Teodoro León Gross-ABC
- El sanchismo supone una coartada para que suceda lo mismo en el futuro con otro presidente
O sí podrá reprochárselo, claro, pero sin autoridad moral alguna, acechado a cada instante por la hemeroteca sonrojante que convertirá sus discursos en caricaturas ridículas, si el próximo presidente del Gobierno nombra fiscal general a un ministro que se asegure de promocionar a los afines; si ampara al fiscal por delinquir al servicio de Moncloa, e incluso si es condenado por el Tribunal Supremo; si coloniza el TC como instancia política para corregir a la Justicia con perfiles sectarios; si acusa a los jueces de prevaricación y hasta de ‘lawfare’ cuando le investiguen; si pone al frente del Congreso, como tercera autoridad del Estado, al ‘aparatchik’ más ramplón para boicotear el control del Gobierno; si hace pactos oscuros con sátrapas de otros países que alteren los equilibrios geopolíticos sin dar la menor explicación a la nación; si acuerda sólo con la patronal despreciando a los sindicatos con brochazos gruesos; si denigra cualquier novedad incómoda que traigan los periódicos, sosteniendo que son bulos de una máquina del fango…
El sanchismo no sólo ha supuesto la degradación sistemática de estos años en el poder, sino una coartada para que suceda lo mismo en el futuro con otro presidente, que no tendrá que asumir responsabilidad política alguna, sólo decir en una ruedita de prensa en el extranjero que él asume sus responsabilidades políticas y ya; que no responderá a ninguna pregunta en la sesión de control más allá de sarcasmos desdeñosos de brocha gorda aprovechando el turno de vuelta; que no irá al Senado si no tiene mayoría, salvo a comisiones de investigación donde le bastará con decir «no me consta» y ponerse las gafas de mentir; y que si se descubre que tiene pactos secretos con fuerzas radicales, siempre podrá decir que nada comparable a premiar a los batasunos con la libertad presos etarras sanguinarios.