
Hay dos ministros de Sánchez definitivamente achicharrados en la opinión pública: Mari Chusma y Fernando Grande Marlasca, que ayer volvió a ser generosamente abucheado y silbado en la jura de bandera de los nuevos guardias civiles en la Academia de la Benemérita en Baeza. Hay que oírle cuando decía: «Comprendo, entiendo, vuestro dolor, vuestra rabia… nada, nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y de Jerónimo. Yo también estoy dolido, estoy rabioso…» Me perdonarás que lo haya leído en tono plano, que no le imite, no quiero que me acusen de homofobia, pero recomiendo oírlo. Sostengo en mi columna de The Objective que Hay algo más perverso conceptualmente hablando, al mezclar y confundir los sentimientos personales con las responsabilidades del cargo.
Marichusma negaba la mayor y contaba que ha vuelto «a escuchar la cinta» porque «no puedo yo haber dicho tal cual eso», aunque ha atribuido toda la polémica a una supuesta mala interpretación. Fue en un debate televisivo y ahora pretende que era una respuesta al comunista Maíllo sobre otro asunto. “Ni tengo conocimiento ni tengo criterio”, dijo y en eso tenía toda la razón del mundo.
Hoy se ha confirmado, lo has contado muy claro a las seis, la iniquidad de la Mesa del Congreso al echar del Congreso a Vito Quiles y a Bertrand Ndongo retirándoles la acreditación de periodistas. La Mesa sanchista ha recibido el aplauso palmero de todo o casi todo el periodismo patrio, que los ha calificado de ‘activistas de ultraderecha’. Hasta mi querida Marisa Cruz ha incurrido en El Mundo, aunque ella los llama solo ‘activistas’. El precursor era también en esto, Patxi López, que les había retirado por su cuenta la acreditación en sus rudas de prensa: “A ti no te voy a contestar”, les decía con ese tuteo infame que emplea tan generosamente.
Por si la cosa no estuviese clara, el Bolo Bolaños lo ponía negro sobre blanco para los muy allegados: “El PP, con Aldama y Vito Quiles. El Gobierno, con el director de la OMS y la presidencia de la Comisión Europea. Que cada cual decida de quien se fía más”. Precisamente ayer hiciste un retrato muy acabado de Tedros Adhanom, el director general de la Organización Mundial de la Salud, un acabado delincuente. Mira que compararlos con Vito Quiles, que solo hace preguntas.
Mejillón libertario, que llevaba tiempo ausente volvió ayer para hacer doblete: “La Sanidad va bien. Genial diría yo. Pides cita en el médico y antes de que te visite ya estás curado”. Su otra aportación fue: “El programa de televisión ‘Malas Lenguas’ nunca habría podido encontrar un nombre tan descriptivo del programa mismo”.
Pepe en Español saca una foto de Unai Sordo, secretario general de CCOO y comenta: No fallan, son los mismos y seguirán robando a manos llenas: Y luego la noticia, en este vistoso titular: “La pareja del líder de CCOO recibe 345.000 euros públicos por dar ‘talleres de lectura’ a funcionarios vascos”. A quienes les llame la atención el silencio del sindicalistas cabría recordarles la sentencia que acuñó un remero de mi blog hace años, el gran Parmenio: “Es que les han dicho que es de mala educación hablar con la boca llena”.
El Richal: “Qué suerte tuvimos en el resto de las comunidades, en las que murieron más ancianos que en la Comunidad de Madrid, pero no gobernaba Ayuso”.
Marta Rivera de la Cruz se indignaba con la noticia de las putas que le pastoreaban a pares a José Luis Ábalos cruzando España de punta a punta con protección policial: “Estuve meses sin ver a mi padre que vivía en Galicia, mientras un ministerio del Gobierno daba salvoconductos a dos furcias para que pudieran complacer al ministro”.