José Alejandro Vara-Vozpópuli
- ¿Adelanto en las catalanas? ¿Las generales con las andaluzas? Una tormenta de urnas agita el mapa político. Sánchez ni se inmuta (por ahora)
¿Y si adelanta Cataluña? El mismo día que arrancaba la campaña en Castilla y León, el sismógrafo de la Plaza de San Jaime se echó a temblar. Junqueras decía que no a los presupuestos e Illa amenazaba con convocar. ¿Tan pronto? No ha cumplido ni dos años en el sillón y ya saca las urnas. Y las uñas. Ha vuelto bravo de su larga estancia hospitalaria. Dice que sin presupuestos él no sigue y que a votar. O sea, lo contrario que su jefe, que lleva tres ejercicios sin cuentas públicas y tan pancho. Junqueras agita el chantaje, ejercicio favorito de los independentistas, y jura ante la moreneta que sin el IRPF no apoya. MJ Montero, confusa y desbarajustada, se niega a ceder. ¿Cómo va a presentarse ante los andaluces con semejante humillación? Hay margen hasta abril. La primera ley de la termodinámica demoscópica sentencia que sin Cataluña, Sánchez no es nadie.
El manchego Page, aprovecha el lío y se suma al rigodón de los comicios adelantados. Le lanza al caudillo una sugerencia inocente. Generales con las andaluzas porque siempre le fue bien al PSOE cuando así lo hizo. Y recuerda, el muy malvado, los triunfos de Chaves con esa fórmula. En plan (como dirían los Z) generales y andaluzas en junio y luego ya, en el 27, las autonómicas y municipales para que no se contagien del hedor del sanchismo. “No se puede hundir al PSOE para salvar al cuartel general de la Moncloa”, farfulló el muy ladino, convencido de que en política todo es lícito salvo ser escarnecido o vencido. Parece que el galansote del progreso no está por la labor de adelantar, ahí se hundan sus caciquillos regionales o pierda el bastón el fiel rebaño de sus ediles. “Trabajaremos para que todo el mundo se movilice en las generales”, le confesó a unos cuantos periodistas que le acompañaban en su viaje a la India, donde asistió a una exhibición de pintores callejeros y se dice que a un desfile de elefantes con seis colmillos, como Kipling. Este ciclo electoral se la trae al pairo. El que pierde es el inútil que encabeza las listas. O su predecesor aunque difunto, tal que Lambán, como esputó Óscar López.
El aborto en el monasterio
Sin un Ejecutivo que ejecute, que gestione, que decida, sin mayoría parlamentaria como se vio en la bofetada de la tarde del jueves con el decreto ómnibus que se fue por el despeñadero, sin un maldito horizonte de gestión, Sánchez se dedica a ver pasar el tiempo para finalizar la legislatura. Se pasea en el Falcon, se exhibe en TikTok, amenaza a los empresarios, señala a los medios pero no gobierna. Caducado el año de Franco, olvidado el genocidio de Gaza, extinguido el rescoldo del 23-F, se agita el chamullo de si el Rey padre vuelve o no vuelve, otro entretenimiento tertuliano y, al tiempo, arroja sobre el tapete del debate el blindaje del aborto. Lo hace desde un monasterio en Burgos, para que hasta los más tontos se enteren. O sea, lo urgente. Nada de la inalcanzable vivienda, del empleo precario, del agujero de las pensiones, de las infraestructuras abandonadas. Las proclamas mitineras del líder socialista confirman lo que Chirac decía a su equipo: “Cuantas más mentiras digo más me aplauden”. Confían los socialistas en sobrevivir a las elecciones de CyL. No abrigan enormes expectativas, saben que no ganarán. Concurren con un candidato Martínez que exhibe un look desubicado como del rubio de Los Pecos. Pero, ojo, que tan sólo quedaron a 14.000 votos del PP en las de 2022. Salvar los muebles. Su peor resultado sería un retroceso de Vox. O un estancamiento en pleno fragor de trompetería de la victoria. En Moncloa brindan cuando avanza Abascal, pero ahora los sondeos no les son favorables. Mal lo hicieron en su etapa en el gobierno y el castellano viejo ni olvida ni perdona. Y, sobre todo, pasa factura.
En este tráfago de papeletas, la cita crucial son las andaluzas. El barómetro electoral del país, el territorio de las grandes batallas, la región más poblada de España, la que consagra, junto a Cataluña, mayorías parlamentarias, y con toda una vicepresidenta primera en cabeza de cartel. Está en juego la renovación de la absoluta de Juanma Moreno, fortalecido tras su impecable actuación en la tragedia de Adamuz frente a ese palurdo desbordante de Óscar Puente. Cierto que MJ Montero no atraviesa su mejor momento. Sánchez la envió de vuelta a su pueblo para dispensarle un réquiem político amigable. Pero, como diría Page, ¿otra derrota? ¿Otra paliza? ¿En la tierra de nuestros mayores?
El trastazo de Trump
Los estrategas del Ala Oeste tranquilizan al jefe, algo aturullado por sus problemas de salud y las citas en los juzgados de su señora y el hermanísimo. Begoña y el menor de los Sánchez trolean a los jueces. La pentaimputada no entrega su pasaporte y el batuta de las chirimoyas no les informa de su domicilio. Los ochocientos asesores le dicen al patrón que antes de Semana Santa arranca la Kitchen y con eso de la policía patriótica tiene ya para marear durante semanas. Fernández Díaz, Rajoy, Tejero, don Pelayo, totum revolutum. Después un cambio de Gobierno, con más poderes a Cuerpo y al monaguillo Bolaños y con eso se llega a las andaluzas con un argumentario medio decente. Después del verano, las urnas cruzan el Atlántico y sobrevendá, un suponer, el cataclismo de Trump en el test del medio térmido de mandato, lo que demostrará que el único líder que le plantó cara al monstruo de la Casa Blanca, que se enfrentó a la fachosfera digital, que se la jugó por un mundo libre contra los reaccionarios y el liberalismo opresor, ha vencido en el combate. ¡Invictus! Que Cercas redacte raudo una elegía en su honor. Que Uclés le grabe un himno en Instagram. Que Almodóvar le consagre en su próxima masterpiece. Que Ana Belén le dedique una fabada.
Llenar la agenda, hacer como que se hace, inventar relatos, afanarse en la propaganda, agitar los medios propios y untar los ajenos, componer trolas, hilvanar patrañas…ese es el guion del sanchismo. Pura farfolla. Quizás no resulte éticamente edificante ni socialmente provechoso, pero no va a empezar a estas alturas a preocuparse de lo que piensan sus súbditos, sin voz ni voto hasta julio del 27. La historia que se movió en la infamia acaba en la infamia.