Lo bueno de Pedro Sánchez es su íntima coherencia a la hora de los nombramientos: Trataba de encontrar un presidente para la Comisión de la Verdad. ¿Y quién mejor que un ex juez expulsado de la carrera por prevaricador? Bueno, habría acertado más nombrándose a sí mismo, pero luego lo acusarían de acumular cargos. Seguro que esta prueba de contención le va a parecer una lección de ejemplaridad a Antonio Papell.

Otra infamia del okupa de La Moncloa. En forma de tuit, que es la unidad básica de su pensamiento: “Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Si explicación alguna. Sin razones ni motivos”. O sea, todo mentira. No es una prohibición a los católicos, sino una prohibición de reunirse contingentes de más de 50 personas, que afecta a actos religiosos católicos, musulmanes y judíos. Sí ha habido explicaciones y motivos: para impedir matanzas por misiles iraníes. ¡LO denuncia un gobernante que se negó a ir al funeral de Adamuz por ser católico!

Y ya que hablamos de Garzón y sus méritos para presidir la Comisión de la Verdad habría que recordar que este tipo fue el autor de un bulo extraordinario: el de que el número de niños robados fue mayor en la España franquista que en Argentina. Los cifró en 300.000, llegando a crear una psicosis masiva entre todos los niños adoptados en España, según cuenta Merogos en su cuenta de X.

El mismo Pedro Sánchez, que no se quedó a despedir a su vicepresidenta primera en su última sesión parlamentaria, le rindió, sin embargo, un homenaje rotundo en ABC: “Mª Jesús Montero es una de las mejores políticas, para mí la mejor política que he conocido y ha sido un pilar fundamental en este Gobierno y en las distintas administraciones que he tenido el honor de presidir desde hace ocho años”. No digo más.

luigi en mi blog: Qué me vote Txapote, que ya tengo el voto de Anboto.

Las estupideces que hemos leído sobre el fin de Noelia Castillo, asistida por un Estado que no acertó a garantizar su seguridad y a cambio la ayudó a suicidarse no tienen fin. Hoy traemos una de Miguel González, un periodista de El País con décadas de experiencia: “Quienes violaron a Noelia y los que quieren obligarla a seguir viviendo incurren en lo mismo: no respetan su voluntad. El problema es la falta de empatía, la despersonalización del otro, verlo como un objeto al servicio de nuestros deseos o ideología. Y eso solo se resuelve desde la educación”.

A propósito de Noelia, Cristian Campos hacía una irreprochable analogía con el caso de Iñaki de Juana Chaos, el cabecilla del comando Madrid. No entiende Campos el afán colaborativo del Gobierno con el suicidio de Noelia y el comportamiento que tuvo cuando De Juana se declaró en una huelga de hambre que quiso llevar a término. No entendía Cristian que al terrorista lo ataran a la cama para alimentarlo a la fuerza y la razón de que fuera imperativo salvarlo “porque había matado a otros seres humanos y eso le confería un valor político. En cambio Noelia no tenía valor político para el Estado. Ella no había matado a nadie”.

Pablo Iglesias ha publicitado hasta la saciedad su entrevista en Canal Red al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La entrevista entera es una analogía del disparate, pero si hubiera que elegir una estupidez espectacular es la afirmación del mandamás cubano, sumisamente retuiteada por el chisgarabís nuestro: “Nosotros no entorpecemos para nada la vida en EEUU. Lo único que puede afectar a EEUU, que nos pueda ver con esa rabia, es el temor al ejemplo de Cuba”. Pablo Iglesias formula el mismo concepto con otras palabras: “¿Por qué si el socialismo cubano es un fracaso  no lo dejan fracasar solo? Porque el miedo no es al fracaso. Es a que triunfe”.

A comienzos de siglo, Wolfgang Becker hizo en Alemania una película buenísima, ‘Good bye, Lenin’, que cuenta la historia de una comunista furibunda que entra en coma justo en los días en que se hunde el muro de Berlín y empiezan a cambiar las cosas en Alemania. Su hijo trata de protegerla  creando unos falsos telediarios en los que se cuenta cómo los habitantes de Berlín occidental huyen en masa hacia Berlín Este, atraídos por nuestro nivel de vida y por el estándar superior de nuestras convicciones morales. Díaz-Canel e Iglesias Turrión han propuesto un excelente cañamazo argumental para ‘Good bye, Lenin, Part Two’, donde se cuente la odisea de millones de americanos que se agolpan en Florida y se echan a un mar infestado de tiburones en neumáticos de camión, balsas improvisadas, cualquier artilugio flotante con la esperanza de alcanzar ese paraíso de abundancia, ríos que manan leche y miel y ejemplo de libertades políticas para todo el mundo que es la Cuba revolucionaria.

Todos sus sofismas descansan en la tropelía de llamar ‘bloqueo’ a lo que es solo un embargo. Cuba ha comerciado con más de cien países del mundo. También con la España franquista. El concepto de bloqueo impediría la llegada a Cuba de los 700 majaderos y su flotilla solidaria. La misma idiotez era repetida por Gabriel Rufian, ¿Por quñe a por Cuba si no tiene petróleo? Porque es un símbolo. En lo peor de la pandemia Cuba realizó públicamente vacunas y envió médicos gratuitos a medio mundo, también a EEUU. Así que viva Cuba”. ¿Gratuitos? La Revolución cobra os servicios médicos a precios occidentales, mientras a ellos les paga sueldos cubanos. Contaba yo, en mi columna de The Objective, que la diferencia, que se embolsa el castrismo, es lo que Marx llamaba plusvalía.

Como todos los domingos, nuestro admirado Gulliver nos ofrece una décima, también llamada espinela o gullivera en atención a sus dos máximos cultivadores:

De España soy Presidente,

tengo el rostro de granito

y soy muy guapo, lo admito,

bastante más que Óscar Puente.

Me gusta poco la gente,

me da tanto sarpullido

que en Paiporta de ella he huido

corriendo como un conejo.

Y me piro, aquí les dejo,

¡son las cinco y no he comido!