- Con enorme demora, Médicos Sin Fronteras ha tenido finalmente que reconocer lo que Israel ha denunciado desde el comienzo de la guerra: que en el hospital Nasser de Jan Yunis no sólo hay médicos y pacientes, sino también terroristas.
Uno de los principales motores de la condena a Israel en el marco de la guerra contra Hamás en la Franja de Gaza —desatada por la masacre terrorista del 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel— fue el hecho de que no pocos medios de comunicación y organismos internacionales se hicieron eco, casi automáticamente, de lo que comunicaban los propios terroristas.
Israel recalcó desde un principio que Hamás mentía, distorsionaba la realidad y ocultaba sus crímenes y el abuso de su propio pueblo. Pero no logró, salvo en casos puntuales, inclinar la balanza de la imagen internacional a su favor, a pesar de las pruebas concretas presentadas para respaldar sus argumentos.
Uno de los problemas centrales en este tema ha sido siempre el de los hospitales en la Franja de Gaza.
Israel sostenía que estos hospitales eran usados como centros de mando terroristas para esconder armas e, inclusive, atacar desde allí a Israel.
En realidad, no es un fenómeno que haya comenzado ahora, ya que Israel lo denunció durante la operación Margen Protector, lanzada en 2014 contra Hamás.
Sin embargo, en muchos medios aparecieron a menudo médicos, tanto palestinos como voluntarios extranjeros —también de España—, afirmando: «Nunca hemos visto terroristas en el hospital», lo cual resulta más que improbable.
Pues ahora, con enorme demora, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) ha tenido finalmente que reconocer que en el hospital Nasser de Jan Yunis no sólo hay médicos, pacientes y visitantes, sino también terroristas, aunque no haya usado ese término específicamente. El comunicado reza:
«En los últimos meses, en el Hospital Nasser de Jan Yunis, pacientes y personal de MSF han visto hombres armados, algunos enmascarados, en diferentes zonas del amplio recinto del hospital».
Estos hombres armados habrían estado intimidando a los pacientes y, posiblemente, transportando armas.
Es un comunicado interesante que llega con más de dos años de demora, si nos ceñimos únicamente a esta última guerra.
El teniente coronel Nadav Shoshani, portavoz internacional de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), recordó que su unidad ha expuesto repetidamente el uso de hospitales por parte de Hamás como centros operativos terroristas.
Las FDI han publicado material de inteligencia, testimonios y grabaciones que respaldan estas conclusiones. «En el caso específico del Hospital Nasser, tenemos pruebas significativas de que allí se mantuvo a rehenes israelíes».
En realidad, esta cronista lo puede confirmar de primera mano.
En junio de 2024 entrevistamos a Shani Goren, del kibutz Nir Oz, una de las secuestradas que fue liberada en el primer alto el fuego en noviembre de 2023.
Ella nos contó personalmente que el 23 de octubre de 2023, tras haber estado con otros habitantes de Nir Oz secuestrados en una casa particular, los despertaron a las 5:30 de la mañana y los hicieron caminar hasta el hospital Nasser de Jan Yunis, donde pusieron a varios en una misma habitación.
«La estrategia de Hamás de utilizar instalaciones médicas para librar esta guerra es un crimen de guerra»
Allí ya estaban Ruti, Keren y Ohad Munder (abuela, hija y nieto), también secuestrados. En el hospital Nasser, Shani Goren se encontró con Eitan Yahalomi, de 12 años, que hasta la llegada del grupo había estado solo, obligado a mirar vídeos de las atrocidades.
También estaban allí, entre otros, los hermanos Calderón, menores de edad.
Pero los médicos alegan que «nunca vieron nada».
El citado teniente coronel Shoshani comentó:
«Según evaluaciones de inteligencia e información recopilada sobre el terreno, más del 85% de las principales instalaciones médicas de Gaza han sido utilizadas por Hamás para operaciones terroristas.
En el hospital Nasser, específicamente, las FDI encontraron medicamentos que debían ser entregados a los rehenes como parte de un acuerdo negociado en enero de 2024. Las cajas estaban cerradas y tenían los nombres de los rehenes. Claramente, nunca fueron entregadas».
Y añade:
«Soldados de las FDI también descubrieron en el hospital vehículos utilizados por terroristas de Hamás que participaron en la masacre del 7 de octubre, así como automóviles israelíes robados. Durante los registros, los soldados hallaron armas y un vehículo robado de la comunidad del kibutz Nir Oz.
Esta evidencia fue recibida con frecuencia con escepticismo, o incluso directamente descartada.
Gran parte del debate internacional, incluidos los mensajes de algunas organizaciones humanitarias, se centró en las acciones israelíes cerca de los hospitales en lugar de abordar la raíz del problema: la actividad militante dentro de esas instalaciones.
La estrategia de Hamás de utilizar instalaciones médicas para librar esta guerra es un crimen de guerra de principio a fin. Sin embargo, el abuso de los hospitales por parte de grupos armados se convirtió, con frecuencia, en tema de debate».
«El pecado en todo esto no es solamente que se demonice a Israel atribuyéndole crímenes que no cometió, sino que tantos hayan hecho caso omiso de sus denuncias»
Un paso previo a este comunicado por parte de MSF —con el que trató de distanciarse de Hamás— fue la exposición que hizo Israel de empleados de la organización que eran terroristas activos en Hamás y la Yihad Islámica.
Los ejemplos son numerosos y lamentables, y no se refieren solamente a MSF ni únicamente al hospital Nasser. Agregaremos sólo algunos sobre el hospital Al-Shifa, el principal de la ciudad de Gaza:
– Ya en 2014 se sabía claramente que toda la cúpula de Hamás se escondía en su subsuelo.
-Hubo registros de disparos de cohetes desde la zona del hospital, muy cerca de la entrada, reportados por una cronista de televisión extranjera que luego tuvo que abandonar Gaza.
– Cuando el ejército israelí entró en Gaza por tierra, encontró grabaciones de las cámaras de seguridad del Al-Shifa en las que se veía a terroristas armados empujando a secuestrados por los pasillos e introduciéndolos en habitaciones.
– En el Al-Shifa fue asesinada la joven soldado Noa Marciano, secuestrada de su puesto de control. Fue un médico quien la mató inyectándole aire en las venas.
– Junto al Al-Shifa fue hallado también el cuerpo de Yehudit Weiss, de 65 años, una de las civiles secuestradas y asesinadas por Hamás.
La lista es interminable.
Desde el punto de vista de Israel, el pecado en todo esto no es solamente que se le demonice atribuyéndole crímenes que no cometió, sino que tantos hayan hecho caso omiso de sus denuncias.
Denuncias que, en definitiva, no dañaron sólo a Israel, sino también a la población palestina de Gaza.
Todos sus espacios civiles fueron y siguen siendo utilizados por terroristas. Y cuando eso no se condena ni se frena y, para colmo, se acusa de todo a Israel, el resultado es envalentonar a los terroristas.
Los mismos terroristas que gobiernan con puño de hierro a la población gazatí.
*** Jana Beris es periodista.