- De las vilezas de Sánchez y los que lo apoyan, la peor moralmente es la traición a España y a las víctimas con el blanqueamiento de ETA y la suelta de sus sicarios
Sánchez aclaró en su día de manera enérgica que jamás llegaría a acuerdo alguno con Bildu, el partido de ETA. Incluso se irritó ante el hecho de que le pudiesen plantear algo tan descabellado…
…Hasta que llegó el día en que necesitó los escaños de Otegui para completar la coalición antiespañola que le permitió asaltar el poder con 84 escaños. Ahí se olvidó de sus enfáticas palabras, se traicionó a sí mismo y a los españoles y rubricó entre tinieblas un sencillo acuerdo con Bildu: tú me apoyas y yo a cambio iré liberando a todos tus asesinos. Ambos han cumplido. El partido de ETA es el más estable aliado del PSOE y ya están de paseo los más crueles matarifes. Solo falta el psicópata Chapote y poco más.
ETA es una banda terrorista, separatista y antiespañola, que en su quimera de crear una república socialista vasca lanzó una brutal ola de violencia de cuatro décadas, que dejó 856 asesinados y 2.600 heridos. Mantuvo además una red de extorsión mafiosa, secuestro a 86 personas, provocó el éxodo de 180.000 vascos e impidió que los partidos no nacionalistas pudiesen competir en igualdad. Al final fue derrotada por las fuerzas de seguridad y la justicia española, a lo que contribuyó la tolerancia cero contra el terrorismo que se instauró en Occidente tras el 11-S. Tras perder por la vía de la violencia, ETA ha mantenido su proyecto político, que defiende con éxito a través de lo que hoy llaman Bildu.
De las muchas vilezas de Sánchez y los medios que lo apoyan, la más repugnante moralmente es el blanqueamiento de ETA. Los mismos que reabren las heridas de una Guerra Civil de hace casi 90 años como si hubiese ocurrido ayer propugnan un grimoso ejercicio de amnesia respecto a los recientes crímenes de ETA. Todo cuando hay todavía más de 300 asesinatos sin resolver y cuando las familias siguen penando cada día.
Sánchez tiene cómplices en esta traición a las víctimas, y a la propia España (porque el objetivo de ETA era romper nuestra nación). Entre los colaboradores figura el periódico de cabecera del sanchismo, propiedad de un capital cosmopolita al que España le importa poco, más allá de hacer buenos negocios aquí. Este domingo abrieron divulgando lo que llaman «las cartas de perdón de los presos de ETA». Son misivas manuscritas de algunos asesinos, en las que jamás, por supuesto, llegan a pedir «perdón» de manera directa a las víctimas, o a escribir las palabras «asesinato» o «crímenes».
Si una persona quiere pedir perdón de verdad, lo que hace es dirigirse a aquel al que ha dañado, reconocer su crimen y rogarle claramente que le perdone. Además, y dado que aquellos atentados causaron enorme conmoción social y política, es necesario expresar el arrepentimiento en voz alta. No hay nada de eso.
La «veintena de misivas inéditas» que publica el periódico sanchista, en las que los terroristas se refieren a sus atrocidades como «actos», «hechos» o «aquello», las han dirigido en privado al Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, que es el que decide los terceros grados (siempre a favor, por supuesto).
No sé que concepto tienen sobre la inteligencia de los españoles allá en la torre de marfil de la prensa «progresista» de cejas altas. Pero cualquiera que lea las misivas y no sea un perfecto pánfilo percibe al momento que atienden a una plantilla. Todas guardan un patrón similar. El etarra expresa su dolor personal por sus crímenes y reconoce el sufrimiento de las víctimas. Pero sin condenar jamás a ETA, ni hablar de terrorismo o asesinatos. Todas tienen el evidente objetivo de cumplir con el expediente administrativo para poder salir de paseo.
Por favor, que no somos gilipollas. El enjuague está más claro que el agua. Hubo una decisión política de Sánchez para soltar mano a mano con el PNV a los asesinos y estas cartas de seudo arrepentimiento no son más que parte del atrezo en el plan de indultos encubiertos.
Uno de los asesinos de las cartitas, Aitor Aguirrebarrena, alias Peio, fue condenado en diciembre de 2024 a 30 años de cárcel por participar en el asesinato con cuatro tiros del periodista de izquierdas López de la Calle. En junio de 2025 salió ya en tercer grado tras escribir la ritual misiva. Es decir, treinta años de cárcel se quedaron en seis meses. ¡Cómo no van a escribir cartas!
No sé qué opinarán los deudos de López de la Calle de este regalo del PSOE y el PNV al etarra Peio, que antes había sido condenado a otros 54 años de cárcel y que participó en un atentado con bomba lapa que mató a dos guardias civiles.
Todo esto supone una enorme infamia. Y estoy convencido de que en la propia redacción del periódico en cuestión habrá periodistas asqueados con esta línea editorial de jalear que se suelte a asesinos sádicos solo porque le viene bien a Sánchez. Lástima que nadie haga un gesto de dignidad moral como el del héroe de la novela de periodistas Sostiene Pereira y dé un paso al frente en nombre de la verdad. Dormir con la conciencia tranquila no tiene precio.