Juan Van-Halen-El Debate
  • Para el cobardica de Paiporta todo vale. No puede gobernar y trampea en el Congreso falseando hechos de hace veintitrés años, mientras olvida a ETA, mucho más cercana, porque sus herederos le apoyan; él pone asesinos en la calle. Le ocurre con el franquismo, mucho más lejano

Baroja tituló su última obra La decadencia de la cortesía, sobre una crisis que ya preocupaba entonces. De haber vivido nuestras sesiones parlamentarias Don Pío hubiera sustituido «decadencia» por «defunción». En el pleno del Congreso en el que suponíamos a Sánchez informando sobre la guerra de Irán, comprobamos nuevamente ese final de la elegancia parlamentaria, antaño tan arraigada. Además, asistimos de nuevo a la apoteosis de la mentira; Sánchez, el gran mentiroso.

El presidente supone tontos a los españoles; acaso lo seamos. Atacó a Aznar por la «ilegal guerra de Irak» y «en contra de la ONU». Lo he aclarado otras veces y figura en mi libro Elogio de la incorrección política. Era la segunda guerra de Irak, la de 2003. España no intervino, la apoyó políticamente. Pero sí participó en la primera, la llamada «guerra del Golfo», en 1990-91, el Gobierno de Felipe González, con efectivos del Ejército del Aire, de la Armada y la brigada paracaidista. Sobre eso la izquierda padece amnesia. En 2003 acudimos siguiendo el mandato de la ONU, resoluciones 1.483 y 1.511, ya finalizada la guerra. La ONU solicitó que los países miembros enviaran efectivos militares para la reconstrucción de Irak y «garantizar las condiciones de seguridad y estabilidad». Creo ser el único periodista español que había entrevistado ampliamente a Sadam Husein en Bagdad; el tema me interesaba. Zapatero llegó a Moncloa en 2004 aupado en la mentira, como ahora Sánchez se mantiene desde la mentira. Normal en la izquierda.

Sánchez insistió en el menester que borda: mentir. Embajadores en Madrid me comentan su sorpresa ante las palabras del presidente. No es desconocimiento, sino manipulación. Más madera para nuestro desprestigio internacional. Para el cobardica de Paiporta todo vale. No puede gobernar y trampea en el Congreso falseando hechos de hace veintitrés años, mientras olvida a ETA, mucho más cercana, porque sus herederos le apoyan; él pone asesinos en la calle. Le ocurre con el franquismo, mucho más lejano. El coco franquista sirve a Sánchez para engordar el censo electoral en millones de votantes, camino del pucherazo. Baja la natalidad, pero se multiplican nuestros compatriotas con voto.

Estaban cercanas las declaraciones de Marisu con la impresentable loa a sí misma, en tercera persona, cantando sus excelencias, considerándose la política española con más poder y trasladando a los andaluces su generosidad al, rebajándose, ser candidata en Andalucía. Se hizo la mártir porque ir a su tierra, en donde la conocen bien, supone un enorme sacrificio abandonando su brillantísima carrera. Sus desvalidos paisanos habrán de estarle eternamente agradecidos. Marisu se cree la personificación de Xenia, diosa que representaba la generosidad en la mitología griega, protegida por Zeus, algo así como el Sánchez que la protege a ella y del que se declaró cercanísima. Contraproducente reclamo electoral. Pero en su cercanía tiene los ERE y las manos quemadas de tanto ponerlas al fuego por colaboradores que se vio no merecían tal sacrificio.

En la personificación del hortera, reconozcamos que en el Gobierno y alrededores no son pocos los candidatos, pero he separado «hortera» de «faltón». Me quedo con Patxi y descarto a Puente; como no utilizo redes sociales, no leo sus exabruptos. Patxi sigue haciéndose perdonar haberse enfrentado a Sánchez en las primarias socialistas de 2017, aunque quedase el último en apoyos. De ahí acaso sus ordinarieces y desplantes horteras. Quiere destacar, aunque sea para mal, y así recibir las carantoñas de Sánchez, visibles a tope. En aquel pleno soltó la palabra «mierda» entre otras lindezas, defendió a los herederos del terrorismo olvidando que había portado los ataúdes de no pocos compañeros suyos asesinados, y actuó como oposición a la oposición, táctica habitual en este Gobierno. Destaca Bolaños; en lugar de contestar a las preguntas en los plenos, las formula él a los contrarios.

Su falta de educación lleva a Patxi a enfrentarse con periodistas cuando sus preguntas le disgustan. Despreciativo, abandona comparecencias tras los plenos e insulta a informadores. Últimamente empleó términos como «basura», «matón» o «acosador de mujeres», aunque para encontrar reales y no inventados acosadores de mujeres no tendría que alejarse mucho de Ferraz. Desde Tito Berni para acá, cuidado con esas acusaciones. Y las asociaciones de la prensa calladitas.