Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Tras el Brexit la Comisión Europea delegó en España toda la responsabilidad sobre el estatuto futuro de Gibraltar ante la Unión. Su situación no podía ser peor. Volvía a tener una frontera, con España. Es decir, con toda la Unión Europea. Eso, en la práctica, era la ruina de esa cueva de piratas

Me entero por The Daily Telegraph que el Gobierno español ha llegado a un acuerdo con los británicos sobre el estatuto de Gibraltar dentro de la Unión Europea. Es una traición a España sin matices por parte de nuestro Gobierno. Era difícil caer más abajo.

Cuando se celebró en el Reino Unido el referendo sobre el Brexit, que ganaron los contrarios a la permanencia, Gibraltar dio un apoyo de más del 90 por ciento de los votantes a favor de la permanencia. Era vital –en sentido literal– para ellos. Lo que no lograron los gibraltareños entonces se lo han dado Sánchez y Napoleonchu ahora. El titular crítico del periódico británico es «Gibraltar must follow EU rules». «Gibraltar deberá cumplir las reglas de la UE». Eso, al diario referente del euroescepticismo le parece malísimo. Pero es exactamente lo que querían los gibraltareños. Y, como los británicos les dejaron fuera de la Unión Europea, España les ha dado lo que los ingleses les negaron. Sin nada a cambio.

El artículo dos del nuevo tratado especifica con nitidez que nada de lo firmado «constituirá la base de aseveración o negativa respecto a la soberanía» sobre la Roca. ¿Se puede dar más por menos? Tras el Brexit la Comisión Europea delegó en España toda la responsabilidad sobre el estatuto futuro de Gibraltar ante la Unión. Su situación no podía ser peor. Volvía a tener una frontera, con España. Es decir, con toda la Unión Europea. Eso, en la práctica, era la ruina de esa cueva de piratas.

Con ese arma negociadora en la mano, España ha dado prácticamente todo a los gibraltareños. Cuando el tratado entre en vigor el 10 de abril, la frontera estará abierta y sin necesidad de sellar el pasaporte para los 15.000 trabajadores que la cruzan a diario. El único control aduanero estará en el aeropuerto y ahí estará también la Policía española. Sí, pero tampoco se lo tomen como una victoria. La Policía francesa ya revisa pasaportes en Londres, en la estación de Saint Pancras, antes de tomar el Eurostar a París. Y no parece que nadie considere Londres un territorio francés.

Los que no se someterán a la Policía española en la frontera serán los militares británicos, que gracias a España, podrán acceder a la zona Schengen sin pasaportes, ni visados. Pelotazo. Y, en la misma línea, España no podrá tener ningún control sobre la actividad militar británica o aliada en las bases naval y aérea de Gibraltar. Y aunque se va a imponer un IVA del 15 por ciento, que llegará al 17 por ciento en 2028, a los productos comercializados desde la colonia, pasará a haber un libre comercio absoluto entre Gibraltar y España.

Desde el Tratado de Utrech en 1713 España no había tenido un arma tan poderosa en Gibraltar como la que le dio el Brexit. Los gibraltareños querían, abrumadoramente, ser miembros de la UE. La Unión dio a España el poder de negociar en nombre de todos los miembros. Y España ha dado a los gibraltareños todo lo que querían sin obtener nada a cambio. ¿Se puede ser más traidor a la patria? Esto es peor que la traición del Sahara. Y esto es lo que han hecho Sánchez y Napoleonchu en nuestro nombre. Y encima han condecorado a los diplomáticos españoles que negociaron el acuerdo. Con un par y la bandera de Tafalla.