Editorial-El Correo
- También allí su objetivo sería derribar el régimen
Cuando ha llegado a percibir la urgencia de terminar su aventura contra Irán, aunque no parece saber cómo hacerlo, Donald Trump se concentra en Cuba. También allí su objetivo sería derribar el régimen, pero de momento despliega una estrategia de presión que recuerda a la ejercida para apoderarse del crudo venezolano y tutelar al chavismo. Al embargo que dura casi siete décadas se suma desde enero el bloqueo de la entrada de petróleo a la isla. La incapacidad del Gobierno de Díaz-Canel para garantizar la seguridad energética de sus ciudadanos los somete a jornadas casi completas de apagones y la economía agoniza. En medio del práctico colapso y con el portaaviones ‘Nimitz’ en el Caribe, el ministro de Justicia de EE UU imputa a Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de anticastristas, con cuatro muertos, ocurrido en 1996, cuando el hermano de Fidel era ministro de Defensa. «Quien mate a estadounidenses pagará, no importa cuánto tiempo pase», sostiene Washington. Ahora el episodio resulta útil para amenazar con la suerte de Nicolás Maduro al expresidente de 94 años. No falta una promesa de elecciones libres, aunque en la nueva Venezuela no parece haber prisa por convocarlas.