Jesús Cuadrado-Vozpópuli
- La tácticas de Sánchez de demonizar los pactos PP-Vox para justificar los suyos se agota
La opinión pública española tiene asumido que la política migratoria futura estará marcada por lo que pacten PP y Vox. En consecuencia, se les debe exigir a ambos rigor y sentido de Estado. Los electores decidirán qué peso dan a cada partido, pero lo que diga el Psoe ya importa poco en este asunto, aunque su capacidad para hacer daño es aún enorme. Con una nefasta regularización masiva, improvisada y decidida por razones de pura oportunidad política, el sanchismo está intentando desviar la atención hacia un debate falaz sobre derechos humanos, al que ha entrado de cabeza la izquierda de salón, tan abundante en España. Si tuvieran razón, los socialdemócratas daneses, por sus políticas migratorias, serían gente deshumanizada y racista.
Presencia rusa y yihadismo
Como esa izquierda tan “humanitaria” vive de brillantes intuiciones, no necesita datos para formarse una opinión, ni para crearla. Pero la realidad existe y afecta a las condiciones de vida de la gente común. A partir de estadísticas de Eurostat, la fundación alemana Rockwool publicaba hace unos días un interesante informe sobre afluencia y distribución de inmigrantes en los países europeos. Los datos sobre España no podrían ser más alarmantes. En 2025 se situó en cabeza de Europa, con un 19% de población inmigrante; lejos de Francia, con el 14% o de Italia, con el 11%. Para una gestión migratoria sostenible, lo más contraproducente es el ritmo actual de entradas disparado. Los números de llegadas en un solo año son de 25 por cada 1.000 habitantes, muy superiores a los 12 de Alemania o a los 5 de Italia, por ejemplo. ¡Un artefacto explosivo sin control!
Los derechos humanos importan, claro, siempre que no sean de pega, sin respaldo presupuestario para financiar el coste derivado. Y se midan las consecuencias. Si esta izquierda exquisita, además de sermonear, hubiera tenido un interés real, se habría preocupado por las advertencias de los Informes Anuales de Seguridad Nacional -que el presidente del Gobierno tampoco lee- sobre una inmigración irregular convertida hoy en serio riesgo para el país. En concreto, se cita a “grupos de terrorismo yihadista”; a una “presencia rusa acusada” en las orientaciones de los flujos; y a “esfuerzos deliberados de agentes hostiles a la UE para instrumentalizar la migración”. La primera ministra danesa, de centroizquierda, ya advirtió sin éxito a Sánchez en Múnich de estos mismos peligros; un exministro del Interior francés, de centroderecha, acusó al Gobierno español de “traición” a Europa por una regularización sin ningún control serio; y la propia UE acordó un Pacto Europeo de Migración, ignorado por Sánchez. ¿Por qué cree la izquierda bienintencionada que los flujos migratorios irregulares se están reorientando masivamente hacia España?
Puertas abiertas
Cuando los hechos cambian, a esta izquierda del blablablá, poco le importa. Ellos, erre que erre, no renunciarán al uso de la inmigración como facilona piedra de toque para diferenciar izquierda y derecha. Un chollo para la estrategia sanchista de bloquear la gobernabilidad en España como su ultima ratio. Entretanto, nada es más inhumano que utilizar a los inmigrantes como mercancía electoral; ni más inseguro que abrir fronteras sin control; ni más insostenible que reconocer derechos sin la financiación correspondiente. No es izquierda, es demagogia. Ese discurso heroico humanitario utiliza la falacia de asignar los beneficios evidentes de una inmigración regular bien gestionada a una irresponsable política de “puertas abiertas” a la irregular, desastrosa para el país, suicida.
Fracasadas prácticamente todas las narrativas fabricadas por el gabinete monclovita de los 1.000 guionistas, tienen éxito con esta: “sobre inmigrantes, Vox está llevando al huerto a Feijóo”. Han armado un relato de derechos humanos basado, no en lo que dicen los acuerdos firmados sobre “prioridad nacional”, sino sobre lo que, por motivos obvios, dice Abascal que dicen. ¿Está calando en la opinión pública esa propaganda, asumida desde la izquierda de las buenas intenciones? No lo parece. Tampoco este trampantojo “humanitario” va a lograr rehabilitar al amado líder, cuya táctica de demonizar los pactos PP-Vox para justificar los suyos se agota. ¿Las políticas de Estado? Le resbalan, y se nota. Lo cierto es que una inmigración desbocada, sin control, será la herencia más dañina para los españoles de estos pillastres de la urna escondida tras una mampara.