Olatz Barriuso y Xabier Garmendia-El Correo
- El líder del PNV marca distancias con el presidente por «no medir las consecuencias» de su plante a Trump
Desde que tomó las riendas de Sabin Etxea hace casi un año, Aitor Esteban viene tratando de hacer ver que el PNV, pese a ser uno de los socios más leales en el Congreso, no tiene por qué pensar igual que Pedro Sánchez y el heterogéneo bloque de partidos de izquierdas que le apoyan. El estallido del conflicto bélico en Irán y la reacción del presidente, enarbolando la pancarta del ‘no a la guerra’ y plantándose ante las aspiraciones de Donald Trump, han concedido ahora al líder jeltzale otra oportunidad para marcar distancias con el mandatario socialista y reprocharle de paso una especie de aprovechamiento de la situación internacional para intentar neutralizar los acuciantes problemas domésticos.
Hasta ahora el presidente del EBB sólo se había pronunciado sobre el conflicto en Oriente Medio el lunes –dos días después de que Estados Unidos e Israel activasen los ataques en suelo iraní– y entonces se limitó a reclamar una reacción europea única y «firme» frente a la decisión de Washington de «saltarse toda la legalidad internacional». Pero este viernes, una vez que el Gobierno central ya ha desplegado su postura contraria a la intervención militar, enfureciendo así a Trump, se ha lanzado a evaluar ese posicionamiento con un resultado netamente desfavorable. Esteban considera que Sánchez «no ha medido las consecuencias».
En una entrevista en ETB, ha tachado de «irresponsable» que el jefe del Ejecutivo haya «reducido» su respuesta «a un eslogan». El ‘no a la guerra’ que ya abanderó la izquierda en 2003 para movilizarse contra la guerra de Irak ha regresado ahora al diccionario político español desde que Sánchez lo resucitó en su declaración institucional sin preguntas del miércoles. El presidente de los nacionalistas vascos cree que es una estrategia «pobre» que recuerda a «tiempos electorales», en referencia a la campaña que acabó por llevar a José Luis Rodríguez Zapatero al Palacio de la Moncloa en 2004.
No es que el PNV mantenga en esta cuestión una posición belicista, pero sí considera que el Gobierno se está alejando del punto de equilibrio. «Hay que saber mantener firmeza, pero también medir los tiempos y las palabras», ha abundado Esteban. Bajo su punto de vista, ha tomado decisiones «sin medir las consecuencias porque ha estado pensando más en el plano interno, en la política interna, que en las repercusiones de la política externa». Lo ha resumido de manera más gráfica achacando el proceder del presidente a su necesidad de colocar «banderitas muy ideológicas de precampaña» en un contexto en el que arrecian los rumores de un adelanto electoral.
«Una sola voz» europea
Los jeltzales, en todo caso, se muestran mucho más críticos con la Administración Trump, a la que achacan que actúe también con «irresponsabilidad» y de manera «unilateral». Esteban ha recordado que el magnate neoyorquino no sólo lanzó la ofensiva contra Irán sin pasar por el Congreso y «saltándose todos los controles y equilibrios constitucionales de poder», sino que tampoco habló con sus aliados internacionales –salvo con Israel– y ha ido dando explicaciones «contradictorias» a medida que pasaban los días. «La democracia americana está en declive, debemos ser conscientes de ello y preocuparnos todos», ha advertido.
Ha incidido también, como ya hizo en un primer momento, en que la Unión Europea debe expresarse con «una sola voz», algo que en la práctica se está demostrando casi imposible por las diferentes sensibilidades que existen entre los gobiernos de los Estados miembro. El líder del PNV ha alertado de que la falta de unidad puede generar graves consecuencias: «A Trump las reglas internacionales no le importan absolutamente nada y, si seguimos así, nos vamos a ver arrastrados a situaciones que no nos convienen y que debilitan el futuro europeo».