Editorial-El Correo
- Los ataques a intereses energéticos de Irán y la represalia contra socios de EE UU en el Golfo propagan el incendio a la economía y afectan al bolsillo
La crisis de Irán ha puesto al petróleo en la diana y amenaza con propagar el incendio en la economía internacional con efectos que se empiezan a notar en el bolsillo del ciudadano europeo. Es la consecuencia más directa de la ola de ataques dirigida en las últimas horas por Israel con el apoyo de Estados Unidos contra infraestructuras petroleras estratégicas del régimen de los ayatolás, respondida con bombardeos de represalia sobre intereses energéticos de los aliados de EE UU en el Golfo Pérsico. La devastación que sufre la población civil se ha trasladado a los mercados, sacudidos por un conflicto que se agrava sin solución temprana. La capacidad de respuesta de la teocracia iraní es mucho mayor de la esperada por Donald Trump, mientras el tráfico marítimo se asfixia por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, clave en el transporte de hidrocarburos. Que el barril de Brent, la referencia europea, rompiera ayer la barrera de los cien dólares es un síntoma de las consecuencias bélicas sobre nuestro modo de vida.
En España, la factura de la luz se ha disparado un 700% en marzo, a la vez que llenar el depósito del vehículo obliga a desembolsar cerca de cien euros. El encarecimiento de la cesta de la compra parece irremediable y las alertas encendidas en la fase más cruda de la invasión rusa a Ucrania se repiten ahora con avisos sobre un alza de precios de materias primas, seguido de eventuales retrasos en grandes obras. Los escudos contra la crisis anunciados por el Gobierno central y los autonómicos serán fundamentales para aplacar el primer golpe de la temida inflación, pero seguramente insuficientes para hacer frente a su virulencia si el conflicto se prolonga.
Entre la furia y la obligada contención que ha llevado al G-7 a plantearse el uso de reservas de petróleo para contrarrestar el efecto de la guerra, Ursula von de Leyen sorprendió con una escalada de la retórica bélica. Llamar a reformar el sistema basado en normas para «defender nuestros intereses», como hizo la presidenta de la Comisión Europea, ofrece a Trump y Netanyahu una coartada para justificar un ataque a Irán que ha vulnerado el derecho internacional. La crisis energética no solo es el detonante del incendio en la economía. El colosal gasto en armas que exige a EE UU mantener las hostilidades -mil millones al día- puede erosionar el movimiento MAGA, inquieto por lo que considera un despilfarro de recursos que debían dedicarse al pueblo estadounidense.