- Sánchez llama «derrotar a ETA» a pactar con sus defensores y repudiar a quienes la combatieron
Pedro Sánchez se abrazó a Zapatero el miércoles en el Congreso con un elogio del imputado que incluyó la gran mentira de que Zapatero acabó con ETA. Una mentira muy repetida y especialmente repulsiva por el cinismo que contiene. Lo que hizo Zapatero fue negociar con los terroristas y ofrecerles las contrapartidas y el relato legitimador de sus crímenes que han desplegado desde entonces. Y lo hizo mientras nos llamaba extremistas y reaccionarios a todos los que criticamos sus acuerdos con ETA.
Lo más repulsivo de esta gran mentira está ahí, en ofrecer a los criminales lo que te han pedido y en acordar con ellos un discurso y un relato según el cual tú les has derrotado y según el cual también ellos justifican sus crímenes como acciones de luchadores en un conflicto. Lo hemos visto desde entonces, con la salida de las cárceles de los asesinos mucho antes del cumplimiento de las penas a través del Gobierno Vasco y la consejera socialista María Jesús San José; y, por el otro lado, con los pactos de Sánchez con Bildu y la eliminación de ETA de lo que ellos llaman memoria democrática. De tal manera que los etarras salen a la calle y, además, imponen el relato de que lo suyo fue una lucha de patriotas, de abertzales, por grandes ideales en el conflicto de la gloriosa nación vasca. Y para rematar, que no falten detalles como la nueva camiseta del Athletic de Bilbao con la Euskal Herria por la que asesinaba ETA y que incluía a Navarra y el territorio vasco-francés.
ETA fue diezmada por la acción del Estado, por las fuerzas policiales, por jueces y fiscales y líderes políticos que se jugaron la vida en esa lucha, y por el movimiento social antiterrorista. Pero otra cosa es que fuera completamente derrotada, precisamente por esto, por Zapatero y la izquierda aliada con los nacionalistas que le permitió disolverse con un relato justificador de su historia. Y esto lo hizo Zapatero, en primer término, por razones ideológicas, ni mucho menos por el bien de España o de la humanidad. Porque ETA era una organización de extrema izquierda y nacionalista. Y, de la misma forma que Zapatero ha hecho sus negocios con las dictaduras comunistas con las que simpatiza, ha pactado con terroristas de ideología semejante.
Esa es la historia de Zapatero y del socialismo que representa, la del diálogo y mucha paz con dictadores y criminales de ideologías izquierdistas, y la del enfrentamiento y muchos conflictos con países, organizaciones o líderes de derechas, por muy demócratas que sean. Zapatero es el que pronunció en 2006 aquellas terribles frases sobre Jone Goirizelaia, dirigente de Batasuna y abogada de etarras, y la socialista Rosa Díez, cuando afirmó ante las fotografías de ambas que la imagen de Rosa Díez «representaba el pasado» y la imagen de Goirizelaia «representaba el futuro». Eso es y ha sido Zapatero y eso es a lo que tienen la caradura de llamar derrotar a ETA, que es ponerse del lado de sus defensores y repudiar a quienes la han combatido.
Pedro Sánchez es el fiel continuador de ese socialismo de la paz con los terroristas y los diálogos con los dictadores comunistas, que, ahora sabemos, también incluye mucho dinero y lucro progresista, corrupción socialista mediante.