Francisco Aldecoa-El Correo
- La invasión rusa de Ucrania ha relanzado la necesidad de una política de defensa autónoma de forma urgente
El día 24 de febrero de 2026 se celebró el cuarto aniversario de la agresión rusa a Ucrania, que ha supuesto que la guerra llegue a las fronteras de los países de la Unión Europea, prácticamente por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y debido a la invasión rusa. Esto ha generado una destrucción de Ucrania sin precedentes, así como varios millones de fallecidos, más rusos que ucranianos, y hasta 10 millones de desplazados ucranianos. Sin embargo, la agresión rusa a Ucrania ha generado una cohesión inesperada entre la ciudadanía europea y entre los Estados miembros de la Unión y otros Estados democráticos de la sociedad internacional. La agresión ha acelerado el imperativo de la Unión Europea de la Defensa. Hasta entonces, no se planteaba con tanta urgencia la necesidad de una defensa autónoma. Si bien, la política de Trump de poner en cuestión las relaciones transatlánticas, y la renuncia, desde el 3 de marzo de 2025, a enviar ayuda militar y económica, a Ucrania, ha exigido el relanzamiento de la defensa europea, con un alcance que no se esperaba. Sobre todo, desde una lógica de autonomía estratégica completa, con objeto de tener una disuasión europea independiente.
Es importante recordar el fracaso de la agresión rusa a Ucrania, ya que se suele olvidar que Putin no ha conseguido sus objetivos. Su aspiración era conquistar rápidamente el país, cambiar el gobierno de Zelensky e instalar un régimen títere. No lo ha logrado, ni es probable que lo consiga. Llegó a controlar el 70% del territorio de Ucrania, y en la actualidad no llega al 20%. Durante el último año, el frente ha estado prácticamente estabilizado. Todavía se desconoce cómo va a ser el fin de la agresión, e incluso el alto al fuego.
En los últimos meses, en algunos sectores se está dando por hecho la superioridad militar, económica y política de Rusia. Además, la retirada de Estados Unidos de su apoyo a Ucrania, tras la humillación a Zelensky en su reunión en Despacho Oval de la Casa Blanca, avalaba esta posible interpretación. Sin embargo, las decisiones adoptadas por la Unión Europea, tanto por el Consejo Europeo de marzo de 2025, como por el Parlamento Europeo, unas semanas después, donde frente a la retirada estadounidense, plantearon un compromiso «inquebrantable» hacia Ucrania, incluso más firme que el que se había mantenido hasta entonces. Un último ejemplo, la ayuda de la Unión Europea que se está tramitando estos días, tanto para la defensa como para la reconstrucción de Ucrania, de una cifra inimaginable de 90.000 millones de euros.
Asimismo, fueron muy importantes los apoyos manifestados en Kyiv con motivo del tercer aniversario del inicio de la invasión, que estamos seguros que se van a repetir estos días. No solo estuvieron presentes representantes de los Estados miembros y de las instituciones de la UE, sino otros como Canadá, Japón, Reino Unido o Noruega, que supusieron un respaldo creciente y más fuerte de lo habitual. En esa ocasión, no hubo representación de los Estados Unidos, un mes después de la toma de posesión de Trump.
Las negociaciones entre EE UU, Rusia y Ucrania están fracasando. Es imprescindible que se incorpore la UE
Es importante resaltar la Coalición de Voluntarios, a partir de esas fechas, dirigidos especialmente por Francia y el Reino Unido, donde tuvieron reuniones conjuntas de Jefes de Estado Mayor, tanto en Londres como en París, preparando su apoyo militar a Ucrania en el caso de que se alcance el alto al fuego, con objeto de garantizar la seguridad y la defensa ucraniana. En la actualidad, se ha puesto en marcha la Coalición de Voluntarios para garantizar la paz y la seguridad, integrada por 35 Estados, incluyendo a la mayoría de los Estados de la UE, así como a Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón y otros. Buscar acuerdos con países tan distantes, y bajo liderazgo europeo, en este caso, de Francia, era algo muy complicado.
Las negociaciones tripartitas entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia están fracasando. Posiblemente no lleguen a buen puerto. Es imprescindible que se incorporen activamente la Unión Europea y esta Coalición de Voluntarios para conseguir un alto al fuego y un real acuerdo de paz. Las negociaciones en Catar en febrero no han dado resultados, y las próximas tendrán lugar en marzo en Ginebra (Suiza), donde tampoco es probable que lo den, porque Putin no quiere llegar a un acuerdo, ya que sería la manifestación pública de su fracaso.
Es importante recordar que, al comienzo de la agresión, los medios de comunicación señalaban que el apoyo europeo, de los Estados y de los ciudadanos, era grande, pero como consecuencia de los efectos económicos y las consecuencias de la guerra, y especialmente la dependencia europea de la energía rusa, iba a suponer un desaliento ciudadano hacia Ucrania. Sin embargo, cuatro años después, está ocurriendo lo contrario, ya que los efectos económicos no han sido para tanto, Europa y los Estados miembros han dejado de comprar energía a Rusia, ha habido 19 paquetes de sanciones económicas, y se está preparando el 20, que han hecho más daño en Rusia que las consecuencias de la guerra en Europa. En la actualidad, los niveles de apoyo de la política europea hacia Ucrania son los más altos, según el último eurobarómetro de enero de 2026.
Lo que sí está claro es que la guerra de Ucrania ha relanzado la necesidad de una política de defensa autónoma de forma urgente. Recientemente, el Comisario de Defensa Kubilius ha manifestado la necesidad de poner en marcha unas Fuerzas Armadas de 100.000 efectivos, que sean operativos en dos años, con objeto de hacer creíble la alianza defensiva que, hasta ahora, y solo desde el 2025, cuenta con unos efectivos de reacción rápida de 5.000 soldados, como consecuencia de la Brújula Estratégica de Borrell. El imperativo de la defensa se ha puesto en marcha en gran medida gracias a la agresión rusa y el desentendimiento del presidente Trump a apoyar a Ucrania.