- Después del 7 de octubre de 2023, cuando Israel empezó a defenderse de la masacre perpetrada por Hamás a instancia de Irán, el Gobierno español decidió alinearse sin tapujos contra Israel
Es increíble cómo nuestro ministro de Asuntos Exteriores, popular y universalmente conocido como Napoleonchu, es capaz de meterse cada vez más en el cenagal donde uno puede acabar ahogándose. Esta semana hemos conocido que después de que la Asociación de la Prensa de Madrid denunciase que ofrece ruedas de prensa en años alternos, sólo deja preguntar a una periodista y como las preguntas no le gustan presiona a la agencia de esa profesional para que la despidan, ahora ha decidido cancelar el programa que lleva una década organizando Exteriores con la APM para instruir a periodistas sobre la información internacional y en particular la que concierne a su Ministerio.
Pero el programa no ha sido exactamente cancelado, sino que ha sido trasladado de Madrid a… Barcelona. No digo yo que la Asociación de la Prensa de Barcelona no haya hecho muchos méritos para que ahora se desarrolle este programa allí. Probablemente más que nadie. Pero si Barcelona tenía tantos méritos ¿de verdad era imprescindible cancelar a Madrid? ¿No hubiera sido posible mantener dos programas y no uno solo? Está visto que si no complaces a Napoleonchu, te caes del programa.
Este caso sólo afecta a los periodistas y yo, desde luego, no me creo que seamos el ombligo del universo. Más grave me parece el caso de la retirada definitiva de la embajadora de España en Israel, Ana Sálomon, por «injurias y calumnias» del Gobierno ante el que ella estaba acreditada. Éste es el perfecto ejemplo del bombero pirómano. Crea fuegos que después pretende hacer como que apagas. La hostilidad del Gobierno español de Pedro Sánchez y Napoleonchu a Israel no ha comenzado con el ataque a Irán. Viene de muy atrás. Después del 7 de octubre de 2023, cuando Israel empezó a defenderse de la masacre perpetrada por Hamás a instancia de Irán, el Gobierno español decidió alinearse sin tapujos contra Israel. El enunciado de excusas para su posicionamiento fue muy notable y ahora se ha extendido a la guerra contra Irán. El promotor de aquella barbarie.
Sálomon llevaba en consultas en España desde el mes de septiembre en protesta por las «inaceptables medidas» contra las ministras Yolanda Díaz y Sira Rego dictadas por el Ejecutivo de Netanyahu en respuesta al paquete de medidas para frenar el «genocidio» en Gaza anunciado por Pedro Sánchez.
Napoleonchu nos dice ahora que con esta decisión situamos nuestro nivel de representación en el mismo nivel que lo tiene Israel desde «hace casi dos años». Y ahí vuelve a ser casi el perfecto bombero pirómano. Israel retiró a su embajadora porque España se estaba alineando claramente con Hamás. ¿Qué otra cosa podía hacer el Gobierno de Netanyahu? Napoleonchu se ha pasado dos años diciendo que nuestras relaciones bilaterales son cordiales, sin ningún problema. Y, de repente, se ha caído de la cama señorial que ocupa en el palacio de Viana y ha decidido que hay que hacer un gesto, justo ahora, para demostrar que nosotros estamos contra Israel. Por si acaso alguien no se había enterado.
Los que sí se habían enterado son otros. El pasado jueves, el Ministerio de Exteriores israelí publicó un mensaje en redes sociales en el que denunció que Sánchez ha perdido «la brújula moral» y sostiene que los españoles deberían preguntarse por qué «Hamás y el régimen iraní son los principales miembros del club de fans» del presidente. A Israel se le ha olvidado incluir entre los que nos felicitan a los terroristas hutíes. En todo caso, en lugar de contestar con argumentos algo difícilmente rebatible, Napoleonchu y Sánchez decidieron perpetrar el gesto de retirar a la embajadora que lleva en Madrid desde septiembre. Porque negar las felicitaciones y gratitudes de Hamás, Irán y los hutíes es imposible.