Tonia Etxarri-El Correo
Nada de nada hasta el día 25. Es la fecha que ha elegido el presidente del Gobierno para rendir cuentas (es un decir) ante el Congreso sobre las medidas que piensa adoptar para hacer frente al impacto que está ya produciendo en nuestra economía la guerra contra Irán. Más de tres semanas después de que se haya desencadenado el conflicto, el Parlamento tendrá noticias de Pedro Sánchez. Mientras tanto, y para dar alpiste a la oposición y a los medios de comunicación, hablemos de las rondas. La iniciada por el ministro Bolaños con los grupos parlamentarios. Nada presencial, una mera llamada telefónica. Esta vez rompiendo el ‘cordón sanitario’ que se le ha venido aplicando a Vox hasta ahora para que dé más de sí el conejo de la chistera. Pero Vox no contesta a la llamada. Como le hizo Sánchez al canciller Mertz. Y la ronda económica, con la patronal y los sindicatos.
¿Y mientras tanto? El Gobierno no propone todavía nada hasta no haber escuchado a los grupos. A ver si esta vez, a diferencia del disenso obtenido en el real decreto del llamado escudo social, logra un apoyo mayoritario.
Le resulta difícil, al Gobierno, rellenar el hueco en esta tensa espera en la que otros países europeos ya van adaptándose a la emergencia anunciando un tope en el precio del litro de la gasolina o activando un descuento fiscal automático.
A la portavoz Elma Saiz, sin embargo, le parece sencillo (más bien, simple) cubrir el expediente con palabras hueras en un momento de máxima expectación. A los sectores más dependientes del combustible, perjudicados por la guerra contra el régimen iraní, que ya están empezando a notar el impacto en su economía y aguardan las medidas de contingencia que les sirva de colchón para no arruinarse, les dice que si decimos ‘No a la guerra’ desaparecerán todos los males. Porque ese lema, como un conjuro mágico, como el ‘abracadabra’ del tiempo que nos ha tocado vivir, es la mejor medida para proteger la vida y los bolsillos de la gente. ¿Qué? ¿Cómo se quedan? No parece que los afectados estén para tomaduras de pelo. Ni a la hora de pagar la factura de la luz ni al rellenar el depósito de gasolina.
El Gobierno de la ‘magia potagia’ espera recibir las propuestas de los grupos parlamentarios y agentes sociales mientras Sánchez va ganando tiempo porque está concentrado en la cumbre del Consejo Europeo del 19 de marzo.
El PP ya registró ayer su propuesta de revalorizar el poder adquisitivo de los ciudadanos a través del IRPF, bonificaciones al gasóleo y de uso agrícola y pesquero, mientras Juan Roig pedía, desde Mercadona, el IVA cero para los alimentos, situándose en las antípodas del Gobierno, cada vez más escorado a la extrema izquierda y que está obteniendo mayores ingresos, precisamente, a través del IVA en la subida de los combustibles. El PNV presentó su proposición no de ley la semana pasada.
El caso es que, más allá de eslóganes y pancartas, el Ejecutivo asegura que tiene su plan. Cabe esperar que tarde menos en aprobarlo que en sacar adelante los Presupuestos. Tres años de tardanza. Una dilación que va contra las normas.