- Feijóo y Sánchez se lanzan las redes a la pesca del voto joven, que huye de PP y PSOE sin ánimo de volver
“Como me ocurre cada cuatro episodios, estoy con la regla”, confesó Mariang. “¡Bravooo, no estás embarazada!”, jaleó Carlos. Así recibieron hace tres años a Pedro Sánchez los jóvenes animadores del podcast La pija y la quinqui, consagrados desde entonces como prescriptores máximos de la hornada Z, la generación encabronada. Modernitos los quieren los mercaderes de las campañas, los diseñadores de perfiles, los vendedores de candidatos. Ropa denim, jeans estrechitos, poca corbata, pelo cincelado, mínimas canas please, y algún pinchacito facial si fuera menester. Luego del pertinente comentario sobre su período menstrual, Mariang, fanática admiradora de Gómez de la Serna, le dio la bienvenida a ‘la persona más importante de España después de Rosalía”. El invitado, con camisa verdosa de cuello tan mínimo como su vergüenza, se deshizo durante una hora en bromas sin gracia, anécdotas seguramente apócrifas y alguna revelación quizás inconveniente como el hecho de que su hija se fuera a Cuenca a sacar el carné de conducir, donde van los artistas porque es más fácil. Le gusta Taylor Swift, vio Miss Americana con devoción y hasta Lluvia de albóndigas sin contrición, que a saber qué película es esa. Y luego se zampó una pizza con sus joviales anfitriones porque, hace doce años, colgó un tuit que rezaba: “Con mis colegas en el restaurante luna rosa comiéndome una pizza”.
Dictador de mi país
Esta sesión tan cantosa y ortopédica sucedió apenas días antes de las elecciones del 23J. Que el prota las perdió. En aquella relajada charleta juvenil, Sánchez confesaba que “afortunadamente ser presidente es un periodo limitado de mi vida, y así se lo dije a mi mujer y a mis hijas, aquí vamos a estar solo un tiempo determinado y ya está”. No concretó la limitación. Y lo mejor: “Yo no tenía una vocación clara, eso que se dice yo de pequeño quería ser presidente del Gobierno, pues no en mi caso, incluso te diría que eso es peligroso…jeje”. A lo que el inocente Carlitos, o sea la pija, apostilló: “Claro, suena algo megalómano, en plan (e imposta la voz) yo de pequeño quería ser el dictador de este país”. Y más risas. No imaginaba el muchacho de Don Benito cuán premonitoria resultaba su bromita.
No estamos en campaña pero Núñez Feijóo también ha querido pasarse por un podcast, act2ality, lo más del momento, que llevan dos jóvenes veinteañeras, Daniela y Paula, con más formación académica que las quinquis y con un tono un poco más severo y menos divertido, sin duda.
-¿Crees en Dios? Sí. –¿Y en el destino? Creo que sí.
Así recibieron al líder de la oposición. Jersey de cuello redondo y vaqueros clásicos de fin de semana de padre de familia serio. Conversación fluida, formal, nada de chanzas, ni apenas colegueos, ni bromitas guays, ni pizzas que molan ni de chistes picarones. Preguntas y respuestas de manual, como en una entrevista al uso. Polarización, telePedro contra la derecha, inmigración, vivienda…¡Hasta pensiones! Un material que suena algo adusto para un público que no cumplió los treinta. Así son las redes, siempre sorprenden. No hubo demasiado espacio para la originalidad o la sorpresa. La frase de la función fue: “España ha roto ya con Pedro Sánchez. Quiere resetear. Pero ojo, si tú quieres un cambio de gobierno y no votas al PP puede ser que no lo haya”. Ah y Ayuso: “Hay dos formas de liderar: bien machacar a los que te puedan hacer sombra o darle protagonismo a los que son buenos. No le tengo miedo al talento. Ella en Sol y yo en Moncloa”.
Pescar en la red
Seguramente Sánchez no dijo más verdad a su descarada parejita que cuando refirió que Begoña padeció un covid asintomático en pandemia, o al defender con énfasis que las alpargatas son un calzado elegante pese a que se burlaron de él cuando compareció en una videoconferencia desde la Mareta. «Yo las llevo mucho y ahora hay maravillas». En el despacho, en emisión en directo para todo el país. El nivel. Feijóo no se adentró en gustos personales ni escarbó en intimidades sobre sus outfits. Optó por amabilizar el tono de la conversación sin apearse de su investidura. Uno y otro se han lanzado a pescar en las redes, triscan por instagram, emergen afanosamente en TikTok (con resultado desigual bordeando el ridi con los monólogos presidenciales sobre libros que jamás leyó) y se obsesionan con alcanzar algún punto de encuentro con el ‘nicho joven’ que, indefectiblemente, parece haberlos abandonado. ¿Alguien conoce a un chaval de entre 18 y 30 años que vaya a votar PP o PSOE? «Yo a quien no conozco es a alguno de esa edad que tenga una hipoteca», le confesó tajante la dulce Paula al amigable Alberto.
Sin pretenderlo, quizás la pregunta más oportuna de la sesión la hizo Antonio Orozco, el invitado en la emisión anterior que la dejó escrita para la ocasión: «¿Señor Feijóo, ha hecho usted alguna vez un trío?» Al interrogado, que bebía agua en ese momento, casi se le cae la botella. Esgrimió una sonrisa de circunstancias, seguramente sincera y deslizó luego con firmeza: “Rodundamente no”. Tríos no habrá hecho pero está obligado a hacer parejas. De momento en Extremadura y Aragón. Luego, quizás, en CyL y Andalucía. Y el año que viene, si el vocacional dictador permite la celebración de elecciones, seguro que también en la Moncloa. Parece que, de momento, Vox no se deja.