- Estoy a la espera de ver cómo gente cual Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega-Smith son acusados por los ‘bots’ de Vox de ser socialistas encubiertos. Se admiten apuestas
Déjenme aclarar antes de escribir ni una palabra más que no he tenido más que una conversación en mi vida con Iván Espinosa de los Monteros. Hará unos cinco años de aquel encuentro, que tuvo lugar en la rotonda del Palace convocados por una amiga común. Cuento esto para aclarar que no es que no seamos amigos, es que no tengo ni su teléfono.
El pasado viernes, Espinosa de los Monteros dio una entrevista a Jorge Bustos en COPE en la que habló de las desavenencias –por no decir otra cosa– que hay en Vox y llegó a decir que ya no conoce a Santiago Abascal. Él, que fundó Vox con otros a los que ahora se parece despreciar, como a Ortega-Smith.
Hubo algo que dijo Espinosa que me consoló un poco, aunque no sea más que porque el mal de muchos es consuelo de tontos, sí, pero consuela bastante. Él está en una línea discrepante con el partido en el que todavía milita y del que es el afiliado número 5. Algo que ya sabemos que la actual dirección del partido considera que es un dato irrelevante. Por citar solo un par de respuestas de la entrevista antes de llegar al punto de mi consuelo personal, el ex secretario general y ex portavoz parlamentario de Vox dijo que «uno de los problemas más graves que tiene Vox ahora» es el de «un grupo minúsculo de gente desconocida. Que no pertenece al partido.» Y que son los que de verdad lo están dirigiendo hoy. Yo siempre he sostenido públicamente que Vox es un partido perfectamente democrático y que aquello que no le gusta de la Constitución aspira legítimamente a reformarlo por las vías que la propia Constitución establece. Pero, como bien apunta Espinosa de los Monteros, ¿qué transparencia va a llevar al Gobierno Vox si quienes controlan el partido lo hacen en habitaciones oscuras y cuyos nombres son reservados?
Y también me pareció muy relevante su cuestionamiento respecto a dónde está Vox ideológicamente. Porque denunció el cambio de aliados de Vox en el Parlamento Europeo: su abandono a Meloni, en el mejor momento de esta, para situarse junto a Le Pen. Que está procesada con riesgo de ser inhabilitada —esto lo digo yo, no Espinosa. «Le Pen —dijo Espinosa de los Monteros— es estatalista, abortista, se quiere salir del euro… ¿Eso es lo que queremos? Yo no». Y yo tampoco. Me llueven las críticas de los bots de Vox, que hacen referencia más que habitual a que el PP y el PSOE son lo mismo porque votan cosas juntos en el Parlamento Europeo. Según esa lógica, dado que no es que voten juntos, es que Vox y Le Pen son miembros del mismo partido europeo ¿puedo decir que Vox es un partido abortista? Habrá que aplicar las mismas reglas de juego a todos.
Y he mencionado a los bots (los robots que se hacen pasar por humanos para contestar a nuestros artículos) porque eso es lo que quiero agradecer a Iván Espinosa de los Monteros. Él denunció expresamente en la entrevista que «Me mandan a sus bots a criticarme…». Espinosa ha estado muy dentro de ese partido y ha sido clave en su desarrollo. Él sabe de qué está hablando. Y ahora dice públicamente cómo se trata al que es crítico con Vox. Yo nunca he dudado de que la catarata de críticas a mis artículos cada vez que menciono a Vox son fruto de un eficaz trabajo de bots. Cada vez que hago un mínimo reproche a Vox me acusan de ser de izquierda, afín al PSOE… y cuando hago el más mínimo elogio a Vox hay que salir inmediatamente a decir que el PP se vaya con el PSOE. Y ¿qué pinto yo en eso? Estoy a la espera para ver cómo gente cual Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega-Smith son acusados por los bots de Vox de ser socialistas encubiertos. Se admiten apuestas.