Ignacio Marco-Gardoqui-El Correo
- Las cifras del Banco de España y de la Airef ponen en duda la narrativa del Gobierno sobre deuda, crecimiento y cuentas públicas
Si insisten en confundirnos, no nos quedará más remedio que insistir en quejarnos. Vea las cosas que pasan. El Gobierno repite con orgullo eso tan meritorio que es la reducción de la deuda pública y asegura que debemos menos. Antes de alegrarnos demasiado, vayamos a ver qué es lo que nos cuenta el Banco de España. En el análisis del ‘protocolo de déficit excesivo’, que ya sabe que es la forma con la que la UE esconde el déficit real para no tener que actuar de manera demasiado abrupta con sus socios, nos asegura que en el mes de febrero hemos alcanzado la cifra de 1,723 billones de euros, que es el 4,7% más que lo debido exactamente ahora hace un año.
Entonces, ¿ cómo es posible que, debiendo más, reduzcamos la deuda? Pues el truco reside en evitar el dato de la deuda total, para publicar solo el porcentaje que supone esa cifra sobre el PIB nominal que, como usted bien sabe, crece empujado por la población –espere a que termine la enorme regularización actualmente en curso– y, sobre todo, por unos precios que suben sin control. Visto así, el total debido, que hace un año era el 103,5%, ahora se contrae hasta el 101,2%. Un alivio. El que no se consuela es porque no quiere. Datos no tiene, pero relatos no le faltan.
Sin embargo, si necesita consuelo, no debería leer a la nueva presidenta de la AiREF, la señora Inés Olóndriz (hasta hace unos días alto cargo del propio Ministerio de Hacienda), que estrenó su nuevo puesto con el aviso de que España agotará este año todo el margen fiscal extra que nos dio en su día Bruselas para afrontar los efectos negativos de la guerra en Irán y exige un recorte del gasto de 10.000 millones. ¿De qué ministerio saldrán? Si me obliga a apostar, le diría que de ninguno. Simplemente, no saldrán… y si alguien se pica, le daremos ajos. Negros a poder ser, que dicen que son muy sanos.
Tampoco debería alegrase demasiado por el hecho cierto, y muy bien publicitado, de que la economía española es la primera en la UE en cuanto al crecimiento de su PIB. Pero no se olvide de que esto del PIB total le interesa, y le sirve al Gobierno, mientras que, a las personas comunes les interesa más el PIB per cápita, lo que a cada uno le toca, y aquí llegan los problemas. En esa clasificación alcanzamos los 28.232 euros, lo que nos sitúa exactamente 23 puntos porcentuales por debajo del promedio de la UE, muy lejos de la media –2.300 euros más lejos, un 30% en los últimos ocho años–, pero mucho más lejos aún de la cabeza. De hecho estamos estancados, porque todo lo que mejora el PIB, que mejora, se lo lleva el reparto entre los habitantes que aumentan y ahora quizás lo hagan de forma más acusada.
Otra gran curiosidad es lo de la hucha de la Seguridad Social. En estas mismas páginas y esta misma semana decíamos: ‘La cotización extra de los ‘boomers’ llena la hucha con casi 13.000 millones’. Yo siempre había pensado que la hucha era el lugar en el que se guardaban los ahorros. Pero, ¿qué pasa si no hay ahorros, si hay déficit, si los gastos por pensiones superan en mucho a los ingresos por cotizaciones… entonces, de qué hablamos? Pues de contabilidad creativa, de engañabobos, de ilusión contable… El truco consiste en trasladar desde los Presupuestos una cantidad lo suficientemente grande para que supere el tamaño del déficit y conseguir así que sobre algo. Con ese algo, llenamos la hucha y nos quedamos todos satisfechos. El que más el Gobierno, que así, si cuela, puede compararse con ventaja con el de Rajoy que evaporó la hucha a pasos agigantados, por no dotarla suficientemente con la ‘grasa presupuestaria’.
Ya ve, simples ruidos del ‘cohete’ de la economía española al cruzar la atmósfera…