Javier Fernández Arribas-El Correo

  • El mundo está muy convulso y todo lo que pasa nos afecta cada día más y más. Lo estamos viviendo y sufriendo

El mundo está muy convulso y todo lo que pasa nos afecta cada día más y más. Lo estamos viviendo y sufriendo. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán pretenden acabar con el régimen de los ayatolas. Es evidente que el sucesor de Ali Jamenei, máximo líder iraní en los últimos 37 años se está retrasando. División interna, lucha de poder que no tendrá casi nada en unos días, prudencia y secretismo para evitar su liquidación, proceso que toma su tiempo porque la Asamblea de Expertos que debe elegirlo está algo diezmada y su reunión ha sido ya objetivo de los aviones israelíes. El golpe asestado a la reunión de Alí Jamenei con 47 altos dirigentes del régimen ha supuesto la desaparición de buena parte de la cúpula militar. Una consideración, se ha debilitado la estructura del poder iraní, pero se ha creado una situación delicada porque se comprueba que hay unidades militares que se han quedado sin jefes y actúan con protocolos preestablecidos que no responden a la realidad actual y atacan objetivos por decisión propia, sin una valoración adecuada de las consecuencias políticas. Ha ocurrido este sábado cuando el presidente, Masoud Pezeshkian, aseguraba que no habría más ataques contra los países vecinos y poco tiempo después eran interceptados varios misiles. Los países del Golfo expresaron su indignación con Irán por atacar instalaciones energéticas y civiles. Una mala decisión del tercer escalón militar que lanza misiles balísticos puede ocasionar una mayor escalada del conflicto, todavía peor de la que está en marcha. La amenaza del régimen iraní era inaceptable, sobre todo por su ambición de expandir su poder en la región con sus milicias afines y con el respaldo y financiación de grupos terroristas en varias regiones del mundo, incluida Europa.

El programa nuclear para lograr la bomba atómica era un objetivo intolerable. Solo hay que ver los miles de muertos por la represión de las protestas contra el régimen en los últimos meses, y la determinación fanática de muchos de sus líderes frente a Israel y otros países de la región. La culminación está en el programa nuclear, pero la amenaza más dañina como se está comprobando reside en su poderío de misiles de corto, medio y largo alcance, misiles balísticos y los drones. Teherán responde a los ataques con misiles para todos los vecinos para internacionalizar el conflicto, incluida Europa. Los efectos económicos han sido inmediatos, aunque tanto las bolsas como los precios de petróleo y gas se están gestionando con bastante contención dentro de las subidas, que pueden llegar a ser incontrolables si los ayatolas resisten para crear una gran crisis global.