Iñaki Ezkerra-El Correo
- Sánchez necesita disfrazar a Feijóo de Aznar, y este le ayuda con sus declaraciones
Se le vio ya el plumero con la guerra en Gaza y con el sabotaje sobreactuado a la Vuelta Ciclista a España. Y se le vuelve a ver ahora con el ‘no a la guerra’ de Irán. Sánchez busca un permanente ‘revival’ de las jornadas que precedieron a los convulsos comicios del 14-M de 2004 y que tan rentables le salieron a Zapatero. Para ello necesita disfrazar a Feijóo de Aznar. Es lo que hizo durante el pleno del miércoles en el Congreso. Y hay que reconocer que, en esa reposición, Aznar le está ayudando a Sánchez lo que puede con sus declaraciones extemporáneas. Aznar le está haciendo la cama a Feijóo pese a que este ha optado por un perfil bajísimo en el posicionamiento sobre la guerra que es la antítesis del apoyo incondicional a Trump y de la foto de las Azores. Quizá por eso mismo.
Lo que a uno le llama la atención es la generalizada invocación a la segunda guerra de Irak, como referencia para un presente que tiene que ver mucho más con la primera guerra, la de George H. W. Bush, empezando porque vuelve a ser precisamente el Golfo Pérsico el eje problemático de las operaciones militares y los intereses crematísticos. Pese a la opacidad mediática con la que se desarrolló aquella guerra de 1990 (no hubo apenas imágenes de las víctimas sino dibujitos infográficos en los periódicos), Estados Unidos contó desde el primer día con una coalición aliada de 42 países entre los que se hallaba la España felipista. Y ocurrió así porque lo que se dirimía era un litigio económico. Sadam Hussein tomó Kuwait para cancelar por las bravas la deuda a la que le había llevado su guerra de 8 años con Irán, evitar la quiebra y acceder al Golfo Pérsico para hacerse con la producción petrolífera a la vez que elevar mundialmente su precio. La paradoja reside en que 36 años después, Trump nos trae una recesión similar a aquella con la que amenazaba el dictador iraquí. Si, como han señalado destacados analistas, su objetivo en Irán era cerrarle a China los grifos del gas y del crudo, Trump estaría hoy tratando de actuar sobre Extremo Oriente como Sadam Hussein intentó actuar sobre Occidente. Estaría en la guerra económica mientras Israel se ocupa de la nuclear. El problema es que le ha salido mal y el estrecho de Ormuz tapona el abastecimiento global mientras China, paradójicamente, sortea el suministro de petróleo iraní mediante rutas alternativas.