Alberto Martínez Ledrado-Vozpópuli

  • Estados Unidos e Israel intensifican la operación contra Irán con Teherán prometiendo venganza y Europea exigiendo moderación

Oriente Medio vive sus horas más volátiles en décadas. La muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, en un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel ha abierto una fase de guerra abierta donde predominan ataques a gran escala, represalias regionales y una inesperada oferta de diálogo propuesta por Teherán y aceptada en Washington. El equilibrio es frágil y el desenlace, imprevisible.

En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha optado por marcar distancias con la ofensiva de Estados Unidos e Israel, desmarcándose del tono predominante en otras capitales europeas. Durante su intervención en la cena inaugural del Mobile World Congress, celebrada en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y presidida por el rey, Sánchez defendió que «se puede estar contra un régimen odioso como el de Irán y al mismo tiempo, contra una intervención injustificada«.

El jefe del Ejecutivo apeló a una «desescalada inmediata» y al retorno urgente del diálogo, advirtiendo de que la región se precipita hacia «un mundo más inestable, inseguro y más injusto». Aunque reconoció que el régimen iraní es «terrible» y represor -especialmente con mujeres y niñas-, sostuvo que los ataques unilaterales vulneran el derecho internacional y amenazan con extender la inestabilidad a escala global. «Siempre hay espacio para una solución negociada«, insistió, garantizando que España estará en ese camino.

La posición de Sánchez vuelve a situarle a contracorriente en el tablero internacional, apenas semanas después del choque con Washington por el aumento del gasto en Defensa exigido por la OTAN y defendido por Donald Trump.

La capacidad militar iraní, bajo presión

El analista Jonathan Hackett, autor de un libro sobre la estrategia de guerra encubierta de Teherán, estima que la República Islámica contaba al inicio del conflicto con entre 1.500 y 3.000 misiles balísticos de distinto alcance y grado de preparación, aunque advierte de que ese arsenal «se está agotando rápidamente». Solo en la primera jornada de la guerra, Israel contabilizó el lanzamiento de 170 misiles, un ritmo difícil de sostener en el tiempo si la campaña aérea continúa golpeando infraestructuras y centros logísticos.

El volumen de represalias ha sido elevado, pero su eficacia limitada. Emiratos Árabes Unidos informó de tres fallecidos tras el lanzamiento iraní de 165 misiles y 541 drones: solo 35 aparatos no tripulados lograron atravesar las defensas y causaron daños materiales, mientras que los misiles fueron interceptados. En paralelo, la intensidad de los ataques estadounidenses e israelíes ha sido masiva: fuentes iniciales apuntan a 900 bombardeos estadounidenses en las primeras 12 horas y a 1.200 acciones israelíes en las primeras 24.

La operación, bautizada como ‘Furia Épica’, fue anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, desde su residencia en Mar-a-Lago. En cuestión de horas, cayó Jamenei -en el poder desde 1989- y buena parte de la cúpula militar iraní. Teherán confirmó la muerte del clérigo de 86 años en la madrugada, sumiendo a la República Islámica en su mayor crisis institucional desde 1979.

Trump, por su parte, aseguró este domingo que fuerzas estadounidenses han destruido nueve buques de guerra iraníes y el cuartel general de su Marina. «Vamos a por el resto. Pronto también estarán en el fondo del mar«, afirmó en un mensaje público. La declaración se produjo el mismo día en que la Guardia Revolucionaria iraní aseguraba haber alcanzado el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln, extremo desmentido por el Comando Central de Estados Unidos.

Y hasta ahora, Washington ha confirmado la muerte de tres militares estadounidenses y cinco heridos graves, las primeras bajas propias desde el inicio de la operación.

Teherán bajo las bombas

La capital iraní sufrió este domingo una de las jornadas más intensas de bombardeos. Según fuentes locales, al menos siete oleadas de ataques golpearon distintos puntos de Teherán, con una veintena de explosiones registradas. Entre los objetivos alcanzados figura la sede de la radiotelevisión pública iraní (IRIB), cuya señal se interrumpió tras el impacto. Columnas de humo se elevaron sobre el complejo, ya atacado en enfrentamientos anteriores.

No existe por el momento un balance oficial de víctimas. Las autoridades iraníes mantienen fuertes restricciones informativas y no permiten el acceso de prensa internacional a las zonas afectadas.

Pese a los bombardeos, cientos de personas salieron a plazas de Teherán para lamentar la muerte de Jamenei durante la jornada de este domingo. La República Islámica ha designado un triunvirato provisional para pilotar la transición mientras busca un sucesor definitivo.

Silencios en el eje regional

Irán ha prometido vengar la muerte de su líder con una fuerza «que nunca antes han experimentado» Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la reacción de sus aliados regionales ha sido matizada.

El líder de los hutíes del Yemen, Abdel Malik al Huti, acusó a Washington y a Israel de intentar consolidar la hegemonía israelí en la región eliminando «el mayor obstáculo»: la República Islámica. En un discurso televisado, denunció que el objetivo del asesinato era “quebrantar la voluntad del pueblo musulmán iraní”. No obstante, y pese a su retórica encendida, Al Huti evitó prometer represalias inmediatas, un silencio significativo dada la capacidad del movimiento para atacar rutas estratégicas como el mar Rojo o el estrecho de Bab el Mandeb.

Y en medio del estruendo militar, se abrió una ventana diplomática inesperada. Donald Trump aseguró este domingo que los nuevos dirigentes iraníes desean reanudar las negociaciones y que él ha aceptado dialogar. «Quieren hablar y yo he aceptado hablar«, afirmó, aunque sin precisar fechas. La ronda prevista en Viena con mediación de Omán había quedado suspendida tras la muerte de Jamenei. Sin embargo, el ministro de Exteriores omaní reconoció que Teherán ha mostrado predisposición a «cualquier esfuerzo serio» para frenar la escalada.

Francia, Alemania y Reino Unido amenazan a Irán

La dimensión global del conflicto preocupa especialmente a Europa. La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, advirtió tras una reunión extraordinaria de ministros que Oriente Medio «tiene mucho que perder» con una guerra prolongada.

Bruselas pidió «máxima moderación» y alertó sobre las «consecuencias impredecibles, también en el ámbito económico», subrayando la importancia de mantener abiertas rutas críticas como el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del comercio mundial de petróleo. El temor a un cierre o sabotaje de estas vías marítimas mantiene en vilo a los mercados energéticos, que reabren en un clima de alta volatilidad.

No obstante, los gobiernos de Francia, Alemania y Reino Unido publicaron una declaración conjunta donde advierten de que estudian la posibilidad de atacar «en origen» las lanzaderas de misiles y drones de Irán para defender sus intereses y los de sus aliados en Oriente Próximo. «Vamos a adoptar medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región», han indicado los tres países europeos en un comunicado. «Hemos acordado trabajar juntos y con Estados Unidos y los aliados en la región para abordar esta cuestión».

Trump ha sido explícito en que el objetivo último de la operación es el derrocamiento del régimen iraní, aunque combina esa meta con una oferta de negociación. En mensajes dirigidos directamente a la población iraní, instó a «tomar las riendas de su destino» y sugirió que Washington respaldaría un cambio político interno, aunque sin comprometerse a prolongar indefinidamente los bombardeos.

Así, Irán atraviesa su momento más delicado en casi medio siglo. Estados Unidos e Israel consolidan una ofensiva sin precedentes. Europa teme el impacto económico global. Y la región, atrapada en una guerra abierta, se asoma a un punto de inflexión histórico.