Cristian Campos-El Español
  • En una fascinante inversión del razonamiento, quienes quieren que LOS DEMÁS paguen más impuestos para llevarse ELLOS ese dinero no son codiciosos, sino benefactores del bien común.

Este lunes, en lo de BroncanoJoaquín Reyes, de profesión humorista, dijo que él paga sus impuestos en España, «no como esos mierdecillas que se van a sus jaulas de oro».

Luego de decir eso se bajó los pantalones. Supongo que para facilitar la comprensión del mensaje.

Entiendo que lo de la jaula de oro lo dice por los youtubers españoles que se mudan a Andorra para pagar menos impuestos.

Lo que no comprendo es qué tiene Andorra de «jaula de oro». Si tantos jóvenes españoles se han mudado allí será porque consideran que la jaula es la España socialista, ¿no?

Lo de que en una televisión pública, financiada con dinero público, se llame «mierdecillas» a ciudadanos españoles por haberse mudado a otro país ni lo comento.

¡Si lo hacen los ministros y el presidente del Gobierno, cómo no lo van a hacer los humoristas!

El caso de Joaquín Reyes es interesante.

Una buena parte de su carrera se ha desarrollado en el sector privado, lo que es un poco engañoso teniendo en cuenta que ese sector privado fue durante bastante tiempo Prisa. Pero su fama proviene de sus trabajos para el sector público. Básicamente Muchachada Nui (La 2).

Reyes trabaja ahora en su nuevo proyecto para La 2, el programa Aprobado en historia, un panel show de divulgación histórica producido por Mediacrest para la televisión pública.

Su filmografía incluye además títulos como Spanish MovieTres bodas de másCuerpo de élite, Tiempo despuésLos FutbolísimosUn novio para mi mujer La Navidad en sus manos, entre otros.

De la financiación pública del cine español no hay mucho que añadir a lo que ya conoce todo el mundo. El 80% de las películas españolas no logra recaudar ni 10.000 euros en taquilla.

El 50% no llega ni siquiera a los 1.000 euros.

Así que el dinero que el Estado invierte en el cine español es en la práctica un salario público con el que el Gobierno compra a los actores para que hagan declaraciones como estas de Luis Tosar:

«En los Goya de este año se van a tocar temas como el genocidio de Gaza, la guerra de Ucrania o el ICE».

Es decir, que ese dinero público sirve para que los actores hablen de temas irrelevantes en el contexto español, pero se callen sobre aquellos que perjudican de forma directa la vida de los españoles.

1. La corrupción de Pedro Sánchez, su mujer Begoña Gómez y el resto del gobierno socialista, por ejemplo.

2. O los 46 muertos de Adamuz por falta de mantenimiento de las infraestructuras férreas.

3. O la procedencia del dinero que habría financiado el patrimonio personal del yerno de Sabiniano Gómez.

4. O las acusaciones de violencia sexual contra el ex número dos de la Policía Nacional.

5. O la destrucción del mercado de la vivienda a cambio del voto en el Congreso de los Diputados de partidos que viven de fingir que no comprenden la ley de la oferta y la demanda.

Eso es, precisamente, lo que está comprando el presupuesto público y lo que permite sospechar que, cuando un actor, un humorista o un presentador español habla de la bondad de los impuestos, está siendo más hipócrita que sincero.

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Por lo que sea, como dice Gabriel Rufián, suele haber una relación directa entre el apoyo a los impuestos «pagados en España» y la cantidad de tus ingresos que proceden del presupuesto público.

A mayor dependencia personal de ese presupuesto público, mayor apoyo a la idea de que el Ministerio de Hacienda saquee al prójimo como si fuera el final del mundo.

«Yo es que soy muy patriota», dicen estas plañideras profesionales a las que pagan para que lloren en el entierro del Estado del bienestar.

Hombre, no, amigo: el que es patriota es tu vecino, que te mantiene a ti, a los tuyos y a tu sector ruinoso.

Como dice Philmore A. Mellows en X, «parece una obviedad, pero a veces viene bien recordar que tiene poco o ningún mérito celebrar el pago de impuestos cuando tus ingresos, en gran medida, proceden de los impuestos».

«Es dinero para sanidad y carreteras» dicen.

Claro. Pero también para esas películas de cine que no ve nadie. Para comprar la permanencia de Pedro Sánchez en la Moncloa. Y para la corrupción del Gobierno socialista.

Y para ti, que también te llevas tu parte y que eres parte del problema.

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La cosa tiene retranca cuando conoces que el programa de televisión en el que Joaquín Reyes dijo eso, el de David Broncano, acaba de ser renovado por RTVE por 31,5 millones de euros a pesar de encontrarse en mínimos de audiencia.

Casualmente también, treinta millones de euros es la misma cantidad que necesitaría Mariano Barbacid para continuar con sus investigaciones sobre el cáncer de páncreas.

Esto es un tópico y lo ha dicho ya mucha gente. Pero ya es casualidad que ambas cantidades se parezcan tanto y pongan tan a huevo la demagogia.

Ese dato coincide además con la noticia, publicada por ABC, de que José Manuel Bernabé, gerente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III (el CNIO), «está tratando de convencer a empleados de esta fundación pública para que testifiquen contra Mariano Barbacid».

La tesis del artículo es que el gerente del CNIO quiere que Anticorrupción empure a Barbacid.

O sea, la España negra, la pública, en todo su esplendor cainita. «¡Cómo se atreve este desgraciado a pedir dinero para investigar el cáncer cuando tenemos tantos Broncanos a los que comprar!».

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Este martes hablaba con David Mejía de este tema.

Yo le decía a David «me llama la atención que se quejen tanto de quienes se mudan a Andorra, pero no de quienes se mudan a Francia o Alemania, que también son infiernos fiscales como el español. Parece que lo que les molesta no es que no pagues tus impuestos en España, sino que pagues menos impuestos que los que pagarías en España».

«Es decir, que lo que quieren no es un Estado del bienestar en España, sino que te crujan a impuestos, sea en España o sea en otro infierno fiscal, aunque de ese infierno fiscal no se beneficie ningún español».

Y David Mejía me respondió «entiendo que el elemento diferencial para ellos es la codicia».

Está bien tirado. Porque a los creyentes de la religión de los impuestos «pagados en España» lo que les preocupa no es tanto que pagues tus impuestos en España, sino que intentes conservar los beneficios de tu trabajo en tu bolsillo. Porque eso es codicia.

En una fascinante inversión del razonamiento, quienes quieren que LOS DEMÁS paguen más impuestos para quedarse ELLOS con ese dinero no son codiciosos, sino benefactores del bien común.

O sea, que sí son patriotas, claro que sí. Pero de la envidia, del rencor y del parasitismo.

Habrá que sustituir el escudo constitucional de la bandera de España por la imagen de una tenia.