Elena Moreno Scheredre-El Correo

  • Será difícil que los ciudadanos podamos pagar la fianza por la quiebra de tantas cosas como se están rompiendo

Mientras me tomaba ese café placentero que el azar te ofrece algunos días, en la mesa de al lado un grupo comentaba los últimos titulares de la prensa, agitando el periódico como si fuera la invitación a un evento. La investigación, imputación o sospecha de una serie de graves delitos gravitando sobre el expresidente Zapatero competía con la imputación, investigación o lo que fuera sobre el hijo del magnate textil de Mango y su presunto ‘accidental’ asesinato. Decididamente, lo más interesante para mis parroquianos era ese presunto empujón que el hijo propinó al padre en el único recodo peligroso del Camí de les Feixades, un recorrido de 5,5 kilómetros por el que transitan hoy alumnos de Primaria y atletas amateurs, además de los peregrinos que van al monasterio de Montserrat. Lo otro, los chanchullos que se trajera entre manos un modelo de ética, expresidente y adalid de la democracia en su versión más generosa, no resultaba tan excepcional como que un hijo se cargara al padre en un duelo de sabe Freud qué refriega de poder se traían.

Yo tampoco me resisto a caer en la tentación de hacer un seguimiento cotilla del caso de esa muerte ‘accidental’. El asunto posee todos los ingredientes que debe tener el guion de una película o una serie, que probablemente, me atrevo a aventurar, ya andarán negociando algunas de las grandes plataformas. Lo del representante de unos valores incompatibles con el tráfico de influencias, al fin y al cabo, es desgraciadamente algo que tenemos incorporado a la cotidianidad, no porque no sea un escándalo, sino porque el voto en las urnas es cada cuatro años y no podemos pasárnoslos llorando por las esquinas y anhelando lo perdido.

En principio, ambos protagonistas son presuntos, una palabra, por cierto, que hace años no necesitábamos tener en la punta de la lengua, bien porque carecíamos de leyes, o porque no existía información. Ignoro si el murmullo de las corrupciones que se atribuyen a Zapatero está fundamentado, al igual que desconozco si el presunto culpable de la muerte de Isak Andic es su hijo, pero el jurado popular tiene su veredicto para ambos casos. El imputado Jonathan Andic había visitado la zona donde se produjo el suceso tres veces aquella misma semana, lo que constituye uno de los elementos incriminatorios, pero él ha podido pagar una fianza de un millón de euros en un corto espacio de tiempo, lo cual no ayuda a que sintamos una compasión que arrope su presunta alma negra.

En cuanto a Zapatero no parece que haya rastros de su culpabilidad si exceptuamos lo viajero que se mostraba durante su romance venezolano, los informes orales y bien pagados o la convicción de valores de la que siempre ha hecho alarde. Pienso que será difícil que los ciudadanos podamos pagar la fianza por la quiebra de tantas cosas como se están rompiendo.