Olatz Barriuso-El Correo

  • El EBB trata de vender como un triunfo el desembarco en la comunidad foral del gigante asiático de las baterías, pero internamente cunde el malestar por la maniobra de Moncloa

La elección de Navarra como emplazamiento de la fábrica de la empresa china Hithium, segundo fabricante mundial de baterías estacionarias, ha revuelto las aguas en el PNV. El gol de María Chivite –o de PedroSánchez, según la mayoría de las interpretaciones– a Euskadi, que había apostado sin ambages por el proyecto y había llegado a presentarlo en mayo en sede parlamentaria a través de un memorándum de colaboración, ha dejado una sensación amarga en el partido. Los más benévolos lo ven como una maniobra electoral del presidente del Gobierno para dar un espaldarazo a una de las pocas comunidades que el PSOEmantiene en su haber y los más vitriólicos como un fracaso en toda regla de gestión del lehendakari Pradales y su consejero de Industria, Mikel Jauregi, cuando no un recordatorio de la escasa influencia de los cinco diputados jeltzales en Madrid para atraer inversiones a Euskadi a cambio de su respaldo político a Sánchez desde su primera legislatura. «Es un fiasco de Esteban. De nada han valido toda la tradición industrial de Bizkaia ni nuestros cinco votos vitales», lamenta un exdirigente.

La lectura oficial, sin embargo, es otra, pese al golpe que sin ningún género de dudas supone para la industria de Euskadi la pérdida de una inversión de 400 millones que habría generado mil nuevos empleos en el tejido productivo vasco, necesitado de impulso tras los últimos cierres de empresas (Mecaner) y EREs (Bridgestone, Guardian, Tubos Reunidos). El Gobierno vasco pero, sobre todo, el Euzkadi buru batzar han decidido hacer de la necesidad virtud e intentar rentabilizar a su favor lo que muchos definen en privado con palabras malsonantes e irreproducibles. Aprovechando la circunstancia de que el consejero de Industria de María Chivite, Mikel Irujo, es del PNV –los jeltzales navarros operan dentro de Geroa Bai, parte del Ejecutivo foral–, la dirección encabezada por Aitor Esteban tira de doctrina abertzale para felicitarse por lo que considera una «buenísima noticia». «Pone en valor el trabajo del consejero Irujo y evidencia la apuesta del PNVpor la industria como motor económico y de futuro en el conjunto de Euskadi, al entender además que Nafarroa es parte del país», resumen fuentes oficiales del partido, que insisten en el argumento de que la planta de Hithium impactará también de forma positiva en la economía vasca por las «sinergias» que generará la nueva planta. Euskadi y Navarra, subrayan en el EBB, «no son competidores sino aliados».

En el partido, sin embargo, se palpa la frustración por el gol navarro, que incluso en altas esferas dirigentes se ve como una «decisión de Sánchez» para favorecer a una de las pocas comunidades en las que gobiernan los socialistas –junto a Cataluña, Castilla La Mancha y Asturias– en puertas no solo de las elecciones al Legislativo foral de 2027 sino también con la vista puesta en unas generales en las que Moncloa necesita cada voto para tratar, si no es posible que las izquierdas sumen más que PP y Vox, sí que el PSOE las gane como primera fuerza. La muy bien engrasada relación de Moncloa con Xi Jinping a tono con la reubicación de España en el nuevo contexto geopolítico global tampoco ha pasado desapercibida en el PNV: «España tiene ahora mismo, gracias a Sánchez, la mejor relación que nunca antes ha tenido con China. Blanco y en botella», opinan estas fuentes, convencidas de que el presidente del Gobierno ha querido echar un capote a la socialista Chivite para aliviar su desgaste por el impacto que el ‘caso Cerdán’ y el sobrecoste de las obras de los túneles de Belate han tenido en Navarra.

La propia presidenta navarra, que casualmente se reunió este martes con Pradales en Vitoria para el traspaso de poderes en el marco de la Eurorregión, no negó en esa comparecencia la influencia que en la operación ha podido tener Sánchez, que espera cerrar los últimos flecos y los permisos necesarios para dar luz verde a la nueva fábrica de baterías en una reunión en abril.

La fama de «trilero»

En el Gobierno vasco se habla de una «conjunción de factores» para explicar la elección de Navarra en detrimento de Euskadi. No solo se apunta que la zona que analiza Hithium para levantar la planta –podrían ser antiguos terrenos industriales en Esquiroz– puede beneficiarse de ayudas públicas de hasta un 20% sobre la cantidad total de la inversión, es decir un 15% más de lo que podía ofrecer Euskadi. También se hace referencia a las resistencias del gigante chino a contar con un socio industrial como Mondragón, que iba a jugar un papel central en el proyecto, y compartir con la corporación su ‘know how’, tecnología y procedimientos. En todo csao, Lakua admite que Sánchez ha podido «impulsar» la candidatura navarra por razones electorales. «No es descartable», asumen.

En el partido pesa la duda de qué habría sucedido de haber «atado» el PNV, Pradales yJauregi directamente con Moncloa la inversión, en lugar de limitarse a reunirse con directivos de la empresa china en Alemania en mayo pasado.La sensación es que Sánchez ha vuelto a hacer gala de su ganada fama de «trilero», lo mismo que al permitir que Bildu desvelara esta semana sus conversaciones con el Ministerio de Transición Ecológica para que los 40 millones comprometidos para el fallido Guggenheim de Urdaibai no se devuelvan y puedan destinarse a financiar nuevas iniciativas de sostenibilidad ambiental en Busturialdea.