Tonia Etxarri-El Correo

Con seis encuestas, seis, arrancó la semana que desembocará en la cita que tienen los ciudadanos andaluces con las urnas el próximo domingo, 17 de mayo. Todas, con matices, coinciden en ubicar al presidente de la Junta y candidato a la reelección, Juanma Moreno Bonilla, en el peor de los supuestos, muy cerca de revalidar su actual mayoría absoluta. Todas pronostican que va a ganar el PP. La única duda es con qué fuerza electoral.

En esta semana decisiva, el candidato del PP, cuyo desgaste es mínimo después de haber gobernado ocho años, opta por la prudencia. Los peores pronósticos se los lleva el PSOE andaluz porque el resto de partidos que concurren a estos comicios (Vox, Adelante Andalucía y Por Andalucía) mejorarían sus resultados mientras la exministra socialista, María Jesús Montero, se lleva el suspenso en todas las previsiones demoscópicas. No le puede salvar ni el CIS de Tezanos.

Quizá por eso, Moreno Bonilla opta por la cautela. No sería la primera vez que su partido, el PP, va sobrado y comete errores inesperados en el segundo tiempo de la contienda , como le ocurrió a Feijóo en julio de 2023. En su entorno manejan encuestas que le sitúan muy por encima de la mayoría ajustada de los 55 escaños. Pero él opta por la contención de las expectativas para movilizar el voto útil.

La duda no reside, pues, en quién va a ganar los comicios andaluces, sino con qué margen va a ganar Moreno Bonilla sobre los demás. Y la clave volverá a centrarse en Vox para determinar si el PP va a poder, o no, formar gobierno en solitario.

En Andalucía, la izquierda, que se va diluyendo como alternativa de gobierno, no puede retorcer la tendencia de la victoria de la derecha en la comunidad que ha sido su feudo durante más de cuarenta años. Todos los sondeos le auguran el peor resultado histórico del partido a María Jesús Montero. ¿Ha sido un error o un acierto designar a la ministra como candidata? Quien fue consejera de la Junta durante el periodo en que se tramitaron los falsos ERE (el desvío de 679 millones de euros de dinero público). Quien ha sido la segunda voz de Pedro Sánchez en La Moncloa. El presidente del Gobierno, después del error de la candidatura de Pilar Alegría en Aragón, ha querido persistir en el empeño. Y a su ministra andaluza no le está yendo bien la campaña, según los sondeos.

Su paso por el Gobierno, su falta de autonomía de los lemas sanchistas, los pactos con los independentistas, la corrupción que está siendo juzgada estos días en el Tribunal Supremo, la «prioridad nacional» para la regularización extraordinaria de los inmigrantes sin papeles, son factores que están actuando de lastre para esta candidata. La izquierda sube pero el PSOE sigue perdiendo puntos.

La dejaron sola en el funeral de los dos agentes fallecidos al chocar sus embarcaciones cuando perseguían a unas narcolanchas en la costa de Huelva. Ningún ministro hizo presencia. Ni Grande Marlaska ni Margarita Robles. Por supuesto, ni el presidente. La candidata, sola frente a la indignación de los familiares y sindicatos que siguen denunciando el abandono institucional. Ausencias que denotan falta de empatía. Esa incapacidad de mostrar cercanía suele provocar desafección. También en las urnas.