para describir lo que pasa. Ni Amazon funciona, porque contrata a Correos como transportista y los de Correos pasan de llevar los paquetes. Doy fe de esto, me ha ocurrido mil veces. Descacharrar tiene una variante popular: escacharrar. Se descacharran los trenes, los servicios públicos, y el problema es que hay que echar del PSOE a Felipe González.

Hay un ministro con el pensamiento descacharrado que dijo el otro día que la culpa de los resultados del PSOE en Aragón era de Javier Lambán. Eso es descacharre moral. Vale el descacharre de la negligencia, ¿pero qué hacemos con el descacharre de la maldad? Llamas por teléfono a cualquier administración pública española y ves el descacharre en directo. También puedes ver el descacharre online. El descacharre se manifiesta en todas partes, como si fuese una maldición bíblica. Hasta las farmacias están descacharradas. Ya no tienen ansiolíticos y siguen usando un método manual de recorta y pega de los medicamentos que dispensan.

Con cúter en mano el auxiliar de farmacia le hace una cirugía medieval a la caja de tu medicamento. Le extrae el corazón y luego lo pega en una hoja con celo, en donde hay miles de medicamentos con el corazón extirpado de un montón de pacientes con la paciencia descacharrada. Correos no me entrega los paquetes que le compro a Amazon porque el algoritmo está descacharrado y no lee mi dirección, eso conseguí averiguar tras descacharrar dos horas de mi vida en semejante descacharre informático. Es maravilloso: compro y compro y no me llega nada y me devuelven todo el dinero de lo que compro. Me ahorro el cien por cien de todo lo que compro porque no me llega por culpa de Correos.

El descacharre de Correos nos protege de las compras compulsivas, o más bien descacharradas. No soportan a Felipe González porque, estés o no estés de acuerdo con él, siempre vale la pena escucharlo. Sin Javier Lambán y su memoria política, Pilar Alegría no habría sacado esos dieciocho diputados aragoneses, sino diez o como mucho doce. Eso habría que decírselo al ministro de maldad descacharrada. Que le den un óscar descacharrado al ministro del descacharre moral. Se puede estar descacharrado técnicamente, como el AVE. Pero el descacharre moral no es obligatorio. Los AVE se descacharraron y nos sumieron en un tiempo medievalizante. Regresa el misticismo: quédate en casa, y reza, es la mejor opción.