Luis Ventoso-El Debate
  • Impresiona, aun conociéndolo, la soltura con la que falta a la verdad Illa cuando suelta cosas como que la financiación no beneficia a Cataluña y no la dicta ERC

Me alegro de que el flemático Salvador Illa, que el próximo mayo cumplirá 60 años, se haya recuperado de su susto clínico. Pero albergo un pésimo concepto de este político, un apparatchik que ha vivido casi toda su vida del PSC, un pésimo ministro de Sanidad —durante la pandemia ni siquiera nos dio la cifra real de muertos y se largó a su tierra a mitad de la tarea— y un presidente catalán que ha mantenido todas las políticas del separatismo (con la única excepción de que sí saluda al Rey cuando visita Cataluña). Illa es un ejemplo perfecto de lo que podríamos definir como una educadísima medianía.

Este fin de semana, el presidente catalán ha concedido una amplia entrevista al periódico sanchista de referencia. Resulta un ejercicio de salud pública desenmascarar la retahíla de boberías que dice en ella. Muchas de sus afirmaciones no se sostienen, y a veces llega a faltar con descaro a la verdad. Sus respuestas reflejan el sectarismo en guante de seda de un filonacionalista intransigente y mendaz. Confrontemos algunas de sus sorprendentes afirmaciones:

—«Feijóo nunca será presidente. No ha entendido España». Feijóo ganó las elecciones de 2023 con un 33 % de los votos, cinco puntos más de los que logró el sermoneador Illa en las autonómicas catalanas. Feijóo está además por delante en las encuestas y la suma de PP y Vox desborda muy de largo la mayoría absoluta. Entonces, ¿en qué se basa el altivo Illa para afirmar de manera tajante que jamás será presidente? Pues solo en sus fobias particulares.

– «Ha quedado acreditada la constitucionalidad de la amnistía». No. Lo que ha quedado acreditado es que Pumpido y su mayoría izquierdista están vendidos al PSOE y sus intereses. Hasta el extremo de que han pisoteado el principio constitucional de la igualdad de todos los españoles ante la ley para darle el poder a Sánchez sin haber ganado las elecciones. La amnistía se aceptó para comprar la voluntad del fugitivo Puigdemont, según reconoció el propio Sánchez. El 24 de julio de 2023, Illa, un cantamañanas que ahora dice exactamente lo contrario, rechazó de manera tajante el referéndum y la amnistía que exigía Junts, por considerar que estaban fuera de la Constitución y «dividían» a los españoles.

– «No sabría cómo explicar a los ciudadanos la condena del fiscal García Ortiz». Pues es bien fácil, Salvador: el fiscal cometió un claro delito de guerra sucia política (y probablemente a la orden de quien todos sabemos, incluido tú).

—«La financiación no perjudica a nadie, beneficia a todo el mundo y contribuye a estabilizar España». Falso, falso y falso. Es un traje a la medida de Cataluña, a la que se da más dinero a costa de la mayoría de las regiones, y se ha aceptado solo porque es una exigencia de ERC para mantenerte a ti en la presidencia de Cataluña.

– «Puedo defender la nueva financiación desde Algeciras a Girona». Paparruchas. Si acaba saliendo adelante la escandalosa financiación que pretende imponernos el golpista Junqueras y que Sánchez e Illa han acatado, cada catalán recibirá 507 euros más por cabeza, frente a una subida de 409 para un madrileño, de 122 para cada aragonés y de solo 89 euros para un gallego. Illa puede probar a defender este abuso en Madrid, Lugo o Zaragoza, a ver qué tal le va…

Se puede hablar bajito y mostrarse muy modosito, se puede lucir un flequillo bien atusado, llevar gafas a lo Clark Kent, vestir de traje y corbata… y ser un jeta que quiere ordeñar al resto de sus compatriotas españoles para comprarle a Junqueras su poltrona en el Palacio de San Jaime. Illa es un católico que defiende con entusiasmo el aborto. Illa es un supuesto amigo de España que compra toda la mercancía que le impone el separatismo, incluida la persecución del idioma español. E Illa es un supuesto político reflexivo y cabal que al parecer no sabe sumar y restar en lo que atañe a los números, o que ante la realidad incontestable de las cifras es capaz de mentir con descaro.

No sé por qué la oposición no dedica más esfuerzo a desenmascarar a este personaje.