Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • La guerra de Irán no avista su fin, la batalla por Indra se encarniza y Felipe VI no logra apaciguar a la presidenta de México

El ataque de Israel en el Golfo Pérsico al yacimiento South Pars North Dome considerado el más importante del mundo y cuya explotación comparten Iran y Qatar, ha provocado, por la gravedad de esta agresión a un objetivo no militar, una fuerte subida de los precios del gas y el petróleo, camino de una galopante inflación. Y una declaración de la presidencia de los EE.UU. en la que se afirma que el gobierno de Tel Aviv no les informó previamente de este ataque, lo que revela discrepancias entre Washington y Tel Aviv. . Lo que, por otra parte, demuestra que Israel es quien dirige la guerra y quien impone a los Estados Unidos su estrategia. Como claro ya está que fue su primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien implicó a Donald Trump en este conflicto con el argumento de que ya tenían localizado a Ali Jamenei para matarlo y que esta guerra se culminaría con una victoria rápida y muy fácil. Lo que ha resultado falso, vista la marcha del conflicto armado (ahora ya en su tercera semana) y del bloqueo ruinoso del Estrecho de Ormuz.

A lo que hay que añadir tremendo el ataque con un misil de USA a un colegio de niñas en Teherán. Y el creciente malestar entre los dirigentes del movimiento trumpista MAGA, al que Trump prometió que el no se implicaría en una nueva guerra, en línea con su eslogan ‘América First’. Lo que denuncian destacados dirigentes de MAGA (como Steve Bannon, Tucker Carlson y Joe Kent, recién dimitido director del Centro Antiterrorismo de USA, entre otros). Que acusan a Trump de imponer en USA el ‘Israel First’, cuando ya son varias las encuestas americanas que revelan la creciente mayoría de ciudadanos norteamericanos contrarios a las tres guerras de Israel en Palestina, Líbano e Iran. Y todo ello cuando los principales países de la OTAN y la UE han negado a Trump el envío de buques de guerra para formar un convoy que garantice la apertura del Estrecho de Ormuz a los petroleros. Lo que ha indignado más a Trump quien, tras decir ‘no necesitamos a nadie’, promete ‘represalias’ en la OTAN.

Imagen de debilidad

Organización que, como la UE, está necesitada de su profunda refundación. Y puede que en pos de la creación de una nueva ‘Alianza Occidental’, que defienda el ‘derecho internacional’ contra la ‘ley de la selva’ y en la que se incluyan el núcleo duro de la UE, más el Reino Unido y Canadá, en pos de un proceso inicial de colaboración y luego de su integración en los campos, energético, militar, comercial, fiscal y monetario. Y, en definitiva, político. Los intentos recientes y fallidos de ‘apaciguamiento’ o de sumisión ciega a Trump por parte de los primeros dirigentes de la OTAN y la UE, Mark Rute y Úrsula Von Der Leyen, solo sirvieron para ofrecer frente a Trump, una imagen de debilidad de la Alianza Atlántica (que hoy está prácticamente rota) y de la Unión Europea, que no puede avanzar con el lastre de sus 27 países con derecho a veto, mientras no se imponga en la UE una ‘doble velocidad’.

Dos organizaciones, OTAN y UE, obligadas a una ‘refundación’ ante la nueva situación internacional y en pos de construir una Alianza Occidental (a la que se podrían ‘asociar’ de alguna manera Australia y Japón) en pos de crear la que sería, junto a EE.UU., Rusia y China, la ‘cuarta potencia’ mundial en los ámbitos de la política, la defensa, la economía, el comercio y la energía. Sin embargo, antes de abrir el debate de la ‘cuarta potencia’, tenemos que ver cómo y cuándo se acaba la guerra de Irán, y cómo recompone Trump su ahora maltrecho liderazgo fuera y dentro de los EE.UU. Donde le espera, en noviembre, las elecciones de su medio mandato para un tercio del Senado y el pleno de la Cámara de Representantes. Comicios sobre los que las encuestas le ofrecen al Partido Republicano malas expectativas.

Las relaciones trasatlánticas de Trump con la OTAN y la UE están dañadas desde que Trump se acercó a Rusia y se alejó de Ucrania para intentar imponerle una ‘paz’ pro rusa, cuando buscaba el Premio Nobel de la Paz, del que ahora dice que ya no le interesa. A lo que añadió su pretensión de la compra o de la anexión por la fuerza de Groenlandia, las descalificaciones de los primeros gobernantes de Francia y Reino Unido, Macron y Starmer, y los ataques y amenazas a España. Y todavía, y como si los europeos fueran masoquistas, Trump pretendía implicar a Europa en la guerra de Iran. La opción de una ‘Alianza Occidental’ como alternativa a la Alianza Atlántica es en este momento una quimera porque hay quienes consideran que, cuando se acabe la presidencia de Trump, la OTAN podría regresar a su Organización tradicional. Pero siempre y cuando se hagan las reformas necesarias en la Alianza y siempre que los EE.UU. recompongan sus relaciones con la UE desde el principio básico de la ‘lealtad’ y el respeto lo que ahora ha dinamitado sin el menor recato Donald Trump.

