Luis Ventoso-El Debate
  • Raro es el día en España en que no ocurre algo que muestra que el poder vive ajeno a las normas básicas del juego limpio

Baltasar Garzón, de 70 años, fue un juez prevaricador. Es un hecho. En 2012, el Supremo lo expulsó de la carrera judicial por ordenar escuchas ilegales durante la instrucción de la Gürtel. Antes, Garzón había cruzado las problemáticas puertas giratorias entre la judicatura y la política. En junio de 1993 fue elegido diputado por el PSOE y llegó a tener un cargo en el Gobierno de González. Pero a pesar de su clara decantación ideológica retornó a la toga, hasta que acabaron echándolo, con toda la razón. El fallo no dejaba lugar a dudas y señalaba que sus execrables prácticas «solo se encuentran en los regímenes totalitarios».

Pues bien, Sánchez acaba de dar un cargo público gubernamental a quien fue un juez prevaricador, nombrándolo presidente de la Comisión de la Verdad del Consejo de Memoria Democrática. Es decir: comisario político de las leyes sectarias y maniqueas de memoria. Todo siendo además su mujer, Dolores Delgado, la fiscal de Memoria Democrática. ¿Y quién le dio ese chollo a Lola a dedo y contra el criterio de buena parte de los fiscales? Pues el fiscal general Ortiz, a su vez condenado por el Supremo por guerra sucia contra una adversaria política de Sánchez. ¡Viva la democracia sanchista!

Otra viñeta de cómo estamos. Cumpliendo los pactos suscritos por Sánchez con el partido de ETA, esta semana una consejera del Gobierno vasco, que es militante del PSOE, ha dejado salir a la calle a la brutal asesina etarra Anboto, que solo desde 2019 ha sido condenada a 645 años de cárcel. Una lacerante ofensa a las víctimas y sus familias, incluidos los socialistas asesinados por ETA, cuyo recuerdo pisotea el PSOE para comprarle la poltrona a su líder.

Vito Quiles es más un animador televisivo que un periodista. Hace más o menos lo que hacían los reporteros de Caiga quien caiga durante la época de Aznar: aborda a los políticos y les planta el micro con preguntas problemáticas o graciosetas. Pero los de Caiga quien caiga eran muy aplaudidos, porque trabajaban para la izquierda acosando a políticos de derechas, mientras que el tal Vito hace lo inverso, así que es señalado hasta por periodistas de supuesta derecha, por resultar molesto para el Gobierno y sus aliados. Esta semana, Quiles le hizo una pregunta muy pertinente a Pachi López, el portavoz parlamentario del PSOE. Le preguntó por su contradicción vital de haber portado en su día el féretro de su compañero Isaías Carrasco mientras ahora calla ante la liberación de la terrorista Anboto. ¿Respuesta de López? Insultarlo de manera tabernaria. ¡Viva la democracia sanchista!

El Debate reveló en junio del año pasado, en unas informaciones exclusivas de Alejandro Entrambasaguas, que José Antonio Marco Sanjuán, presidente del Tribunal Económico Administrativo, cobraba mordidas por resolver pleitos que él mismo dirimía. Dimitió tras las publicaciones. Pero aun así, María Jesús Montero, la vicepresidenta que lo había nombrado nada más llegar al Gobierno, lo defendió como un profesional «honrado y honesto». Pero Montero hizo algo más: tachó las informaciones de «bulos», «fango» y «mentiras» e insultó a El Debate y sus profesionales llamándolo «seudomedio». Hoy la Fiscalía Anticorrupción se ha querellado contra Marco Sanjuán y la Policía ha encontrado fajos de billetes escondidos en un registro en su casa. Insólitamente, María Jesús Montero sigue todavía en política después de lo sucedido. ¡Viva la democracia sanchista!

Isabel Durán, periodista con décadas de carrera en importantes medios, publicó este mes en El Debate que existía un riesgo de seguridad al haber admitido que se vote con el DNI digital, como impuso el Gobierno y aceptó la Junta Electoral. Durán probó de manera fehaciente que es fácil manipular y cambiar la identidad de quien porte ese DNI. Se armó un escándalo. TVE —penosa la caída moral del antaño valioso José Pablo López— intentó desacreditar la información con sus supuestos «verificadores». El Gran Wyoming, veterano bufón de la izquierda televisiva, ridiculizó las informaciones y a su autora. Óscar Puente, el ministro que con su incompetencia hizo posible un terrible accidente ferroviario, volvió por sus fueros y llamó a El Debate «pseudomedio sin la menor decencia». Bolaños se mostró despectivo: «Un clásico, ni una campaña sin bulos». La portavoz del PSOE, Montse Domínguez escribió: «Difundir bulos es caca».

¿Y qué ha ocurrido al final? Ante las informaciones de El Debate, la Junta Electoral ha rectificado. Ha dado la razón al periódico y ha suspendido el uso del DNI electrónico para votar, por una evidente falla de seguridad. Resumen: un periódico decía la verdad, pero dos ministros, la portavoz del partido que gobierna y sus medios afines se le echaron encima con insultos y ridiculizando al diario y a la periodista que denunciaban algo cierto. TVE llegó a la vileza de dejar de llamar a Isabel Durán al programa al que acudía. ¡Viva la democracia sanchista!

Tenemos un problema. Un autócrata en el puente de mando y una prensa rendida casi al completo.