José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • Líder planetario, héroe prometeico, referente global. Sánchez prepara su coronación como el superhéroe universal contra Trump y los ultraliberales facciosos

James Cagney era bajito, 1,67, pero logró llegar a lo más alto. Al menos en su papel del gángster Cody Jarret en Al rojo vivocuando, desde la cúspide de un pozo de petróleo grita a los a los cuatro vientos: “Mamá, lo hice, he llegado a la cima del mundo”. Y pluff. Pedro Sánchez es más alto y también ha escalado hasta el vértice del planeta. Así lo proclaman sus corifeos desde que decidió encarnarse en la némesis de Trump, en el generalísimo de los ejércitos contra reaccionarios y ultraliberales.

Ya tiene diseñada su ceremonia de proclamación como guía supremo de la izquierda universal. Será un jamboree estratosférico bajo el nombre de “Movilización progresista global” que, al decir de sus propagandistas, será una cita que abarcará a “todo el globo terráqueo” (sic) porque el ejemplo de Pedro Sánchez, ya un mito, “resuena como un eco en todo el mundo”, en humilde explicación de Enma López, la señora de rizos rubios de escarola que los miércoles se sienta junto a Pachi López en el Congreso y los lunes ejerce de portavoz de su partido. El magno acontecimiento se celebrará en Barcelona, dónde si no, el 17 y 18 de abril, apenas a un mes de las elecciones andaluzas, circunstancia que ha llenado de gozo a Juanma Moreno. Nada mejor para los intereses de candidato del PP que ver al partido rival en una performance del cinco de la gauche en la que sus figuras más rutilantes serán Lula da Silva, expresidiario por corrupción; Antonio Costa, dimisionario por corrupción, y Gustavo Petro, terrorista que fue y ya presidente saliente de la atribulada Colombia. Ah, también asistirá Teresa Ribera, con frondoso prontuario de episodios tan turbios como la España Vaciada (business de Begoña), Hidrocarburos (con Aldama), Forestalia (con medio PSOE de Aragón), el barranco del Poyo (con XimoMarlaska y Margarita), el gran apagón (con Aagesen) y algún otro que revolotea por los juzgados

Entonces ascendió Cuerpo

La idea, en la que trabajan los cientos de asesores de Moncloa que pagamos con lo nuestro, surgió al hilo de Gaza. Tras el acuerdo palestino con Israel, lejos de abandonarse, cobró de nuevo impulso con otro protagonista, la guerra de Trump, el nuevo macguffin de Sánchez para llegar a las elecciones de septiembre. Poco se espera de una cumbre impulsada por la Internacional Socialista, cuya financiación se escruta ahora en la Audiencia Nacional, pero no hay que menospreciarla porque se anuncia también que asistirá el presidente de Sudáfrica, peoncillo que ejerce a las órdenes de Jinping, tal es su currículum.

El objetivo es evitar que la corrupción vuelva a apoderarse de los titulares en los medios. «Llevamos unos meses muy duros y hay que cambiar el guion», comentan las fuentes de Moncloa a sus medios afines. Con lo de Cuerpo, por ejemplo. Un economista atildadito, aseado, con perfil técnico, verbo moderado y tono templado. La antítesis de MJ Montero, irascible gritona. Es la economía, coñe! Aunque la clase media nacional está hecha unos rastrojos, los jóvenes se arraciman en chiscones insalubres, el peldaño más desfavorecido de la sociedad malvive con salarios tétricos, acudir al súper es la peor tortura y viajar en vacaciones ya es un imposible solo apto para socialistas (ojo a los feos datos de esta Semana Santa), todo se arregla con el maquillaje de las estadísticas y con el trampeo del Excel. El ahora vicepresidente Cuerpo eso lo hace bien. Nada por aquí nada por allá y ya somos ricos, crecemos más que nadie, no hay paro (sólo felices discontinuos), la renta familiar es gozosa, quien no cambia de coche cada dos meses es porque no quiere y la deuda pública  es un bulo ideado por Aznar.

Un gángster para un milagro

El ascenso de Cuerpo ha alimentado el debate sobre la sucesión del caudillo, las quinielas sobre el heredero, los cotilleos sobre los alfiles. Esas boberías que se manosean en las tertulias. Sánchez, algo asustado luego de los tres trastazos que recibió en las elecciones regionales, ha recurrido al truco de Cuerpo para simular templanza y moderación, ponerse la careta de socialdemócrata y anegar con números y cifras los debates parlamentarios en los que ahora naufragan los ministros a la boloñesa.

Y hablando de Bolaños. Se queda compuesto y sin ascenso. Al menos por ahora. Sánchez va a ejercer de su propio vicepresidente político, dedicado plenamente a dirigir, protagonizar y ejecutar su particular campaña, TikTok, Tiktok, convertido ya en el referente estratosférico de la galaxia del tercer mundo, tan lejos de Washington y tan cerca de los hutíes. “Nada de pensar en la sucesión”, salen raudos al paso del ala oeste. Se trata de “repetir el milagro” del 23. Ganó el PP pero gobernó Sánchez. ¿Quién si no él, ese héroe prometeico que le planta cara al monstruo naranja de la Casa Blanca, que osa negarle la escala de sus jets en Morón, que se burla de la OTAN y sus presupuestos? Está en la cima del mundo, como Cagney, dispuesto a repetir el ‘milagro’. Este es el guion de la película que pretende estrenar a mediados del año próximo si alguien no lo impide. ¿Algún valiente en la sala?