La feroz batalla por Indra

Una guerra de Irán ahora convertida en la guerra del petróleo y del gas, en la que Pedro Sánchez ha sacado pecho y buena renta política enfrentándose a Trump Netanyahu. Convencido además de que, gracias a las ‘energías renovables’, España resistirá mejor la subida del precio de los carburantes que los otros países de la UE. Al tiempo que en el conflicto armado se están revalorizando las empresas estratégicas españolas con especial impacto en el sector de Defensa. Tal y como ocurre ahora con Indra, cuyo control absoluto quiere ahora Sánchez a través de la Sepi (que tiene el 28 % del capital), con encargo de La Moncloa y en línea con lo que hicieron con Telefónica meses atrás. Un control de la presidencia de Indra que aún ostenta Angel Escribano, que defiende el puesto con enorme tenacidad casi numantina. Al que el Gobierno, vía la Sepi, le ha pedido la dimisión con insistencia, incluso a pesar de que Escribano ha tenido que renunciar, por un ‘conflicto de intereses’, a la compra por parte de Indra de su empresa familiar ‘Escribano Mechanical and Engeneering’, una operación con la que pensaban crear la primera empresa española estratégica en el ámbito militar y de la defensa.

Pero el intento de Angel Escribano de echarle un pulso a Sánchez parece que le va a salir mal, una vez que en la Presidencia del Gobierno ha detectado que la obsesión de Escribano por permanecer al frente de la empresa (incluso sin la fallida fusión empresarial de Indra con su empresa EM&E), tenía como objetivo seguir en el puente de mando de la compañía hasta que, dentro de un año, gane el PP las elecciones. Y entonces, proceder a la disputada fusión de Indra -de la que los Escribano tienen el 14 % del capital y que ahora está sufriendo muy serias pérdidas en la Bolsa- con su empresa familiar.

Para colmo, Escribano ha pactado en Indra con el presidente del Grupo Prisa, Josep Oughourlian, que ahora está enfrentado a Sánchez, lo que constituye otro argumento más de La Moncloa para desconfiar del hombre que el propio Gobierno colocó al frente de la disputada empresa. De momento, Escribano  sigue atrincherado en su despacho presidencial de Indra a la espera de su visita a Moncloa de este mismo sábado -como la del fumigado José María Álvarez Pallete- y temeroso de que, en un posterior y no lejano Consejo de Indra, la Sepi por fin imponga su cese y el final de este notorio enredo político y empresarial.

Cumbres euroamericanas

Y puestos a innovar en ‘nuestras’ organizaciones internacionales y europeas, puede que también sea llegada la hora de abordar una ‘refundación’ de las Cumbres Iberoamericanas. Las que este año celebran su ‘décimo tercera’ edición en el mes de noviembre en Madrid. Una convocatoria a la que al parecer se negó a participar México, hasta que el Rey Felipe VI reconoció, como ocurrió hace pocos días, ‘abusos’ de los conquistadores españoles contra los indígenas mejicanos en el descubrimiento de América. Lo que ha permitido recomponer las relaciones de España y México. Una vez que presidenta Claudia Sheinbaum, por fin, ha invitado al monarca español a México con motivo del Campeonato Mundial de Fútbol de este verano. Y unas palabras, las del Rey sobre los ‘abusos’ de los conquistadores españoles, por las que ha recibido muchas críticas de los partidos conservadores PP y Vox y de varios y notorios comentaristas de medios de comunicación.

Declaraciones del monarca, seguramente sugeridas desde Moncloa, que a lo mejor no hubieran ocurrido si en el Palacio de La Zarzuela estuviera aún al frente de la secretaría de la Casa Real Jaime Alfonsin y no el actual jefe de la Casa, el ex colaborador de Josep Borrell, Camilo Villarino. Pero las declaraciones del Rey, en las que no se incluía una petición de ‘perdón’ como lo pretendía la presidenta mexicana Sheinbaum, hechas están y no tienen más solución que aceptarlas o abrir una campaña contra el monarca, lo que no parece oportuno en el ya muy difícil momento político español.

En cuanto a las Cumbres Iberoamericanas, donde España y Portugal tienen un destacado protagonismo, hemos de reconocer que no están en su mejor momento, por las ausencias de muchos países como consecuencia de sus enfrentamientos con otras naciones americanas. Y porque no dejan de ser más ‘literarias’ que política y económicamente operativas. Por lo que quizás podrían convertirse, con una iniciativa muy generosa de España y Portugal, en unas nuevas ‘Cumbres Euroamericanas’. Aprovechando, de paso, el reciente acuerdo de Mercosur. Y la necesidad que ahora tiene la UE de ampliar sus relaciones internacionales y comerciales. Y otorgando la UE a España y a Portugal un protagonismo muy especial en la nueva organización ‘euro americana’ cuya transformación se podría abordar el la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid que se celebrará en los primeros días de noviembre en nuestra capital.