Juan Van-Halen-El Debate

  • La campeona de las antinucleares en España, se ha convertido en una fervorosa partidaria de la energía nuclear en la UE, y más desde que doña Úrsula consideró «un error estratégico de Europa» abandonar la energía nuclear

Un antecedente irónico del título podría ser ‘La otra vida del capitán Contreras’, novela de Torcuato Luca de Tena, que fue mi amigo y tuvo incluso la amable humorada de que le presentase una novela en el Ritz ante la flor y nata de las letras de la época. Torcuato fue un monárquico de Don Juan y, como luego Luis Maria Anson, fue un director de ABC vigilado, censurado y multado por sus críticas a la situación cuando consideró, desde sus ideas, que lo merecía. Nada tiene que ver aquel personaje de la ficción de mi admirado Torcuato con Teresa Ribera, salvo en lo de la otra vida, o la vida duplicada, en decisiones, desapariciones oportunas y contradicciones relevantes.

La entonces vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica con Sánchez, miró para otro lado ante la dana. Ella era la primera con competencias. No apareció por allí; viajaba por Europa para amarrar su pretendido cargo en la UE. Consiguió su vicepresidencia primera «para una Transición Limpia, Justa y Competitiva», encargada de «garantizar que Europa siga avanzando hacia sus objetivos establecidos en el Pacto Verde Europeo, impulsando la descarbonización y la industrialización de la economía». Casi nada. Los afectados de la dana le quedaban lejos; más lejos a Sánchez, al que pilló en la India y no adelantó su regreso.

Según una juez, asesorada visiblemente por su marido, según leo, el máximo culpable era Mazón, ya dimitido; llegó tarde a una reunión a la que asistían varios técnicos y políticos. La Fiscalía no ve responsabilidad penal en Mazón. La juez visionó incluso el comedor privado en el que comió. ¿Qué esperaba encontrar? González-Ruano habló en sus Memorias sobre las mentes insanas, ¿Y la Confederación Hidrográfica del Júcar? Reconoció que durante un tiempo no se enteraron de nada. Pero al ser del Gobierno, no se consideró importante. Ahora a Teresa Ribera le salpica un asunto al que no puede negar importancia, aunque la corrupción ya no es noticia en España.

La directora general de Calidad y Evaluación Ambiental, María Gómez Palenque, y quien fuera subdirector general con Teresa Ribera, Eugenio Domínguez, están investigados judicialmente, con apoyo de la Fiscalía, por presunta prevaricación al aprobar parques fotovoltaicos a cuyos promotores se favoreció «arbitrariamente» contraviniendo la normativa vigente en las Declaraciones de Impacto Ambiental. Detrás de la empresa Forestalia, favorecida con declaraciones irregularmente positivas, aparece también Domínguez, que fue detenido por la Guardia Civil. Señaló que sólo quería «agilizar» los trámites.

Varios funcionarios refrendaron ante la Justicia ese trato de favor. A quienes ponían obstáculos se les presionaba. Un funcionario de la subdelegación del Gobierno en Aragón denunció haber sido despedido por negarse a aprobar proyectos de Forestalia; la Justicia lo constató. Tras jubilarse, Teresa Ribera otorgó a Domínguez un contrato de libre designación; seguían las trampas. Al fondo aparecen nombres conocidos: Fernando Samper, dueño de Forestalia, Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán en Servinabar. Estas investigaciones se entrecruzan con las del Caso Cerdán y el Caso Leire. Las participaciones en empresas creadas para favorecer a Domínguez no fueron registradas, como la participación de Cerdán en Servinabar. Parece que la ganancia de Domínguez sobrepasó los cinco millones.

Los promotores recibieron, además, decenas de millones de fondos públicos Feder y de fondos del Faiip. Por ello la UCO sigue investigando al sospechar que también están implicados altos cargos del ministerio de Marisu Montero en adjudicaciones amañadas a Forestalia y sus empresas. Entre los afines a Montero se cita a Fernando Albert, entre otros cargos presidente de la Mesa de Contratación en una adjudicación supuestamente irregular con una mordida de 400.000 euros. En la causa aragonesa hay varias personas y una quincena de empresas investigadas por delitos de integración en organización criminal, prevaricación, cohecho y blanqueo de capitales.

Aparte de estas desagradables situaciones durante su mandato, que la Fiscalía considera corruptas, Teresa Ribera no es un ejemplo de coherencia. La campeona de las antinucleares en España, se ha convertido en una fervorosa partidaria de la energía nuclear en la UE, y más desde que doña Úrsula consideró «un error estratégico de Europa» abandonar la energía nuclear. Ribera se esconde en Europa mientras avanza el proceso por corrupción en su ministerio. ¿Hasta cuándo aguantará en su jugoso cargo?