Editorial-ABC

  • La encuesta de GAD3 señala que los andaluces rechazan explícitamente a Montero como solución a sus problemas y confían mayoritariamente en el PP

La encuesta de GAD3 para ABC sobre estimación de voto en las próximas elecciones autonómicas andaluzas del 17-M muestra una consolidación del PP como la formación dominante, y de Juanma Moreno como el presidente preferido por la clara mayoría de los encuestados, con un 56 por ciento de apoyo. Moreno no mantendría los 58 escaños de hace cuatro años, pero la previsión es que oscile entre 54 y 57 escaños, lo que pone la mayoría absoluta –55 parlamentarios– al alcance de su mano. Vox se estanca en los resultados de 2022, frenando en seco el avance que vendría impulsado por los respaldos recibidos en Extremadura, Aragón y, en menor medida, Castilla y León. El partido de Abascal podría ganar un escaño y llegar 15. No están siendo gratuitos los casos de purgas internas y de informaciones sobre la financiación de Vox y de sus gastos en personas y grupos. Analizados los datos en bloque, la derecha superaría el 57 por ciento de los votos y, en las bandas altas de la estimación de voto, podrían mantener los 72 escaños de 2022. Esto significa que la mayoría de cambio forjada entonces se consolida y ratifica la voluntad de Andalucía de olvidar la hegemonía socialista y de cerrar la puerta al sanchismo.

La candidata sanchista –más que socialista–, María Jesús Montero, mantendría los resultados obtenidos por su partido en 2022, reservando hasta el escrutinio final el efecto de su protagonismo nefasto en la gestión presupuestaria del país y en sus pactos bilaterales con Cataluña. El suelo del PSOE se cifra en un 23 por ciento, que no es el desplome que se anunciaba. Aun así, para Montero será muy frustrante comprobar que solo el 17 por ciento de los andaluces la prefiere como su presidenta y que recibe un suspenso como líder, mientras Moreno aprueba holgadamente con un 6.1 por ciento. Son apoyos que el actual presidente consigue a pesar de que los andaluces tienen una opinión negativa de su gestión en materia de sanidad y vivienda, terrenos que los populares deberán de cuidar para que la campaña socialista –anunciada como un referéndum sobre la sanidad pública– no revierta las expectativas de la encuesta. Será una campaña muy exigente, sin duda, para Moreno, porque la candidata socialista no tiene nada que perder –lo tiene todo perdido– y solo le interesa frenar, como sea y sin límites, la marcha triunfal autonómica del PP. Como antesala de ese debate sin cuartel entre ambos candidatos, hay un mensaje claro para los socialistas: los andaluces rechazan explícitamente a Montero como solución a sus problemas y confían mayoritariamente en el PP.

Si se celebraran elecciones generales, el PP ganaría porcentaje y diputados (de 25 a 27) en comparación con los comicios de 2023, mientras el PSOE perdería varios puntos de apoyo, aunque podría ganar los dos escaños que perdería Sumar, formación condenada a la marginación extraparlamentaria. Vox también mejoraría sus resultados en ambos parámetros. Analizadas en bloque estas estimaciones, los candidatos electos de la derecha sumarían el 55 por ciento de los votos y 37 escaños; y la izquierda, siendo optimista, llegaría al 37,5 por ciento (en 2023, fue el 45,5 por ciento) y pasaría de 27 a 23 escaños. Es evidente que el cambio político ha llegado a Andalucía para quedarse y que el PP es líder de ese cambio, no solo de la derecha.