Rebeca Argudo-ABC
- Mientras la conversación pública se desvía a unos hechos ocurridos hace 45 años, dejamos de hablar de lo de Adif llevándose fragmentos de las vías siniestradas
Hay que reconocerle a la factoría de ficciones de Moncloa una habilidad inusitada para dirigir la conversación pública. La última ocurrencia, la de desclasificar los documentos del 23-F, les ha funcionado de nuevo. Incluso ha coincidido con la muerte de Antonio Tejero, el icono del golpe. Ahí nos tienen a todos chapoteando entre transcripciones de conversaciones de unos y otros, dibujitos que bien podrían haber garabateado los protagonistas en la servilleta del bar, informes y cartas. Todo para, de momento, no leer nada que nos sorprenda. Y mientras tanto, mientras la conversación pública se desvía a unos hechos ocurridos hace 45 años, dejamos de hablar de lo de Adif llevándose fragmentos de las vías siniestradas pese a las advertencias expresas de no hacerlo, de las tropecientas mil viviendas prometidas por Sánchez para solucionar el problema habitacional, ni del marido de la juez de la dana interrogando a víctimas, ni de los problemas derivados del anuncio de regularización masiva anunciado por nuestro presidente. ¿Sabían que uno puede coger un avión en Italia y bajarse en Madrid sin que nadie le pida un documento identificativo de ningún tipo? Bastaría con que un ciudadano europeo comprase un billete a su nombre en, es un poner, Bolonia, y cualquiera podría subirse a ese avión con ese billete, bajar en Madrid y afirmar sin rubor que lleva aquí desde, yo qué sé, 2024. Que le han robado los papeles y que, mientras los tramita, pues adelante. Hasta la cocina. Vamos a ser muchos más dentro de nada, luego muchísimos más (vía reagrupación familiar) y es facha preocuparnos por las infraestructuras, la vivienda o (cualquiera que viva o visite habitualmente Baleares sabrá el problema que puede llegar a suponer) el agua. ¿Y la salud de Pedro Sánchez? A Patxi López, ese hombre de moral y modales fluctuantes, le parece fatal que se pregunte por ello. ¿No han dicho ya que lo que toca es hablar del 23-F? Urge, dicen, para evitar que los chavales canten por la calle el «cara el sol». Se ve que hay más críos cantando el «cara el sol» en las calles que mujeres con burka, por eso no lo prohíben, porque no es algo que se vea habitualmente (al contrario que los pequeños fascistas cantores, que hay más que ‘therians’). A mí me interesaría más, la verdad, saber sobre la salud de nuestro presidente. Y, ya puestos, sobre el accidente de Adamuz. Y sobre todo lo ocurrido el día del desbordamiento del barranco del Poyo. Me interesaría saber, incluso, todo lo que se pueda sobre las primarias en las que ganó Sánchez. Y sobre las negociaciones con Bildu a cambio de votos. Y la información que tiene Marruecos gracias al espionaje del móvil de Sánchez. O la razón de los viajes a Dominicana. Pero, a este ritmo de desclasificación, es posible que para 2076 nos digan algo.